Campo de girasoles.© Leonid Tit

Cuenca busca el girasol del futuro: 50 variedades a prueba frente a la sequía y el calor

El IRIAF abre este verano sus campos de ensayo en Arcas, Valparaíso de Abajo y Albaladejito para que agricultores y técnicos puedan comprobar los resultados sobre el terreno

En varios campos de la provincia de Cuenca se está buscando el girasol capaz de resistir mejor las condiciones cada vez más exigentes del campo castellanomanchego. Más de 50 variedades están siendo evaluadas en parcelas reales para conocer cuáles ofrecen una mayor producción, rentabilidad y resistencia frente a la sequía, las altas temperaturas y otros fenómenos adversos.

La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, a través del Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal (IRIAF), ha puesto en marcha una nueva campaña de ensayos en terrenos situados en Arcas, Valparaíso de Abajo y Albaladejito.

No se trata únicamente de estudiar las plantas en un laboratorio. Las variedades se cultivan en condiciones reales, expuestas al clima y a los diferentes tipos de suelo de la provincia, para comprobar directamente cómo responden y qué rendimiento pueden ofrecer a los agricultores.

Parcelas abiertas este verano

Los terrenos forman parte de la Red de Campos de Ensayo del Centro de Investigación Agroforestal de Albaladejito y podrán ser visitados durante este verano por agricultores, técnicos y profesionales del sector.

De esta manera, los interesados pueden observar sobre el terreno el desarrollo de las distintas variedades, comparar su comportamiento e intercambiar experiencias antes de decidir cuáles incorporar a sus explotaciones.

Los ensayos analizan cuestiones esenciales como la adaptación de cada girasol al entorno, su potencial productivo y los rendimientos obtenidos. Los resultados permitirán ofrecer información objetiva y rigurosa para facilitar las decisiones de los agricultores.

Una respuesta ante el cambio climático

Uno de los principales objetivos de esta campaña es identificar las variedades capaces de soportar mejor episodios de sequía, temperaturas elevadas y otras condiciones que pueden comprometer las cosechas.

La información obtenida permitirá conocer qué semillas están mejor preparadas para responder a los efectos del cambio climático y cuáles pueden contribuir a mantener la rentabilidad de las explotaciones agrarias de Castilla-La Mancha.

Estos campos también funcionan como un puente entre la investigación y el trabajo cotidiano de agricultores y cooperativas. Las pruebas permiten trasladar al sector los avances en mejora vegetal y acercar nuevas soluciones a quienes deben afrontar directamente los retos del campo.

Con más de medio centenar de variedades bajo examen, Cuenca se convierte así este verano en un gran laboratorio agrícola al aire libre. De los resultados obtenidos puede depender la elección de los girasoles que ocupen buena parte de los campos castellanomanchegos durante los próximos años.