E.I GLORIA FUERTES, TOLEDO
El doloroso «hasta pronto» de las escuelas infantiles de Toledo: 15 años de trabajo, en el aire
La Casita de Chocolate denuncia que, a un mes del nuevo curso, todavía desconoce quién gestionará los tres centros y qué ocurrirá con sus trabajadoras
El curso ha terminado en las escuelas infantiles municipales de Toledo, pero esta vez no hay tranquilidad ni certezas para disfrutar de las vacaciones. La empresa La Casita de Chocolate, responsable de la gestión de los tres centros durante los últimos quince años, ha enviado a las familias una emotiva carta de despedida marcada por la gratitud, la preocupación y una incertidumbre que afecta especialmente a sus trabajadoras.
Bajo el título «Hasta pronto… y gracias de corazón», la gerente de la empresa, Sonia Herrera, y su administrador, Julio González, explican que la actual orden de continuidad mediante la que prestan el servicio finaliza el próximo 31 de agosto.
A pesar de que el nuevo curso está a la vuelta de la esquina, sostienen que todavía no existe una decisión «definitiva, aprobada y documentada» que establezca quién gestionará las escuelas a partir del 1 de septiembre ni bajo qué condiciones jurídicas, económicas y organizativas lo hará.
«Después de quince años gestionando estas escuelas, no sabemos todavía si el próximo mes de septiembre será nuevamente La Casita de Chocolate quien abra las puertas y os reciba», lamentan.
Las trabajadoras tampoco conocen su futuro
La situación resulta especialmente dolorosa para las profesionales de los tres centros. Educadoras, directoras, personal de cocina, limpieza y mantenimiento, además de la pediatra y el resto del equipo, continúan sin saber cuál será su situación laboral y salarial desde el 1 de septiembre.
La empresa subraya que no se trata únicamente de una plantilla, sino de equipos construidos durante muchos años a base de experiencia, formación, compañerismo y vocación. Son las trabajadoras que conocen las rutinas de cada pequeño, sus miedos, sus gestos y su manera particular de pedir consuelo. Son, imprescindibles.
No son piezas administrativas que puedan sustituirse de un día para otro. Son quienes han secado lágrimas, celebrado los primeros pasos, preparado comidas, contado cuentos y acompañado a miles de niños durante una etapa decisiva de sus vidas.
«Gracias por no rendiros. Gracias por vuestra entrega, por vuestra profesionalidad y por haber convertido cada escuela en un lugar seguro, cercano y lleno de vida». Gracias infinitas.
La Casita de Chocolate expresa además su deseo de que estas profesionales puedan permanecer en los centros aunque finalmente cambie la empresa gestora. «Los proyectos pueden cambiar de nombre, las empresas pueden cambiar y las decisiones administrativas pueden modificar el futuro, pero el verdadero corazón de una escuela siempre son las personas que cuidan diariamente de sus niños», reivindica.
Un comienzo de curso todavía sin concretar
El Ayuntamiento de Toledo ha trasladado su intención de encontrar una fórmula jurídica que garantice la continuidad del servicio. Sin embargo, según la empresa, todavía quedan por concretar compromisos, plazos y condiciones.
Los responsables municipales han manifestado públicamente que el servicio está garantizado, pero La Casita de Chocolate advierte de que esa promesa aún no se ha traducido en una resolución que detalle quién asumirá la gestión y cómo se organizará el comienzo del curso.
Las familias tampoco conocen todavía los horarios, los periodos de adaptación, el proyecto educativo, las cuotas, las formas de pago, el material que deberán aportar, el servicio de comedor o las actividades complementarias.
El concejal de Educación habría confirmado por correo electrónico que se producirá un pequeño retraso en la incorporación de los niños. La previsión provisional pasa por dedicar los días 2, 3 y 4 de septiembre a organizar el servicio y realizar las entrevistas iniciales, de modo que los pequeños podrían comenzar a acudir a los centros alrededor del día 7. Las fechas, no obstante, siguen pendientes de confirmación.
Mientras esperan una solución, quienes han cuidado durante quince años de miles de niños se marchan de vacaciones sin saber si podrán regresar. Lo hacen con una despedida que resume el cariño, la incertidumbre y también la injusticia de afrontar el futuro sin respuestas: «Gracias por estos quince años». Gracias a vosotros. GRACIAS.