Vendimia

VendimiaGetty Images/iStockphoto

Alerta en el mayor viñedo del mundo: menos uva, más alcohol y una cosecha adelantada

Las sucesivas olas de calor aceleran la maduración y reducen el peso del fruto en Castilla-La Mancha, donde la pasada campaña se perdieron cuatro millones de hectolitros respecto a las previsiones

El calor está cambiando las reglas en el mayor viñedo del mundo. Las sucesivas olas de altas temperaturas obligarán a adelantar la vendimia en buena parte de Castilla-La Mancha y amenazan con reducir nuevamente una cosecha decisiva para la economía de miles de familias de la región.

La uva madura antes, pierde peso y aumenta más rápidamente su grado alcohólico. Una combinación que lleva a agricultores y bodegas a buscar nuevas fórmulas para proteger el fruto y evitar que las altas temperaturas terminen perjudicando tanto la cantidad como las características del vino.

El director general de la Federación Española del Vino (FEV), José Luis Benítez, ha advertido de que la recogida se está anticipando año tras año y de que las previsiones iniciales suelen corregirse a la baja conforme avanza el verano.

Como ejemplo ha señalado precisamente a Castilla-La Mancha. Durante la pasada campaña se manejaban por estas fechas estimaciones próximas a los 24 millones de hectolitros, pero finalmente la cifra descendió hasta los 20 millones. Una diferencia de cuatro millones que evidencia la enorme incidencia que pueden tener el calor y la falta de agua sobre la producción regional.

Menos peso y menos litros

El principal problema aparece cuando se encadenan varias olas de calor y las explotaciones no disponen de suficiente agua para mantener el viñedo. En estas circunstancias, la uva pierde peso y cada kilogramo de fruto proporciona una menor cantidad de mosto.

«Si hay una ola de calor tras otra, la producción se merma», ha explicado Benítez. El viñedo castellanomanchego está acostumbrado a convivir con temperaturas elevadas y largos periodos secos, pero la mayor duración e intensidad de estos episodios está acelerando unos cambios que ya se perciben claramente en las fechas de recolección.

El calor también dispara el grado alcohólico de la uva antes de que alcance el equilibrio deseado entre azúcar, acidez y maduración. Las bodegas disponen actualmente de técnicas para realizar desalcoholizaciones parciales sin deteriorar la calidad del producto, aunque estos procedimientos representan un coste adicional.

La vendimia nocturna gana terreno

Entre las soluciones que contempla el sector se encuentra la vendimia nocturna. Recoger la uva durante las horas más frescas permite que el fruto llegue a la bodega a una temperatura inferior, reduce su oxidación y ayuda a conservar mejor sus aromas.

Esta práctica, utilizada ya en numerosas explotaciones mecanizadas, podría ganar todavía más protagonismo en Castilla-La Mancha ante unos veranos cada vez más extremos. Además de proteger la calidad de la uva, permite trabajar lejos de las temperaturas sofocantes que se alcanzan durante las horas centrales del día.

A más largo plazo, el sector mira hacia las variedades autóctonas de ciclo largo, consideradas generalmente más resistentes a la sequía y al calor. El vicepresidente del sector vitivinícola de COAG, Juan Fuente, ha defendido que estas uvas suelen ser las que mejor se adaptan a las condiciones climáticas más duras.

Cambiar una plantación, sin embargo, exige inversiones importantes y varios años de espera. Mientras esas transformaciones avanzan, el viñedo de Castilla-La Mancha afronta otra campaña marcada por una carrera contra el termómetro: recoger antes de que el calor se lleve una parte de la cosecha.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas