Carmelos La Elisa, HellínLa Elisa

El mítico caramelo que endulzó el Congreso, al borde de desaparecer tras 176 años de historia

La histórica fábrica La Elisa, ubicada en Hellín (Albacete), entra en liquidación y busca un comprador que permita mantener la producción y salvar los empleos

El futuro de uno de los caramelos más singulares de España se encuentra en el aire. La histórica fábrica La Elisa, ubicada en Hellín (Albacete), ha entrado en fase de liquidación después de más de 175 años vinculada a la elaboración de dulces, turrones y peladillas.

La decisión aparece publicada en el Boletín Oficial del Registro Mercantil. El auto, dictado el pasado 29 de mayo por el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Albacete, ordena abrir la fase de liquidación de Turrones y Caramelos de Hellín, la sociedad propietaria de La Elisa. La resolución es firme y supone también la disolución de la empresa.

Sin embargo, la liquidación no implica que la fábrica haya cerrado definitivamente. Una parte de la plantilla continúa trabajando y mantiene una actividad limitada mientras se intenta encontrar una salida que evite la desaparición de la compañía.

El caramelo que llegó al Congreso

Los orígenes de La Elisa se remontan a 1850, cuando comenzó su actividad la Confitería La Esperanza. A principios del siglo XX, Elisa Arsenal se hizo cargo del obrador y sus recetas alcanzaron tal popularidad que los productos terminaron adoptando el nombre con el que han llegado hasta nuestros días.

Su fama traspasó las fronteras de Hellín gracias, especialmente, a los conocidos como «Caramelos del Congreso». Elaborados tradicionalmente con azúcar, glucosa y yema de huevo, estos dulces llegaron al Congreso de los Diputados y se convirtieron en un remedio habitual para aliviar la carraspera y aclarar la voz durante las largas sesiones parlamentarias.

Caramelos CongresoLa Elisa

La historia de la marca incluye otro episodio especialmente llamativo: en 1905, el establecimiento obtuvo el título de proveedor oficial de la Casa Real. Décadas después, la familia Requena impulsó su fabricación industrial y amplió la oferta con caramelos personalizados, turrones y peladillas.

Una última oportunidad para La Elisa

La empresa había sido declarada en concurso voluntario de acreedores en octubre de 2025. Ahora, el administrador concursal considera prioritaria la venta conjunta de la unidad productiva para conservar las instalaciones, facilitar la continuidad de la fabricación y proteger el mayor número posible de puestos de trabajo.

Mientras se resuelve el proceso, la web oficial de La Elisa continúa mostrando su catálogo de caramelos con y sin azúcar, turrones y peladillas. El cierre definitivo, por tanto, todavía no se ha producido. La posibilidad de que un inversor tome el relevo mantiene abierta una última puerta para que el caramelo que llegó al Congreso siga fabricándose en Hellín.