Ave en la ZEPA del este de Albacete
La guerra contra la langosta amenaza con dejar sin alimento a las aves protegidas de Albacete
SEO/BirdLife exige que el insecticida se aplique únicamente en focos acreditados y bajo estricta vigilancia ambiental dentro de la ZEPA
La lucha contra la plaga de langosta mediterránea ha abierto un delicado frente medioambiental en el este de Albacete. SEO/BirdLife ha expresado su preocupación por el tratamiento autorizado por la Junta de Castilla-La Mancha en varios municipios de la provincia, ya que parte de las aplicaciones se realizarán dentro de un espacio protegido de la Red Natura 2000.
Las actuaciones afectan a la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Área Esteparia del Este de Albacete, declarada para preservar algunas de las comunidades de aves esteparias más valiosas y amenazadas de Castilla-La Mancha.
La organización reconoce los graves perjuicios que una proliferación de langosta puede causar a los cultivos y defiende que las administraciones ayuden a los agricultores. Sin embargo, advierte de que esa protección no puede traducirse en tratamientos generalizados o insuficientemente controlados dentro de una zona de alto valor ecológico.
El principal motivo de inquietud es el empleo de lambda-cihalotrín, un insecticida piretroide de amplio espectro que no actúa exclusivamente sobre la langosta. Según SEO/BirdLife, su aplicación también puede reducir las poblaciones de numerosos artrópodos e invertebrados que constituyen una fuente de alimento fundamental para las crías de muchas aves.
Un momento crítico para las aves
La organización señala que el periodo autorizado, entre finales de julio y agosto, coincide todavía con una etapa especialmente sensible para varias especies. En este territorio viven la ganga ibérica y la ortega, incluidas en el anexo I de la Directiva de Aves y directamente relacionadas con la declaración de la ZEPA.
También pueden encontrarse todavía polladas de perdiz roja y codorniz común, además de especies como el aguilucho cenizo y el cernícalo primilla. Aunque el producto no provoque necesariamente una mortalidad directa de las aves, SEO/BirdLife alerta de que la reducción de insectos puede dejarlas sin una parte esencial de su alimento durante las primeras semanas de vida.
La entidad recuerda que la Estrategia nacional para la conservación de las aves amenazadas ligadas a medios agrarios identifica precisamente el uso de plaguicidas de amplio espectro y la pérdida de invertebrados como dos de los factores que están favoreciendo el declive de estas especies.
Tratamientos puntuales y zonas de exclusión
Ante esta situación, SEO/BirdLife reclama que no se realicen aplicaciones preventivas, indiscriminadas ni generalizadas dentro del espacio protegido. Los tratamientos, sostiene, deben limitarse a aquellos focos en los que se haya acreditado que la presencia de langosta supera los umbrales establecidos y que no existen alternativas menos perjudiciales.
La organización propone efectuar prospecciones antes de cada intervención para localizar las áreas de reproducción, alimentación o concentración de aves protegidas. A partir de esa información, reclama la creación de zonas de exclusión y el mantenimiento de superficies sin tratar que sirvan como refugio para los insectos y como lugares de alimentación para las aves.
También exige una supervisión directa de los órganos ambientales de la Junta. Ese control debería incluir la delimitación de las superficies, las dosis empleadas, las condiciones meteorológicas, las medidas adoptadas para evitar la dispersión del producto y el seguimiento posterior de sus consecuencias.
SEO/BirdLife pedirá todos los informes
SEO/BirdLife solicitará al Gobierno regional toda la documentación técnica y administrativa relacionada con la actuación. Entre otros datos, pedirá los informes que justifiquen los tratamientos, la ubicación y extensión de los focos, los umbrales utilizados, el plan autorizado y las condiciones ambientales impuestas.
Una vez terminadas las aplicaciones, también reclamará información sobre las superficies tratadas, las fechas, las dosis y los medios utilizados, así como los resultados del seguimiento sobre las especies y los hábitats de la ZEPA.
«No se trata de elegir entre proteger la agricultura o conservar las aves esteparias. Las dos cosas son necesarias y deben ser compatibles», ha señalado Juan Carlos Atienza, responsable de la Unidad de Incidencia para la Transición Verde de SEO/BirdLife.
Atienza considera preocupante que se haya llegado a finales de julio con la necesidad de utilizar un insecticida de amplio espectro dentro de una ZEPA. Si la situación se debe a una detección tardía o a una vigilancia insuficiente, sostiene, la respuesta deberá ser «excepcional, puntual y perfectamente controlada».