Di Stefano en Campo de Criptana, 1957

Di Stefano en Campo de Criptana, 1957Isidro de las Heras

El día que el Real Madrid de Di Stéfano goleó 2-10 en La Mancha y acabó merendando en una bodega

El campeón de Europa visitó Campo de Criptana el 25 de agosto de 1957, comenzó perdiendo y cerró la jornada entre botas de vino, un molino en miniatura y una merienda típicamente manchega

Durante unos minutos, un modesto equipo de Campo de Criptana consiguió lo que muy pocos podían presumir de haber logrado en 1957: poner contra las cuerdas al Real Madrid de Alfredo Di Stéfano.

Sucedió el 25 de agosto de aquel año, en plena feria de la localidad ciudadrealeña. El conjunto blanco, que apenas tres meses antes había conquistado su segunda Copa de Europa consecutiva, viajó hasta La Mancha para disputar un encuentro amistoso contra la Unión Criptanense.

El resultado final fue contundente: 2-10 para el Real Madrid. Sin embargo, el marcador no cuenta por sí solo todo lo que sucedió aquella tarde. Los locales marcaron primero, llegaron al descanso con empate y obligaron durante varios minutos al campeón de Europa a tomarse el partido muy en serio.

Un homenaje con las grandes estrellas

El encuentro se organizó como homenaje a Alfonso de la Fuente Chaos, antiguo jugador del equipo local y entonces presidente de la Federación Española de Fútbol.

La Unión Criptanense se reforzó para la ocasión con futbolistas provinciales que militaban en Tercera División. Enfrente apareció una alineación madridista encabezada por nombres como Di Stéfano, José María Zárraga, Miguel Muñoz, Héctor Rial, José Santamaría y Joseíto.

La llegada de los jugadores fue recibida con una gran ovación. Antes de que comenzara el partido, el presidente del club criptanense, el doctor Esboso, entregó a De la Fuente Chaos una insignia con brillantes y un pergamino. Los futbolistas madridistas recibieron once botas de vino decoradas con el escudo del club y un molino de viento en miniatura. El saque de honor correspondió a Charito Lafuente Perucho, quien fue obsequiada con un ramo de flores.

Una merienda en una bodega manchega

El partido terminó con una imagen difícil de imaginar en el fútbol actual. Nada de abandonar rápidamente el estadio ni subirse a un autobús aislado de los aficionados. Los jugadores del Real Madrid fueron invitados a una bodega típica de Campo de Criptana, donde disfrutaron de una merienda.

Así concluyó una jornada que colocó durante unas horas a la localidad manchega en el centro del fútbol español. Campo de Criptana vio jugar a uno de los mejores equipos de la historia, consiguió marcarle primero y despidió a sus estrellas entre vino, molinos y hospitalidad manchega.

Este 25 de agosto se cumplen 69 años de aquel partido irrepetible en el que un equipo local se atrevió a adelantarse al Real Madrid de Di Stéfano antes de acabar sucumbiendo ante el campeón de Europa.

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