Imagen de la riada de Polán (Toledo) en 1926 publicada en el diario ABCABC

La riada que mató a cinco vecinos de un pueblo de Toledo y dejó una copla contra el olvido

Polán conmemora el centenario de la catástrofe de 1926, que provocó daños diez veces superiores al presupuesto municipal y permaneció durante décadas en la memoria de las familias

Cinco vecinos muertos, tres de ellos menores de edad, decenas de damnificados y unos daños económicos que multiplicaban por diez el presupuesto anual del municipio. Polán se prepara para recordar la riada que el 30 de agosto de 1926 convirtió esta localidad toledana en escenario de una de las mayores catástrofes naturales sufridas por la provincia durante el siglo XX.

Cien años después, el municipio rescatará aquel episodio mediante un libro, un documental y una placa en homenaje a las víctimas.

La tragedia dejó cinco fallecidos en Polán y numerosos daños materiales, tasados entonces en cerca de medio millón de pesetas. Una cantidad que, según el investigador David López-Rey, era diez veces superior al presupuesto municipal de aquel año y permite comprender la dimensión de la catástrofe.

El episodio meteorológico no afectó únicamente a esta localidad. López-Rey sostiene que otras siete personas murieron alcanzadas por rayos en distintos puntos de la provincia y numerosos municipios sufrieron las consecuencias del temporal.

«Estoy convencido de que la riada de Polán fue el desastre natural más importante de la provincia de Toledo durante todo el siglo XX», afirma el investigador.

Una tragedia silenciada durante décadas

El recuerdo de aquella noche permaneció durante años dentro de las casas de las familias afectadas. Los testimonios transmitidos de padres a hijos, junto con documentos históricos, han permitido reconstruir ahora lo ocurrido con mayor precisión.

Ese trabajo se recoge en el libro La riada. Polán, 30 de agosto de 1926, escrito por David López-Rey, y en el documental 1926: Una copla y una riada, codirigido por el propio investigador y Jorge de Paz.

La producción audiovisual, de aproximadamente 45 minutos, incorpora las voces de cinco vecinos mayores de Polán, uno por cada una de las víctimas mortales. El rodaje se realizó en septiembre del pasado año intentando reproducir las condiciones de luz y el ambiente de aquel 30 de agosto.

Una copla compuesta en 1926 por Julián «el Arreglao» para consolar al pueblo por la muerte de sus vecinos sirve como hilo conductor del documental. La pieza, conservada durante generaciones gracias a la tradición oral, cuenta con un nuevo arreglo realizado por el director de la Banda Municipal de Polán.

«Permite dejar testimonio de que esta copla existe para que no se pierda», explica Jorge de Paz.

La alcaldesa, Julia Sanz, defiende que el proyecto permitirá «mantener viva la memoria, poner en valor nuestra historia y rendir homenaje a las víctimas y a todas las familias que sufrieron las consecuencias».

Del auxilio vecinal a los sistemas de alerta

El centenario también servirá para reflexionar sobre la evolución de la respuesta ante las emergencias. El presidente del CPEIS ha recordado que en 1926 eran los propios vecinos quienes debían afrontar una inundación con los escasos medios disponibles.

Un siglo después existen cuerpos profesionales de bomberos, agrupaciones de Protección Civil, sistemas de predicción y alerta y una mayor coordinación entre administraciones.

«Recordar una catástrofe del pasado no es solamente mirar hacia atrás. También nos ayuda a entender por qué es tan importante estar preparados para el futuro», señala Juan Carlos Sánchez.

Los actos comenzarán el sábado 29 de agosto con la presentación del libro. El domingo 30, exactamente cien años después de la riada, Polán proyectará el documental y descubrirá una placa en recuerdo de las víctimas y de todos los damnificados.