AlarcosCultura de Castilla-La Mancha

National Geographic pone sus ojos en el yacimiento «inagotable» de Castilla-La Mancha con más de 200 tumbas

Alarcos aspira a convertirse en el mejor hallazgo histórico de España mientras las excavaciones continúan sacando a la luz enterramientos, espadas y valiosos ajuares

Apenas se ha explorado una pequeña parte, pero la tierra ya ha devuelto más de 200 tumbas. El yacimiento de Alarcos, situado a unos ocho kilómetros de Ciudad Real, continúa revelando los secretos de las comunidades que ocuparon este enclave durante siglos y acaba de atraer la atención de National Geographic.

Su entramado funerario ibérico y almohade ha sido seleccionado como candidato al premio al Mejor Descubrimiento o Hallazgo Histórico Nacional en la tercera edición de los Premios +Historia. La votación popular permanecerá abierta hasta el próximo 12 de octubre.

La nominación coincide con una nueva campaña de excavaciones que concluye este viernes y que, según los investigadores, está siendo especialmente fructífera. Los trabajos han permitido localizar numerosas sepulturas y ajuares muy variados que se suman a los materiales recuperados durante las intervenciones anteriores.

La necrópolis ibérica supera ya las 200 tumbas excavadas. Sin embargo, el equipo considera que esta cifra representa únicamente una pequeña parte de todo lo que todavía permanece oculto bajo tierra.

El investigador Javier Morales ha explicado que el objetivo no consiste en agotar el yacimiento, sino en obtener la máxima información posible para conocer cómo vivieron las personas que habitaron Alarcos. Los enterramientos, los ajuares y los objetos depositados junto a los difuntos ofrecen pistas esenciales sobre sus costumbres, su organización social y sus creencias.

Un yacimiento «inagotable»

El alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, ha visitado los trabajos acompañado por el concejal de Cultura, Pedro Lozano, y ha reivindicado el enorme valor científico, arqueológico y patrimonial del enclave.

«No necesitamos que National Geographic diga lo importante que es Alarcos», ha afirmado el regidor, aunque ha reconocido que la nominación permite proyectar fuera de la provincia «uno de los yacimientos más importantes de nuestro país».

Cañizares ha asegurado que Alarcos es «un yacimiento inagotable de sorpresas» y ha destacado la aparición, campaña tras campaña, de espadas y otros objetos que ayudan a reconstruir la historia de la población ibérica asentada en el cerro.

La candidatura de National Geographic pone el foco precisamente en el extraordinario entramado funerario descubierto en el parque arqueológico. Alarcos compite con otros cuatro grandes hallazgos españoles: el pecio romano de Ses Fontanelles, en Mallorca; un santuario romano localizado en la Cova de les Dones, en Valencia; una colección epigráfica funeraria de Cádiz y un conjunto de cuentas prehistóricas hallado en Sevilla.

Más de tres milenios de historia

Alarcos fue un importante oppidum ibérico y permaneció ocupado desde la Edad del Bronce hasta finales de la Edad Media. Las excavaciones comenzaron en 1984 y han permitido documentar viviendas, murallas, restos romanos, necrópolis y una extensa fortaleza medieval. El recinto conserva alrededor de 22 hectáreas intramuros.

El cerro también fue escenario de la batalla de Alarcos de 1195, en la que las tropas almohades de Almansur derrotaron al ejército de Alfonso VIII de Castilla. Tras la victoria cristiana de las Navas de Tolosa en 1212, los intentos de repoblar el lugar fracasaron y Alfonso X terminó fundando Villa Real en 1255, origen de la actual Ciudad Real.

La campaña mantiene además una importante vertiente formativa. Alrededor de 24 estudiantes trabajan este año en las necrópolis ibérica y almohade. La mayoría procede de la Universidad de Castilla-La Mancha, aunque también participan alumnos de las universidades Complutense de Madrid, Alicante y Estrasburgo.

Bajo el suelo de Alarcos quedan todavía incontables páginas por desenterrar. Las más de 200 tumbas conocidas son solo el comienzo de un yacimiento que, cuatro décadas después del inicio de las excavaciones, continúa sorprendiendo a los arqueólogos y ahora aspira a conquistar también a los lectores de National Geographic.