Vista general del aeropuerto de Ciudad Real
El aeropuerto fantasma de 1.100 millones en mitad de La Mancha que reabrió con un avión sin pasajeros
El 12 de septiembre de 2019 recuperó su licencia tras casi ocho años sin vuelos comerciales, pero la terminal y hasta la cafetería permanecían cerradas
Una pista de cuatro kilómetros, una gran terminal, autoridades esperando junto al asfalto y un Boeing 737 aproximándose en plena noche. Aquel 12 de septiembre de 2019 parecía comenzar la segunda vida del Aeropuerto de Ciudad Real. Había transcurrido casi una década desde el fracaso de sus primeras rutas, pero dentro del avión que certificaba la esperada reapertura no viajaba un solo pasajero.
El aparato, procedente de Castellón, había sido contratado por el propio aeródromo manchego. Solamente llevaba a la tripulación y aterrizó a las 21.02 horas. Los bomberos lo recibieron con el tradicional arco de agua mientras un reducido grupo de directivos y representantes institucionales celebraba la recuperación de la licencia.
La imagen encerraba una llamativa contradicción. El aeropuerto volvía a estar autorizado para operar, pero su terminal seguía cerrada porque todavía no existían vuelos comerciales. Tampoco funcionaba la cafetería y la mayor parte del recinto continuaba siendo de acceso restringido. Fue una reapertura legal y simbólica, no el regreso de los viajeros.
De gran puerta aérea a aeropuerto vacío
La infraestructura había comenzado a funcionar el 19 de diciembre de 2008. Su primer avión llegó desde Barcelona con apenas 15 personas vinculadas a instituciones castellano-manchegas. El proyecto aspiraba a atraer pasajeros de Madrid mediante la línea de alta velocidad y a convertirse en un importante centro de carga y mantenimiento.
La realidad resultó muy distinta. En 2009 recibió 53.557 viajeros y en 2010 la cifra cayó hasta los 33.520. Durante el primer semestre de 2011 solamente pasaron por sus instalaciones 11.844 pasajeros.
El último vuelo comercial despegó el 29 de octubre de 2011. Era un avión de Vueling con destino a Barcelona en el que viajaban 40 personas. El aeropuerto permaneció temporalmente disponible para algunos vuelos privados hasta su cierre formal, el 13 de abril de 2012.
La construcción había requerido alrededor de 450 millones de euros, según los datos difundidos durante el proceso concursal. En 2016 fue adjudicado a CR International Airport por 56,2 millones, poco más de una octava parte de aquella inversión.
Conviene distinguir esa cantidad de los más de 1.100 millones que se calcularon inicialmente para el proyecto completo: esa segunda cifra incluía cerca de 650 millones previstos para una futura ampliación que todavía no se había ejecutado cuando abrió el aeropuerto.
¿En qué estado se encuentra actualmente?
El aeropuerto volvió a atravesar otro periodo sin actividad aérea durante 2025. Finalmente, el 22 de enero de 2026 recuperó las operaciones con cuatro vuelos privados internacionales y alrededor de treinta pasajeros. El primero procedía de Hungría y llevaba únicamente cuatro personas.
La infraestructura está, por tanto, operativa, pero su funcionamiento queda muy lejos del de un aeropuerto comercial convencional. La publicación aeronáutica vigente de ENAIRE establece que solamente admite tráfico visual, funciona en horario diurno y necesita solicitudes previas para recibir vuelos. El uso público debe pedirse con al menos 72 horas de antelación y queda sujeto a la autorización expresa del aeropuerto.
El dato más revelador aparece en su reglamento local: «No están permitidas las operaciones para el transporte aéreo comercial de pasajeros». En el régimen de uso público únicamente pueden operar aeronaves de hasta 5.700 kilos o con un máximo de nueve asientos. Tampoco están autorizados los vuelos nocturnos.
Su actividad actual se concentra en la aviación general, vuelos privados, escuelas, trabajos aéreos, desplazamientos relacionados con el mantenimiento y transportes sanitarios de urgencia. La empresa gestora también ha manifestado su intención de recuperar la carga y desarrollar un centro dedicado a la reparación de aeronaves, aunque ambas líneas deben presentarse todavía como proyectos.
Siete años después de aquella reapertura con un Boeing sin pasajeros, el aeropuerto de Ciudad Real ha vuelto a recibir aviones. Sin embargo, la enorme pista continúa sin acoger aerolíneas regulares y los viajeros no pueden comprar un billete para despegar desde su terminal. La infraestructura que nació para transportar a millones busca ahora su supervivencia en vuelos privados, operaciones a demanda y negocios alejados del modelo para el que fue construida.