El verraco más grande de Europa junto a otro con el que fue encontrado
El verraco más grande de Europa pesa más de 15 toneladas y se encuentra en un desconocido pueblo de Ávila
Se calcula que el peso del bloque de piedra sobre el que se realizó la escultura pudo llegar a pesar 24 toneladas
Estas misteriosas figuras zoomorfas se encuentran repartidas por toda España, y parte de Portugal. Desde Cáceres, Salamanca, Zamora, Ávila, Toledo y Segovia; y en nuestro vecino Portugal, en las regiones de Beira Interior Norte y Trás-os-Montes. Sin embargo, la figura de piedra que se lleva el premio gordo por su tamaño sin par, es la que se encuentra en el pueblo de Villanueva del Campillo, situado en la provincia de Ávila.
Se trata del verraco más grande de Europa, y está tallado en granito, es una escultura de bulto redondo o exenta, y mide 250 centímetros de largo por 243 de alto, y pesa más de 15 toneladas, aunque en la actualidad se ha perdido su parte trasera que ha sido restaurada gracias a una prótesis de bronce fundido, que es lo que le da sus dos tonalidades que caracterizan a la figura. Se calcula que el bloque que se usó para esculpir el misterioso animal pudo aproximarse a las 24 toneladas.
Pero, ¿qué significado pudieron tener estas agrestes figuras? Según la investigadora Guadalupe López Monteagudo, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), existen diversas y variadas teorías al respecto. Las hipótesis abarcan desde la posibilidad de que fueran introducidos por los egipcios, remontándose incluso a entre los años 3.000 o 4.000 a.C. Así, los toros –imagen del dios Apis– habrían servido para delimitar y proteger los itinerarios de los pastores trashumantes a través de toda la Península Ibérica.
Perfil delantero de la escultura
Otras teorías apuntan a que fueron erigidos por las tribus celtas hacia el año 27 a.C., en zonas donde coincidían con las fronteras del Imperio romano. Incluso, algunos estudiosos apuntan a los fenicios, pueblo que sentía una gran admiración por los toros y que pudo dejar huella en los símbolos religiosos y funerarios de la península. Más tarde, los propios romanos se apropiaron del significado de estas esculturas, especialmente de los conocidos como Toros de Guisando, a loa que dieron un sentido conmemorativo y político.
Son muchas más las teorías y leyendas en torno a estas figuras. Lo que está claro es que los interrogantes sobre su origen forman parte esencial de su atractivo cultural y simbólico. Sobre lo que sí existe un mayor consenso es que sus diversas formas representan mayoritariamente: el toro, el cerdo, jabalí y en menor medida osos. A veces, debido al paso del tiempo y la erosión de agentes externos como la lluvia en la piedra, es difícil diferenciar la figura del animal. aunque la palabra con la que se conocen genéricamente significa «cerdo padre».
Dentro de esta calificación el verraco de Villanueva del Campillo representa la forma de un toro, y se cree que es de origen vetón. Por ello, se cree que la pieza puso elaborarse en torno a los siglos IV y III a.C. Según su ficha arqueológica apareció en el 'campo del Toro', junto a uno de menor tamaño que representa un cerdo. Estas piezas podrían tener una función relacionada con la protección de pastos y ganado. Además, su gran tamaño hace pensar que podría ser un referente visual en el paisaje.
Hoy en día, esta figura ha sido restaurada, protegida y expuesta en el centro del municipio cerca del Ayuntamiento, convirtiéndose en un símbolo local y en una joya del patrimonio arqueológico castellanoleonés, de la que se hacen copias por tratarse de un símbolo identitario de esta región. Además de su enorme valor histórico, es un ejemplo perfecto de cómo el arte y la espiritualidad de los pueblos antiguos siguen dejando huella, muchos siglos después, y de como España se posiciona a la cabeza del patrimonio europeo.