Fotografía aérea de una fábrica en Burgos

Fotografía aérea de una fábrica en BurgosHijos de Tomás Martín, S.L.

Burgos toma la delantera en la carrera europea por dejar atrás el gas ruso

Una solución local, sostenible y con impacto nacional puede ser la respuesta para la independencia energética

La crisis energética que sacude a Europa desde hace varios años, especialmente tras la reducción de suministros de gas ruso, ha puesto en el foco la urgente necesidad de diversificar fuentes de energía. En este contexto, Burgos emerge como un ejemplo de visión a largo plazo gracias a su decidida apuesta por la biomasa, un recurso renovable y autóctono que lleva impulsándose en la provincia más de diez años.

Cuando se habla de energías renovables, es común pensar en las más conocidas como son la energía solar, eólica o la hidráulica. Actualmente, es necesario explotar este tipo de alternativas a los combustibles tradicionales. Compañías como Repsol o Iberdrola apuestan por la biomasa, un tipo de energía que califican como limpia y renovable.

Dentro de esta última opción Burgos, se posiciona como un referente en España en materia de biomasa: no solo consumo, sino que produce y lidera proyectos innovadores, potenciando la bioeconomía y el desarrollo sostenible del medio rural. Esto se ve reflejado en el ámbito doméstico de la región. que cuenta con un total de 3.990 estufas o calderas de biomasa, según el Observatorio de Biomasa gestionado por la Asociación Española de Valorización Energética de Biomasa (Avebiom). Estos datos sitúan a la provincia como la quinta de la región en número de instalaciones totales que lidera León con 6.318. Pero a nivel industrial Burgos destaca también notablemente.

En el polígono industrial de Villalonquéjar, se sitúa uno de los proyectos más innovadores del país: la central de trigeneración de L'Oréal, construida por la empresa Biocen en colaboración con Somacyl, empresa pública de la Junta. Esta instalación no solo proporciona calor y electricidad, sino también frío, gracias a un sistema combinado que aprovecha biomasa (astillas forestales), paneles solares y una red cerrada de agua reciclada. La energía térmica y eléctrica generada se emplea en su mayoría para abastecer la fábrica de cosméticos, que es neutra en carbono desde 2015.

El mismo polígono también acoge una red de calor industrial alimentada con biomasa, que distribuye energía térmica a varias empresas del entorno. En conjunto, esta red suministra más de 35 GWh anuales, lo que supone un importante ahorro energético y una reducción de emisiones de más de 9.000 toneladas de CO₂ al año.

Mujer sosteniendo un montón de pellets de madera

Mujer sosteniendo un montón de pellets de maderaEuropa Press

Pero el aprovechamiento de la biomasa en Burgos no se limita al uso industrial. En varios municipios como Arauzo de Miel, Huerta del Rey y Villazopeque, se ubican fábricas de pellets que producen en conjunto alrededor de 90.000 toneladas anuales de este biocombustible sólido. Estos pellets, elaborados a partir de astilla y serrín, se emplean tanto en sistemas domésticos de calefacción como en calderas industriales. Además, están certificados con estándares europeos de calidad (ENplus), lo que los posiciona competitivamente tanto en el mercado nacional como en la exportación.

El auge del sector no se detiene ahí. Actualmente se proyectan nuevas instalaciones y ampliaciones, como la segunda planta de pellets en Huerta del Rey o una nueva en Trespaderne, lo que consolidará aún más la posición de la provincia como uno de los principales polos de producción de biocombustibles sólidos del país.

Con todo ello, Burgos se convierte en un modelo de desarrollo sostenible a través de la biomasa, combinando reutilización de residuos, reducción de emisiones, autosuficiencia energética y dinamización del entorno rural.

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