Plaza de los Castaños ubicación del yacimiento arqueológico
La desconocida primera catedral de Burgos, que permaneció oculta bajo una plaza durante siglos
Un templo medieval enterrado bajo la plaza de los Castaños podría ser el origen del culto cristiano en la ciudad
Bajo el empedrado de la plaza de los Castaños, en pleno casco histórico de Burgos, han emergido los restos de lo que podría haber sido la primera catedral de la ciudad. Un templo medieval de planta sencilla, construido con materiales austeros y con orientación litúrgica hacia el este, que podría haber servido como la sede original del obispado antes de levantarse la actual catedral gótica, declarada Patrimonio de la Humanidad.
Los restos, localizados que en una intervención arqueológica reciente, muestran muros de piedra caliza y una disposición coherente con las construcciones religiosas de los siglos XI y XII. La hipótesis principal es que este edificio funcionó como templo principal de la ciudad durante la etapa inicial de reorganización cristiana tras la repoblación, antes de que la diócesis se trasladara al emplazamiento actual. Se conocía su ubicación, pero fue en 1985 cuando quedaron expuestos sus restos gracias a la reurbanización que se produjo en la ciudad.
Trazas de un templo olvidado
Los indicios apuntan a un edificio de uso litúrgico que fue quedando en desuso a medida que se consolidaba el nuevo núcleo urbano. No obstante, su ubicación privilegiada y su estructura orientada al este refuerzan la teoría de que pudo ser la sede episcopal provisional durante las primeras décadas del dominio cristiano en la zona.
Los análisis arqueológicos muestran una nave principal con ábside semicircular y evidencias de reformas posteriores, lo que sugiere un uso prolongado en el tiempo, posiblemente incluso después del inicio de las obras de la actual catedral. Este tipo de superposición de lugares de culto es frecuente en ciudades con larga tradición religiosa y urbanismo medieval.
Las fuentes que aportan datos sobre este templo son fiables y en cantidad. El historiador Braulio Valdivielso, en su libro Burgos en el Camino de Santiago apunta que bajo la «iglesia románica debió haber un primitivo templo», que hacía de cripta, porque estaba a un nivel inferior, de la posterior de San Lorenzo el Viejo.
Fotos de la antigua cripta que permanece debajo de la Plaza de los Castaños
Para llegar a estas conclusiones, el equipo investigador ha utilizado tecnologías como el georradar, que permite detectar estructuras bajo el subsuelo sin necesidad de grandes excavaciones. Esto ha permitido confirmar la presencia de cimientos, muros perimetrales y posibles espacios litúrgicos sin afectar la superficie de la plaza.
Además, se han recogido muestras de los materiales de construcción y se han iniciado estudios de datación por carbono y análisis estratigráficos para concretar la cronología de la estructura.
Restos y próximos pasos
Por el momento, el hallazgo se encuentra en fase de estudio preliminar y protección. El siguiente paso será definir un plan de conservación que permita integrar los restos en el entorno urbano sin comprometer su integridad ni alterar el uso de la plaza actual.
Los responsables del proyecto ya trabajan en la solicitud de financiación para futuras fases, que podrían incluir excavaciones parciales, instalación de elementos expositivos y señalización para visitantes. También se plantea su inclusión en circuitos turísticos culturales vinculados al patrimonio religioso.
Este hallazgo aporta nuevas piezas al complejo puzle de la historia burgalesa y permite entender mejor cómo fue evolucionando el culto cristiano en sus primeros siglos. El templo oculto bajo la plaza de los Castaños no es solo una estructura de piedra; es la huella de una ciudad que, siglo tras siglo, ha sabido reconstruirse sobre sus propias raíces.