Una imagen de recurso de dos cerdos
El sector porcino de Castilla y León se posiciona para abrir nuevos mercados ante el mazazo de los aranceles chinos
Segovia es la provincia que se vería más afectada por estos aranceles, según Feporcyl
El presidente de la Federación de Asociaciones de Productores de Ganado Porcino de Castilla y León (Feporcyl), Miguel Ángel Ortiz Latorre, asegura que las empresas del sector llevan desde 2008, año en el que Rusia puso freno a las exportaciones de porcino de la Unión Europea, intentando abrir nuevos mercados a la exportación, y que existe «preocupación e incertidumbre» debido a la reciente aprobación de aranceles por parte de China. «Las empresas se posicionan para abrir nuevos mercados», apostilló.
Ortiz Latorre reconoció en a Ical que los productores de la región tienen «complicado» abrir nuevos mercados, y precisó que Segovia es la provincia que se vería más afectada por estos aranceles.
El Ministerio de Comercio del gigante asiático anunció que estas tasas, que oscilarán entre el 15,6 y el 62,4 %, afectarán a carne de cerdo congelada, grasa y vísceras comestibles, así como patas y otros subproductos, pero no a los embutidos. La medida se enmarca dentro de una investigación ‘antidumping’ iniciada en respuesta a los aranceles europeos sobre vehículos eléctricos. Los nuevos aranceles, que se aplican desde el pasado miércoles, prolongará hasta diciembre, cuando China decidirá si mantiene las tasas en función de los resultados de su investigación.
En la provincia de Segovia, el impacto de esta decisión se centra, principalmente, en una empresa ubicada en Villacastín, que es la única autorizada para exportar carne de porcino a China tal y como aparece en el listado del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Bernardo García, con sus cerdos, en Salamanca
Las empresas de Castilla y León exportan solo un 20 % de su producción, según el presidente de Feporcyl, quien señaló que España exporta a 150 países por lo que se ha logrado diversificar las misma. «China compra casquería un subproducto que no tiene otros mercados, salvo Vietnam y Corea del Sur. Hay empresas que llevan semanas intentan dirigir sus productos a otro lado y es complicado porque se verá afectado el precio», indicó.
En este sentido el presidente de Feporcyl vaticinó que al sector «le toca apretarse el cinturón», y reconoció que la actividad lleva unos años siendo rentable, a pesar de las trabas burocráticas y medio ambientales impuestas por las administraciones. «El porcino se sabe adaptar a los tiempos. Lo malo es que con la normativa europea en estos dos o tres años los costes han subido mucho. De tal manera, que si el precio cerdo canal baja hasta 1,30 euros y hace cinco años era viable ahora no es por el incremento de precios de la producción», dijo.
Respecto a las licencias de ampliación o nueva apertura que están pendientes del visto bueno de la Consejería de Medio Ambiente, el presidente de la Federación señaló que están se dan con «cuenta gotas», y reseñó que existe un bloqueo casi «total» que ha provocado que la Administración autonómica tenga más de 200 expedientes pendientes de revisión.
Al respecto, aseguró que la industria porcina y la granjas en Castilla y León tienen margen de desarrollo con las «mínimas molestias» porque disponen mucha base de territorio y existe mucho campo por abonar.
Por último, aseguró que en Castilla y León no hay «grandes familias» que se dediquen a la producción del porcino, tal y como pasa en Aragón donde hay multinacionales del porcino que exportan por valor de más de 2.000 millones de euros. Esto, en su opinión, es debido a que la Administración autonómica no apoya al sector porcino como debe.