El acusado por el homicidio del vallisoletano Sergio Delgado, con su defensor
La Policía incide en el perfil «ultra» del asesino de Sergio Delgado pero el juez lo considera «irrelevante»
El magistrado del crimen de Las Llanas recuerda que ni la acusación particular ni la Fiscalía le achacan a José Luis Novoa un delito de odio
La segunda sesión del juicio por la muerte violenta de Sergio Delgado, este martes, en Burgos, ha consistido en buena parte en las declaraciones de varios agentes de la Policía Local y la Policía Nacional. Uno de estos últimos, el que se encargó de liderar la investigación sobre el fatal puñetazo acometido por el acusado, José Luis Novoa, contra la víctima en febrero de 2024 tras preguntarle si era de Valladolid, ha incidido en el perfil del agresor, el de un radical de extrema izquierda que además no era un desconocido para los agentes.
Así, ha preguntas de la Fiscalía y de la acusación particular, el policía ha señalado que Novoa pertenecía a grupos ultras del Burgos CF y que durante la detención se le encontraron entre sus ropas pegatinas de la peña Mancebos BCF y símbolos antifascistas. Asimismo, se ha desvelado que, si bien no le constan antecedentes por hechos violentos ni detenciones, sí había sido identificado en el pasado en alguna ocasión en intervenciones contra radicales del mundo del fútbol, uno de los temas sobre los que habrían hablado víctima y victimario antes de la agresión mortal, de acuerdo con el testimonio de uno de los amigos del acusado.
Otro de los agentes ha recordado que los mencionados Mancebos son un grupo «ultra antifascista» y se han llegado a mostrar esos membretes ultras y símbolos antifascistas que portaba Novoa en una riñonera. Para el juez –quien tuvo que pedir perdón tras reprender tanto a la madre como al acusado que llorasen durante el juicio–, estos vínculos violentos son, sin embargo, algo «irrelevante» hasta que Novoa declare el viernes, toda vez que ni el Ministerio Público ni la acusación particular habían apuntado a que se tratase de un delito de odio.
Una imagen de Mancebos BCF
«Mezclar si es hincha con los hechos puede llevar a confundir al jurado», apuntó el magistrado, quien añadió que ello «no significa que haya sido el motivo que haya desencadenado el puñetazo». En una de las imágenes de estos ultras futbolísticos, que publicó El Debate hace casi dos años, se puede observar a varios de ellos con una pancarta del grupo con una caricatura basada en un personaje de la serie Los Simpson que recrea al violento protagonista de la película La Naranja mecánica, inspirada en parte en el movimiento skinhead.
Una declaración «contradictoria»
Los agentes también han relatado en el juicio con tribunal popular cómo dieron con el radical, de 23 años en el momento del crimen, hasta su detención. Uno de quienes le tomó declaración apuntó a que en un primer momento «negó» ser el autor del puñetazo que acabó con la vida del diseñador gráfico de 32 años. Contó, como un testigo más, que «estaba con sus amigos y que después se había ido a casa», en una declaración que ha tildado de «un poco contradictoria». Dijo que «quería colaborar» y le pidió a su madre que les entregara la ropa para que la Policía la cotejara con las imágenes, algo que fue clave para implicarlo y detenerlo a las pocas horas.
Juicio sobre la muerte de Sergio Delgado, en Burgos, que se celebra en la Audiencia de la capital burgalesa
El agente que realizó la instrucción también ha señalado que, una vez que Novoa, quien había practicado muay thai, le dio el puñetazo, «se agachó, lo vio y se marchó». Para cuando los sanitarios llegaron a la plaza Huerto del Rey, Delgado ya estaba en parada cardiorrespiratoria y, pese a los esfuerzos por reanimarlo, murió pasadas las cinco y media de la mañana tirado en suelo, en el exterior del pub burgalés Madame Kalalu, donde había estado celebrando una despedida de soltero junto con varios amigos.
Como ya afirmó ante la prensa la semana pasada en Valladolid, el padre de Sergio lamentó que ese brutal golpe –reconocido por el autor tras ser detenido– le ha «destruido la vida» a toda su familia. «No soy ningún asesino. Le di el puñetazo a Sergio. Nunca lo he negado, pero no quería que eso pasara», aseveró el acusado la jornada previa. Este miércoles continúa el juicio con las declaraciones de ocho testigos más.