Cartel de una comida popular para recaudar dinero para la familia de Esteban Rubio, asesinado en Valladolid por un menor de 13 años

Cartel de una comida popular para recaudar dinero para la familia de Juan Esteban Rubio, asesinado en Valladolid por un menor de 13 añosEl Debate

Las incógnitas del asesinato en Valladolid cometido por un niño que «llevaba en pandillas desde los nueve años»

La madre del menor de 13 años internado tras matar a un joven de 18, también de origen colombiano, mandó de vuelta a su país a su hijo porque «no podía con él»

La última Memoria de la Fiscalía de Castilla y León, publicada el pasado septiembre, ya alertaba de que en Valladolid se estaba produciendo una «preocupante proliferación» de bandas de origen hispanoamericano con graves incidentes, en muchos casos protagonizados por menores de edad, en los que se empleaban armas y que desembocaban en graves lesiones para los implicados.

En concreto, el Ministerio Público señalaba a dos de ellas: los Dominican Don't Play (DDP) y los Trinitarios. Y estas son, precisamente, las pandillas que podrían estar relacionadas con en el terrible asesinato de un joven de 18 años a manos de un menor de tan solo 13 años de edad, el pasado viernes, según sospecha la Policía.

Juan Esteban Rubio fue apuñalado en tres ocasiones por el niño, inimputable, que ya ha ingresado en el centro de menores Zambrana de la capital vallisoletana junto a otra menor, de 17 años. A su vez, una joven de 18 años ha ingresado en prisión. Ambos lo acompañaban durante el fatal ataque y habrían sostenido a la víctima y jaleado al atacante, en unos hechos que investiga la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional, al barajar como la principal hipótesis el trasfondo de lo que ahora se da en llamar «bandas juveniles», en alusión a las importadas del continente americano.

Tanto víctima como verdugo son de origen colombiano. En el caso del asesino, nacido en España, lo que evidencia cómo a veces las frías estadísticas no sirven para comprender la realidad de estos fenómenos criminales importados que, con unas prácticas hasta hace no tanto completamente inéditas en nuestro país, engrosan las cifras de delitos cometidos por nacionales. Y más en ciudades como la capital vallisoletana, que en los últimos meses ha vivido una oleada de altercados vinculados a las bandas latinas.

«Su mamá lo envió a Colombia con su papá, pero él tampoco lo podía controlar»

«Hacen exactamente lo mismo que en Colombia», apunta a El Debate una mujer inmigrante de ese país que conoce el entorno de ambas familias y que prefiere mantener su anonimato. Comenta sobre el presunto asesino que «nació aquí y tiene nacionalidad española», pero, dado su carácter extremadamente problemático, «su mamá lo envió a Colombia con su papá, pero él tampoco lo podía controlar».

«Llevaba en pandillas desde los nueve o diez años. Su mamá había pedido ayuda a la Policía, pero le decían que no podían hacer nada, porque no había cometido un delito. En este caso, ya lo ha cometido», detalla sobre la situación del menor. Una versión que coincide con la ofrecida por la familia de la víctima, que niega, además, que su hijo perteneciera a banda alguna.

«Pues qué esperaban, ¿qué matara a alguien? Pues lo mató. ¡Bravo! Idiota de mierda él», estallaba llorando su padre, en declaraciones recogidas por Europa Press. La madre, por su parte, indicaba durante el entierro a Efe que «ese niño necesita también ayuda». Y es que, como publica El Norte de Castilla, desde los 11 años ya era conocido por la Policía y protagonizaba episodios violentos entre bandas. A esa edad fue agredido por un trinitario de 15 años y en abril del año pasado participó en una trifulca en la céntrica calle Santiago en la que hubo varios heridos por arma blanca.

La mencionada mujer colombiana apunta sobre la familia del difunto Juan Esteban que «son gente de bien, nunca se meten en problemas». Eso sí, sobre si la víctima era o no un pandillero, no se moja y recuerda las dos versiones que han trascendido: que fuera «por una chica», ya que iba a acompañar a su novia a casa, o que se debiera a que intentaba salirse de los DDP y éstos no se lo perdonaron. «En su día, la familia –del asesinado– habló con la mamá del niño y le preguntaron que qué era lo que pasaba, que por qué tanta rabia contra su hijo. La respuesta del muchacho fue simplemente 'porque me cae mal'», añade, sin darle demasiada credibilidad.

Mandan a menores de edad porque saben que no les van a hacer nada. Los mandan a hacer el trabajo sucio. Eso va ordenado de arriba

Y es que la hipótesis principal parece ser que Juan Esteban se quería salir de la banda de los DDP –fue asesinado, con un cuchillo con 20 centímetros de hoja, justo el día que comenzaba a trabajar–. «Aquí funcionan igual que en Colombia; se trabaja igual. Mandan a menores de edad porque saben que no les van a hacer nada. Los mandan a hacer el trabajo sucio. Eso va ordenado de arriba», zanja.

Fuera un pandillero o no, tanto en su instituto, el Ribera de Castilla, como en el equipo de fútbol donde jugaba de portero, el C.D. Rondilla, del barrio del mismo nombre, en la capital, han mostrado su pesar por el trágico suceso y han mandado sus condolencias a la familia. En el Nebulosa Bar, este mismo sábado, organizaban una comida solidaria y colocaban una hucha para ayudar a la familia de la víctima a llevar las cenizas de la víctima a su Colombia natal.

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