Sánchez, Zapatero, Puente y Carlos Martínez, en el acto de final de campaña, en Valladolid
Mitin en Valladolid
El PSOE cierra la campaña convencido de que el 'no a la guerra' puede darle la victoria en Castilla y León
Sánchez, Zapatero y Puente, que se refiere a su jefe de filas como la «referencia del progresismo mundial», arropan a Carlos Martínez en un último acto de campaña en Castilla y León, en el que los socialistas han centrado sus intervenciones en la guerra en Irán
El PSOE ha cerrado la campaña por las elecciones de este domingo 15 de marzo con un acto en Valladolid al que han asistido unas 2.000 personas, según los socialistas, a las que se añaden otro par de miles –en realidad, probablemente cientos– que, apuntan, se han quedado en la calle sin poder entrar. El mitin ha contado con la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, del exlíder del Ejecutivo José Luis Rodríguez Zapatero y de los ministros Óscar Puente –que también ha intervenido–, Ana Redondo y Milagros Tolón, que han arropado al candidato socialista a la presidencia de la Junta, Carlos Martínez.
Y para ello han centrado sus intervenciones en su rescatado lema de hace dos décadas: el 'no a la guerra' con el que debilitaron al Gobierno de José María Aznar, sobre todo tras los atentados del 11 de marzo de 2004 con los que dieron la vuelta a las encuestas y lograron retornar al Palacio de la Moncloa de la mano de Zapatero. Así, todas las intervenciones han aprovechado la vigencia de la guerra en Irán para aterrizarla en las elecciones castellanoleonesas. Por momentos, alguno podía pensar que el último acto de campaña se celebraba en Teherán y no en la vieja ciudad castellana.
Esto sobre todo se ha palpado en el discurso pronunciado por el también secretario general del PSOE, el encargado de concluir la velada de los del puño y la rosa, quienes afrontan los comicios con la esperanza de que un último empujón de los electores puedan derivar en una victoria en las urnas de la Comunidad. No es imposible, según los sondeos electorales, aunque otra cosa será gobernar, ya que todo apunta a que lo hará de nuevo el PP, si Vox accede, bien mediante una investidura y un pacto de Gobierno, bien solo mediante la primera opción.
Pedro Sánchez, en el acto de final de campaña del PSOE para las elecciones en Castilla y León, este viernes, en Valladolid
Así las cosas, Sánchez, con una gran bandera de España detrás, ha tratado de trasladar la idea de que las políticas de su Ejecutivo son posibles también en Castilla y León. «Vamos a cambiar esta tierra de la mano de Carlos y también del Gobierno de España, con Óscar Puente y Ana Redondo», exclamaba el líder socialista sobre sus ministros vallisoletanos. Sánchez ha asegurado que «hace 23 años se nos enseñó cómo ganar a la mentira», en referencia al 11-M. «Hoy España reivindica la paz. ¿Y la derecha qué hace? Reivindica a Aznar», apuntaba sobre el expresidente del Gobierno y de la Junta de Castilla y León.
Sánchez ha indicado que el «no a la guerra» y el «sí a la paz» que, a su juicio, defiende su Gobierno y su partido, es la posición de «una amplísima mayoría» de los españoles, «voten lo que voten». Retrotrayéndose de nuevo a lo acaecido dos décadas atrás, Sánchez ha defendido que la labor de Zapatero, al retirar las tropas de Irak, permite «mirar al pasado con orgullo» y son una muestra de su «valentía y ejemplo». «Y le digo a la derecha y a la ultraderecha –ha continuado–, que no pueden estar apoyando a quien incendia el mundo y luego quejarse del humo que provoca ese incendio».
Sánchez es la «referencia del progresismo mundial», según Puente
El primero en intervenir en el acto de cierre de campaña fue el ministro de Transportes, quien hace ya tiempo avisaba que cada vez pensaba más en su vuelta al Consistorio vallisoletano, del que le desalojaron PP y Vox antes de poner rumbo a Madrid. Precisamente, buena parte del discurso del exregidor vallisoletano fue en clave local, con múltiples alusiones a lo bien que lo había hecho él en la ciudad frente a la gestión del actual alcalde, el 'popular' Jesús Julio Carnero, quien, ha asegurado, ha dejado la capital castellana «más sucia y abandonada que nunca».
Pero no solo. Puente ha centrado, asimismo, parte de su alocución en la loa a su jefe de filas, a quien ha tildado de la «referencia del progresismo mundial» por su pulso con Estados Unidos a cuentas de la guerra en Irán, que ha sobrevolado todo el acto. Según Puente, la «figura» de Sánchez «se fue forjando en el desafío de todas las cosas que eran imposibles», como esa oposición a la política estadounidense y de buena parte de sus socios en la enésima guerra en el epicentro del mundo islámico. «Por eso llevamos ocho años gobernando este país y estamos preparados para gobernar una tierra que lleva demasiado tiempo sometida al Partido Popular», ha apuntado, en alusión a Castilla y León.
Zapatero y Óscar Puente, este viernes, en Valladolid
Y, al igual que Puente ha ensalzado su gestión en sus años en el Ayuntamiento de Valladolid, el siguiente interviniente, Zapatero, ha hecho lo propio, pero con sus años al frente de Moncloa; siempre con el leitmotiv del conflicto en Oriente Medio. Así, ha elogiado que 23 años después de su «no a la guerra» en Irak y de la retirada de tropas tras ganar las elecciones, otro presidente socialista haya expresado su rechazo al conflicto. Así, y tras ser interrumpido por los asistentes con ese cántico de «no a la guerra» en varias ocasiones, Zapatero ha asegurado que el PSOE pasará a la historia como el partido que nunca apoyó «intervenciones ilegales».
El candidato a la Presidencia de la Junta, Carlos Martínez, en el acto de final de campaña del PSOE para el 15-M
Además, para apoyar la actitud de Sánchez ante Donald Trump, Zapatero ha estimado que haber aceptado subir al 5 % el gasto en defensa, como se había acordado con la OTAN, este importe equivaldría al gasto en sanidad en 10 años en Castilla y León: «Si alguien se hubiera comprometido, España se podía despedir en los próximos años de poder hacer nuevos hospitales, nuevas universidades, inversiones en infraestructura, porque eso son 55.000 millones de euros», ha señalado. «No sé el resultado del domingo, no sé quién va a ganar, lo que sí sé es que la esperanza nunca pierde y la esperanza es Carlos Martínez y el Partido Socialista», ha zanjado el expresidente.
«La ola de cambio es imparable»
Tras el exlíder del Ejecutivo, y antes de dar paso a la intervención de Sánchez, que ha cerrado el acto, le ha llegado el turno al candidato socialista y alcalde de Soria, quien ha aseverado que «la ola de cambio es imparable». «Sois lo mejor de este partido, y sois los que vais a dar ese cambio a esta comunidad a partir de este próximo domingo», ha exclamado el secretario general del PSOE de Castilla y León, quien, pañuelo palestino al cuello, ha sido quien más ha enfocado su discurso en la Comunidad.
Una tierra, ha dicho, que tiene un «hartazgo importante» por «40 años de marginación e invisibilidad, de desprecios y olvidos, sin dar respuesta a las necesidades de la Comunidad». El domingo, ha augurado, el PSOE va a «dar la vuelta a todo eso». Una máxima que, de producirse, significaría que todas las encuestas publicadas hasta la fecha se habrían equivocado, ya que dan por seguro la victoria del presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, quien, en todo caso, necesitaría del apoyo de Vox para ser investido presidente.