Carteles en Treviño, durante una visita del presidente de Vox, Santiago Abascal
El nacionalismo vasco retoma su ofensiva para intentar anexionarse el enclave burgalés de Treviño
Promociona una recogida de firmas entre las juntas vecinales para su integración en la provincia de Álava y organiza una fiesta reivindicativa para reclamar el territorio como vasco
El nacionalismo vasco vuelve a la carga y trata de anexionar a la comunidad autónoma el enclave burgalés de Treviño. De un lado, mediante una campaña de recogida de firmas para la anexión del territorio por parte de la provincia de Álava. Por otro, con una jornada reivindicativa con la que buscan «impulsar la integración, valorar la lengua y la cultura vascas, así como la identidad» de Treviño.
Respecto a la primera de las acciones, la lleva a cabo una plataforma llamada Por la integración, que ha conformado la llamada Mesa para la Integración del enclave de Trebiñu en Álava. Hace un par de semanas comenzaron una campaña de recogida de firmas mediante buzoneo.
El colectivo fue creado el año pasado por cargos de los ayuntamientos de los dos municipios que integran el enclave, algunos de EH-Bildu: Condado de Treviño, donde gobierna la formación afín a la adhesión Treviño al Día, y La Puebla de Arganzón, regida por el PNV.
La idea de los nacionalistas vascos es reflejar «el sentimiento de pertenencia a Álava por parte de la ciudadanía, expresada muchas veces», indica un comunicado en alusión a los apenas 1.180 vecinos del territorio castellanoleonés, ligado a Castilla desde hace siglos, pese a su singular ubicación geográfica, que lo ha convertido en una pieza de caza mayor para el nacionalismo vasco, surgido a finales del siglo XIX por el supremacista y xenófobo Sabino Arana.
Recogida de firmas para la anexión de Treviño por parte de Álava
La iniciativa ya cuenta con la adhesión de 35 juntas vecinales: Aguillo, Albaina, Añastro, Araico, Arana, Argote, Armentia, Arrieta, Ascarza, Bajauri, Burgueta, Busto, Doroño, Franco, Fuidio, Golernio, Grandival, Imiruri, Laño, Mesanza, Moraza, Moscador, Obecuri, Ocilla y Ladrera, Pangua, Samiano, San Martín de Galvarin, San Martín Zar, San Vicentejo, Saraso, Saseta, Treviño, Villanueva Tobera, La Puebla de Arganzón y Villanueva Oca.
Unos pueblos que, como ya sucediera hace casi tres décadas, volverán a festejar el Trebiñu Eguna, que no es otra cosa que el Día de Treviño. La jornada, que se desarrollará en La Puebla de Arganzón el próximo 18 de abril consistirá, además de en actividades de corte identitario, en una comida a base de paella, postre y café que costará 17 euros.
Según citan algunos de los organizadores a Diario de Burgos, la propia Diputación Foral de Álava subvencionaría el evento, un punto que no ha podido ser confirmado por este diario que, sin embargo, sí ha encontrado ayudas públicas por parte de la institución provincial destinadas a los vecinos de Treviño. En concreto, para la «socialización a través del euskera» por parte de «Ayuntamientos y Cuadrillas». Las últimas fueron convocadas en 2025.
Castellano desde hace casi un milenio
El Enclave de Treviño ya cuenta en parte con unos servicios básicos proporcionados por la provincia y la autonomía vasca. El año pasado, el diputado general de Álava, el equivalente al presidente de la Diputación, Ramiro González, ya advirtió de que en 2029 pondría fin a los convenios de colaboración con Burgos y Castilla y León para, acto seguido, aseguró, integrar este territorio en el País Vasco, al que jamás perteneció.
Y es que el enclave (en concreto, el Condado) fue fundado oficialmente en 1161 por el rey navarro Sancho VI el Sabio pero ya en 1200 pasa a manos de Castilla, tras la victoria que el Rey Alfonso VIII. Hasta nuestros días, en los que la provincia de Burgos es parte de Castilla y León.