La Catedral, la muralla romana y el Palacio Episcopal de Gaudí, en Astorga

La Catedral, la muralla romana y el Palacio Episcopal de Gaudí, en AstorgaGetty Images/iStockphoto

El pueblo de León que concentra 15 siglos de historia del arte en una sola mirada

Desde el Parque del Melgar, en Astorga, conviven la solidez romana, la espiritualidad gótica y la fantasía modernista en una panorámica que no existe en ningún otro lugar de España.

Astorga es una de esas ciudades capaces de detener el tiempo sin necesidad de artificios. Basta con situarse en el Parque del Melgar, en la Avenida de las Murallas, para comprenderlo. Desde un mismo punto, sin mover un pie, el visitante contempla quince siglos de historia superpuestos como un tríptico monumental. La solidez romana, la espiritualidad gótica y la fantasía modernista conviven en una panorámica que no existe en ningún otro lugar de España.

La muralla romana en Astorga, con la Catedral y el Palacio Episcopal al fondo

La muralla romana, con la Catedral y el Palacio Episcopal al fondoGetty Images / iStockphoto

En primer lugar, a los pies del mirador se alza la muralla de Asturica Augusta, que se levantó entre finales del reinado de Tiberio y la época de Claudio (siglo I d.C.), aunque a finales del siglo III se reforzó, dando lugar al recinto defensivo que ahora se conoce y que sufriría nuevas reparaciones en siglos posteriores. Sus más de dos kilómetros siguen mostrando la contundencia de la ingeniería militar romana.

Desde el parque se aprecia el grosor del muro, su traza irregular y la forma en que la ciudad medieval lo fue adaptando, derribando y reconstruyendo durante siglos. Hoy, este cinturón de piedra no solo protege el casco histórico: actúa como marco arqueológico de una postal que resume la historia de Europa en un solo golpe de vista.

La catedral de Astorga, con nieve al fondo en las montañas de León

La catedral de Astorga, con nieve al fondo en las montañas de LeónPeio García / Ical

Por encima de la muralla se eleva la Catedral de Santa María, edificada sobre una catedral románica del siglo XI, cuya silueta ahora domina Astorga desde finales del siglo XV. Sus torres y su fachada sorprenden incluso a quienes ya han recorrido otras catedrales del Camino de Santiago.

En su interior, las bóvedas estrelladas recuerdan a los grandes templos centroeuropeos, mientras que el retablo mayor, obra maestra del Renacimiento español, convierte la visita en una lección de arte sacro.

La muralla romana en Astorga, provincia de León, con la catedral al fondo

La muralla romana en Astorga, León, con la catedral al fondoGetty Images / iStockphoto

Por último, a la derecha de la catedral, casi tocándola, surge el Palacio Episcopal diseñado por Antoni Gaudí a finales del siglo XIX. Su presencia es tan inesperada como magnética: un castillo neogótico de líneas modernistas, construido en granito gris y coronado por torres que parecen de cuento.

Gaudí aceptó el encargo tras el incendio del antiguo palacio episcopal, y su obra se integra sorprendentemente bien en el paisaje leonés. Hoy alberga el Museo de los Caminos, dedicado al fenómeno jacobeo, y su interior luminoso contrasta con la rotundidad exterior.

El Parque del Melgar, convertido en balcón urbano, es el lugar donde esta convivencia de épocas se revela con mayor claridad. Allí, sentado en uno de sus bancos de piedra, el visitante puede observar cómo la muralla romana sostiene visualmente a la catedral gótica, y cómo el palacio de Gaudí completa la escena con un toque de modernidad soñadora.

Más allá de esta imagen icónica, Astorga es también cruce de caminos: romano, medieval y jacobeo. Sus calles conservan la huella de los peregrinos, de los comerciantes de chocolate que hicieron famosa la ciudad en el siglo XIX y de los viajeros que hoy llegan atraídos por este diálogo entre siglos.

Pocas ciudades permiten viajar del Imperio Romano al Modernismo en un solo parpadeo. Astorga lo hace con naturalidad, como si el tiempo fuera un invitado más en sus plazas, sus murallas y sus templos.

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