Maderuelo, Segovia
El bonito pueblo medieval segoviano que aloja una polémica momia en el interior de una iglesia
Conserva ropajes con detalles dorados y calzado «muy bonito», por lo que podría tratarse de una persona de cierta relevancia social
Maderuelo (Segovia) está considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Esta villa medieval de tan solo 150 habitantes se levanta sobre un cerro junto al embalse de Linares y cuenta con un rico patrimonio artístico.
«De su espléndido recorrer histórico queda una población amurallada, de intenso carácter medieval, declarada conjunto histórico, además de las iglesias románicas de San Miguel y Santa María, un singular conjunto de viviendas románicas y por supuesto, su buque insignia, la Ermita de la Vera Cruz, explica el Ayuntamiento en su página web. Es en la iglesia de Santa María donde reposa un cuerpo momificado cuya identidad está envuelta en una incógnita.
Según el testimonio de un vecino vinculado a la iglesia, el cuerpo corresponde a una mujer, aunque durante años se haya hablado de una niña sin base documental que lo confirme. Tampoco hay una datación exacta, si bien sitúa el hallazgo en el siglo XVII, en torno a «1600», tal y como figura en la información expuesta en el propio templo.
Uno de los elementos que más llama la atención es su vestimenta. La momia conserva ropajes con detalles dorados y calzado «muy bonito», lo que, a su juicio, podría tratarse de una persona de cierta relevancia social, ya que «en aquella época, quién calzaba zapatos o ese tipo de vestidos, solamente algún noble».
Iglesia de Santa María del Castillo, Maderuelo (Segovia)
Frente a algunas versiones difundidas, descarta que exista un nombre documentado de la momia. «No hay ningún registro de nada», explica el vecino que atribuye a la «pura fantasía» las referencias que circulan en ciertos textos.
El estado de conservación
El estado de conservación del cuerpo también tiene explicación, según el relato del vecino. Durante siglos permaneció en un espacio cerrado, protegido por una tapa de madera y sin exposición a la luz, lo que habría favorecido su preservación. Sin embargo, tras la restauración de la iglesia hace más de 40 años, se colocó un cristal y comenzó a recibir luz, por lo que el cuerpo se habría deteriorado progresivamente.
En la actualidad, el acceso a la momia es limitado. La iglesia solo abre con permiso del párroco o durante la celebración de misa, y no se permite realizar fotografías debido a problemas anteriores con el «uso indebido de imágenes».
Pese a estas restricciones, el mismo vecino asegura que el interés turístico es elevado. «Acude muchísimo, más que a la iglesia», asegura, aunque admite que la impresión que causa no es necesariamente agradable. Aun así, hay visitantes que hablan de «energía» o «vibraciones» al contemplarla, un factor que contribuye a mantener viva la curiosidad por la momia.