Prendas expuestas en la exposición solidaria de PalenciaBrágimo

Del bicornio de 1840 al casco de guerra: un guardia civil jubilado expone en Palencia 200 prendas históricas del cuerpo

Rafael Álvarez Carrera, guardia civil jubilado e hijo y nieto del cuerpo, cede su colección personal a la sede de la AECC de Palencia, con motivo de la III Etapa de la Benemérita Contra el Cáncer

Un sombrero de tres picos fechado en 1840, casi dos siglos de historia encerrados en fieltro y ala doblada, preside la exposición que desde el pasado 25 de mayo puede visitarse en la sede de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Palencia, en la calle General Amor.

La muestra permanecerá abierta hasta el 5 de junio y recoge más de 200 prendas de cabeza pertenecientes a la Guardia Civil, cedidas por Rafael Álvarez Carrera, guardia civil jubilado, hijo y nieto del cuerpo, que ha invertido décadas en reunir una colección de valor incalculable tanto histórico como sentimental.

La iniciativa surge al hilo de la III Etapa de la Benemérita Contra el Cáncer en Palencia, que tendrá lugar el próximo 6 de junio, y ha sido organizada de forma conjunta por la AECC y la Guardia Civil. La exposición, que ya acogió una versión reducida en la Comandancia de Palencia, toma ahora mayor vuelo gracias a la generosidad de Álvarez Carrera, quien ha puesto a disposición del público piezas únicas, algunas ya en desuso, otras de uso actual, y todas con una historia detrás.

«Lo que pretendemos es que nos conozcan y vean lo que es la Guardia Civil», resume Álvarez Carrera, cuya vinculación con el instituto armado trasciende lo profesional para adentrarse de lleno en lo familiar y lo emocional. Criado en cuarteles, hijo de guardia civil y nieto de guardia civil, su relación con el cuerpo comenzó mucho antes de que él mismo vistiera el uniforme. «Para mí la Guardia Civil lo es todo», afirma con rotundidad.

La colección arrancó de forma casi natural, sin un propósito coleccionista premeditado. Todo comenzó en el Colegio Duque de Ahumada, en Valdemoro (Madrid), donde Álvarez Carrera cursó su formación. «La primera pieza fue el gorro cuartelero del Colegio, parecido al de la Legión, con una borla de color rojo y verde caqui», recuerda. Desde entonces, y a lo largo de los años, fue acumulando prendas que se dejaban de utilizar, otras que le regalaron compañeros del servicio, y algunas que heredó de su padre y su abuelo. «Tengo piezas de mi padre que son auténticas reliquias para mí, aparte de muy antiguas», confiesa a la Agencia Ical.

En el imagen el teniente coronel Luis Manuel Lombardero, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Palencia; y el comisario de la exposición Rafael ÁlvarezBrágimo

Esa dimensión afectiva convierte la colección en algo más que un inventario de objetos históricos. La joya personal de Álvarez Carrera no es la pieza más valiosa en términos materiales, sino la que le regaló su padre: una gorra del Servicio Fiscal que este utilizó durante muchos años. Junto a ella, guarda con especial cariño una boina de la Casa Real que le entregó un gran amigo que prestó servicios junto a la Reina. «Tuve un accidente a consecuencia del servicio que estaba prestando y me la regaló como muestra de cariño», cuenta.

Las piezas más raras

Entre las más de dos centenares de piezas que componen la colección, algunas destacan por su rareza o dificultad de obtención. Álvarez Carrera señala los llamados gorros panaderos (gorros cuarteleros de forma circular, ya prácticamente desaparecidos) como uno de los ejemplares más difíciles de conseguir. «Yo tengo uno que es auténtico», subraya a Ical. Otra pieza excepcional es el tricornio de charol con visera utilizado en el servicio de Correrías, que no debe confundirse con el tricornio convencional enfundado.

La pieza más antigua de la exposición es una reproducción exacta de un bicornio del año 1840, elaborada por la misma casa que fabricó los originales. Los únicos bicornios auténticos que se conservan se encuentran en el Museo Histórico de la Guardia Civil. «Es una reproducción, pero el resto de las piezas son todas auténticas, todas se han usado en diferentes épocas», precisa el coleccionista. El bicornio, antepasado directo del tricornio, representa el punto de partida de la evolución de la prenda de cabeza más icónica del cuerpo.

Precisamente esa evolución es uno de los ejes narrativos de la muestra. Desde su fundación en 1844, la Guardia Civil adoptó el sombrero de tres picos como prenda distintiva, impuesto por el general Narváez con el beneplácito de la reina Isabel II tras el impulso inicial del duque de Ahumada, quien buscaba para el nuevo cuerpo un uniforme de «aspecto severo, elegante y vistoso». Aquellos primeros tricornios de fieltro eran de gran tamaño y tendían a ensuciarse con facilidad, lo que obligó a buscar soluciones: primero una funda de hule negro, luego una de lienzo blanco para el verano, hasta que en 1899 se autorizó confeccionarlos en corcho o cartón.

Prendas expuestasBrágimo

«Se ha ido adaptando al paso de los tiempos», explica Álvarez Carrera. El bicornio era «una prenda que hoy sería poco práctica». Del bicornio se pasó al tricornio en sus distintos formatos, incluyendo versiones con cogotera para el verano de los años cincuenta y sesenta. El modelo actual, diseñado en 1989, tiene una armadura de corcho y forro exterior de charol que forma una única pieza, con el cierre simulado mediante una costura y dos pequeños botones. Lo que nació como solución para prolongar la vida del sombrero original terminó por convertirse en su imagen definitiva.

Cada prenda cuenta una historia

Pero la historia de las prendas de cabeza de la Guardia Civil no se agota en el tricornio. La exposición incluye gorras montañeras (también llamadas kepis o tepis), gorras teresianas, gorras de plato, boinas y las actuales viseras de tipo beisbolero. Cada una de ellas señala un momento concreto en la evolución del cuerpo y sus distintas especialidades. «Cada prenda nos habla de la historia de la propia Guardia Civil», sintetiza Álvarez Carrera.

Los cascos constituyen otro capítulo aparte. El coleccionista conserva el primero y el segundo casco utilizados por la Guardia Civil de Tráfico, de color verde y cuero; un modelo tipo capacete de color blanco; y uno de los ejemplares más curiosos de toda la colección: un casco de guerra empleado en las garitas de Chahorrondo durante los años más duros del terrorismo de ETA. «Hasta los cascos de intervención, cascos de desactivación de explosivos, cascos del Servicio Marítimo de intervención: todo eso ha ido adaptándose a las necesidades», enumera.

Exposición Guardia Civil PalenciaBrágimo

El proceso de reunir y conservar estas piezas no ha sido sencillo. Álvarez Carrera trabaja en red con otros aficionados al coleccionismo vinculado a la Guardia Civil («gente contada», reconoce) y cuenta con la asesoría de un compañero historiador que le ayuda a verificar la autenticidad de las piezas. No es un asunto menor: una prenda puede parecer idéntica a otra y ser en realidad diferente por un detalle aparentemente menor, como la presencia de la corona real o la corona imperial. «Eso hace cambiar completamente la prenda», advierte.

Piezas restauradas

Cuando se trata de restaurar, el coleccionista se muestra deliberadamente prudente. «Intento dejarlas en su estado original, porque ahí se ve cómo está la prenda, su evolución y el paso de los años», explica. Algunas piezas, como las carteras de camino que exhibe, están muy deterioradas, pero restaurarlas sería, a su juicio, «quitarles la esencia».

La exposición en la sede de la AECC de Palencia no recoge la totalidad de la colección. El espacio físico no lo permite. «La única pena es que no está expuesto todo lo que tengo, porque no entraba», lamenta Álvarez Carrera. Hay piezas que se han tenido que juntar más de lo deseable. Pero el coleccionista ya trabaja en algo más ambicioso para el futuro: gestionar la llegada a Palencia de una muestra de uniformidades históricas de la Guardia Civil desde Madrid. «Sería espectacular poder exponerla, porque habría piezas que mucha gente se sorprendería al ver», anticipa. Entre ellas, el típico baúl oficial que se entregaba al salir de la academia, con sus útiles de limpieza y aseo incluidos.

La exposición inaugural contó con la presencia del teniente coronel de la Comandancia de Palencia, Luis Manuel Lombardero, y del subdelegado del Gobierno, Eduardo Santiago, además de otras autoridades y amigos del coleccionista. Fue precisamente el teniente coronel quien le planteó la posibilidad de organizar la muestra con motivo de la carrera solidaria. «Nosotros le comentamos que habíamos hecho hace tiempo en la Comandancia de Palencia una pequeña muestra y le gustó mucho», recuerda Álvarez Carrera.

Para el coleccionista, mostrar su colección en este contexto tiene un significado que va más allá del orgullo personal. Cita el artículo 6 de la cartilla de la Guardia Civil, que establece que cuando una persona se vea necesitada, el apoyo del cuerpo debe compensarla. «Es un poco la esencia de esta carrera, de esta exposición, de todo», concluye.

La exposición puede visitarse de forma gratuita en la sede de la AECC de Palencia, en la calle General Amor, 4 y 6, hasta el próximo 5 de junio, en el marco de los actos previos a la III Etapa de la Benemérita Contra el Cáncer.