El papa León XIV saluda a los fieles en su recorrido por el centro de Madrid
Un cáliz de cristal o la impronta de Santa Teresa de Jesús, el reflejo de Castilla y León en la visita de León XIV
Valladolid, Segovia o Ávila dan voz a la Comunidad a través de objetos, reliquias y referencias históricas que marcan la llegada del Santo Padre
El viaje apostólico de León XIV a España, el primero de su Pontificado, no va a pasar desapercibido y Castilla y León está presente ante la llegada del Santo Padre. No solo por la presencia del presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, quien ha saludado al Papa en el Palacio Real de Madrid, ni por los miles de castellanos y leoneses que arropan a Su Santidad en la capital del país, sino por los diversos objetos, reliquias y referencias históricas que representan a la Comunidad ante un acontecimiento de repercusión mundial.
Así, el obispo de Segovia, Jesús Vidal, entregará un cáliz de la Real Fábrica de Cristales de La Granja al papa León XIV en su visita a España. El obispo lo recibió de manos del presidente de la Real Fábrica de Cristales, Andrés Ortega, concebido como un obsequio «especial» que representa la excelencia del cristal de la zona.
Respetando los cánones litúrgicos para este tipo de cálices eclesiales, la pieza cuenta con una «imponente» presencia física, alcanzando una altura aproximada de entre 28 y 30 centímetros. También se ha cuidado un detalle teológico «fundamental» en su diseño, el recipiente no es traslúcido, lo que significa que el vino, la sangre de Cristo tras la consagración, no se visualiza desde el exterior a la hora de ser vertido.
Mañueco saluda al Papa, junto al Rey Felipe
Para materializar esta estructura, ha sido «clave» la intervención encadenada de tres puestos de trabajo especializados. En primer lugar, la elaboración comienza en el horno de fundición y soplado, donde las materias primas se transforman a 1500 grados en una masa homogénea de cristal líquido. El equipo de soplado recoge el cristal incandescente con la caña para introducirlo en el molde y expandirlo hasta adoptar la forma base del cáliz. Acto seguido, pasa al horno de recocido a 500 grados para un enfriamiento «lento y controlado» que elimina cualquier tensión interna.
Una vez fría, la pieza pasa al taller de talla y facetado. Con una precisión milimétrica, los artesanos realizan el facetado del recipiente y esculpen con delicadeza los pétalos en el pie del cáliz, así como las complejas facetas y el escudo oficial grabados minuciosamente en la pierna (el tallo) de la pieza. Finalmente, el cáliz llega al puesto de esmaltado y decoración. En esta última etapa se aplican los motivos religiosos y ornamentales utilizando pan de oro y, para fijar este metal precioso y asegurar su máxima durabilidad y brillo, la pieza se somete a una última cocción en el horno de mufla a unos 550 grados, «completando así una obra de arte inigualable», concluyeron.
Por su parte, Ávila llegó a la Eucaristía del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles de Madrid de la mano de su santa más universal, dado que entre las manos de Su Santidad estará Santa Teresa de Jesús. La imagen de la mística abulense aparece grabada en el pie del cáliz que usará el Pontífice en la Eucaristía: el llamado cáliz de la Reina Mercedes.
Un grupo de religiosas saludan al papa León XIV en su recorrido por el centro de Madrid en el papamóvil
Se trata de una joya de orfebrería del siglo XIX que se conserva en el Museo de la Catedral de la Almudena y que este domingo saldrá por primera vez para una celebración multitudinaria.
Desde la provincia vallisoletana, las Dominicas de Olmedo, junto a otros conventos de toda España, han participado en la elaboración de los decenarios artesanales que forman parte del merchandising con motivo de la visita del Papa León XIV a España. Curiosidad que se une a la peregrinación de Pastoral Juvenil, que llevará consigo una balconera de las que se han elaborado con motivo del Año Jubilar de la Santidad que la Archidiócesis de Valladolid está celebrando por el tercer centenario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo.
Santo Toribio de Mogrovejo nació en la localidad vallisoletana Mayorga, quien fue el segundo arzobispo de Lima y falleció en Zaña (Perú). Y justamente Zaña pertenece a la Diócesis de Chiclayo, que pastoreó como obispo Robert Prevost, el actual Santo Padre.