La fiesta tradicional de los Hombres de Musgo en Béjar
La pequeña ciudad que recuerda cómo sus antepasados lograron engañar a los musulmanes para evitar su ocupación
Béjar revive este domingo su celebración más emblemática, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, con el tradicional desfile de los seis protagonistas que rememoran la liberación de la villa en 1267
La pequeña ciudad de Béjar (Salamanca) volvió este domingo a reencontrarse con una de sus señas de identidad más reconocibles. Los Hombres de Musgo desfilaron de nuevo por las calles de la ciudad textil en el marco de la celebración del Corpus Christi, una tradición que hunde sus raíces en la Edad Media y que cada año atrae a cientos de vecinos y visitantes para contemplar una estampa única, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional.
La jornada comenzó a primera hora de la mañana en el convento de San Francisco, donde los seis participantes de esta edición iniciaron el ritual de colocación de los característicos trajes confeccionados con musgo natural. Una tarea minuciosa que requiere tiempo, paciencia y experiencia para ajustar sobre el cuerpo una vestimenta que puede superar los 15 kilos de peso y que acompañará a sus portadores durante varias horas de procesión.
La emoción volvió a ser máxima en una ciudad que vive esta celebración como una de las fechas más señaladas de su calendario festivo. Los elegidos para encarnar este año a los Hombres de Musgo aguardaron durante años su turno para participar en una tradición considerada un auténtico privilegio entre los bejaranos y que cuenta con una larga lista de espera.
La fiesta tradicional de los Hombres de Musgo en Béjar
Una vez completado el proceso de vestimenta, los seis protagonistas recorrieron las calles del casco histórico acompañando la procesión del Corpus Christi. En el trayecto, estuvieron presentes el consejero en funciones de Cultura, Turismo y Deportes, Gonzalo Santonja y la Subdelegada del Gobierno, Rosa López. El cortejo avanzó entre balcones engalanados, altares preparados para la ocasión, las tradicionales alfombras decorativas que cada año embellecen el recorrido y, en esta ocasión, con la ausencia de la Banda Municipal de Música de Béjar, que anunció hace unos días que no participaría en el acto debido a discrepancias con el Ayuntamiento.
Por eso, en su lugar, fue la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía de la Santa Veracruz la que llevó a cabo el acompañamiento de la procesión, todo esto mientras cientos de bejaranos y visitantes seguían el desfile que se ha convertido en símbolo de la ciudad. Otra de las novedades de este año fue el estreno de un mercadillo medieval situado en la plaza anexa a la Iglesia del Salvador.
La estrategia para recuperar la villa
La celebración mantiene viva una leyenda que se remonta al año 1267. Según la tradición popular, durante la ocupación musulmana de Béjar un grupo de vecinos se refugió en el paraje de El Castañar y diseñó una estrategia para recuperar la villa. Cubrieron sus cuerpos y armas con musgo para confundirse con la vegetación y aproximarse sin ser descubiertos hasta las murallas. Al ser avistados por los centinelas, estos los confundieron con extrañas criaturas y abandonaron sus posiciones, permitiendo así la entrada de los cristianos y la recuperación de la ciudad.
La fiesta tradicional de los Hombres de Musgo en Béjar
La historia ha pasado de generación en generación hasta convertirse en una de las tradiciones más singulares de España. Aunque existen otras interpretaciones sobre el origen de la costumbre, vinculadas a antiguas celebraciones medievales en las que era habitual disfrazarse de personajes salvajes, la leyenda de la reconquista de Béjar es la que ha perdurado en la memoria colectiva y la que se revive cada año coincidiendo con el Corpus.
La procesión volvió a poner de manifiesto el fuerte arraigo popular de esta tradición, que ha logrado sobrevivir al paso de los siglos y adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia. Desde la obtención del reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2019, la celebración se ha consolidado como uno de los principales atractivos culturales y turísticos de la provincia de Salamanca.