Agente de la Policía Nacional herido en una intervención en el barrio de Pajarillos de Valladolid

Agente de la Policía Nacional herido en una intervención en el barrio de Pajarillos de ValladolidEl Debate

«Hemos perdido el principio de autoridad»

Así le han dejado la cabeza a un policía en un violento altercado en Valladolid con siete detenidos

Las quejas por una fiesta en la vía pública derivó en un enfrentamiento que ha dejado a varios agentes heridos

«Esto demuestra cómo está la calle... y cómo hemos perdido el principio de autoridad por la absoluta sensación de impunidad existente». Esta es la reflexión que hacen desde el sindicato policial Jupol tras una discusión entre vecinos en el barrio de Pajarillos de Valladolid que derivó en un enfrentamiento con la Policía de una «violencia inusitada».

En el altercado, acaecido en la calle Garza durante la mañana de este domingo, fueron heridos siete agentes. Dos de ellos, uno de la Policía Nacional y otro de la Municipal, sufrieron sendos golpes en la cabeza. Uno de ellos tuvo que recibir puntos de sutura y la colocación de grapas. Se trata de un agente del CNP, que es quien se puede ver en esta imagen a la que ha tenido acceso El Debate.

Agente de la Policía Nacional herido en una intervención en el barrio de Pajarillos de Valladolid

Agente de la Policía Nacional herido en una intervención en el barrio de Pajarillos de ValladolidEl Debate

Tras el suceso, en el polígono de viviendas 29 de octubre del citado barrio del este de la capital, fueron detenidas siete personas –cuatro hombres y tres mujeres, ya en libertad– en medio de un fuerte dispositivo policial conformado por agentes de ambos Cuerpos, que acudieron a la zona tras las llamadas por un fuerte «alboroto» producido en la vía pública debido a que un grupo de vecinos celebraba una fiesta en el bajo de un edificio.

Acusaciones de racismo

Como han informado desde la Subdelegación del Gobierno, un indicativo de la Policía Nacional acudió al lugar, donde encontraron a varias personas en el exterior de un bajo celebrando una fiesta. Uno de los hombres se mostró hostil hacia los agentes actuantes, provocando que varios de los presentes agredieran a puñetazos y patadas a los policías entre acusaciones de que la intervención se debía a «motivos racistas», según ha informado el portavoz de la Policía Nacional Francisco Álvarez.

Al verse superados en número, varios indicativos de Policía Nacional, algunos de paisano, y de Policía Municipal acudieron inmediatamente al lugar, mientras los individuos de la fiesta se refugiaban en el interior del bajo. Desde las ventanas los policías les indicaron que abrieran la puerta, a lo que hicieron caso omiso, atravesando una nevera tras la puerta para evitar su apertura.

Los agentes fueron recibidos con lanzamientos de objetos, golpes de palos e incluso uno de los detenidos llegó a esgrimir un cuchillo de cocina de grandes dimensiones

Finalmente, los policías accedieron al interior de la vivienda gracias a un ariete y allí fueron recibidos con lanzamientos de objetos, golpes de palos e incluso uno de los detenidos llegó a esgrimir un cuchillo de cocina de grandes dimensiones para amenazar a los uniformados.

Los reproches fueron escalando hasta producirse una reyerta multitudinaria en la que algunos de los vecinos recibieron con violencia a los agentes, a los que increparon y llegaron a arrojar objetos, obligándolos a pedir refuerzos. Pese a todo, cinco de los policías, además de los dos que necesitaron intervenciones médicas, sufrieron contusiones y magulladuras, en una dinámica que, como denunciaba recientemente otro sindicato policial, «no se trata de un fenómeno coyuntural».

Una de las callejuelas del polígono de viviendas 29 de octubre, en el barrio vallisoletano de Pajarillos

Una de las callejuelas del polígono de viviendas 29 de octubre, en el barrio vallisoletano de PajarillosGoogle Maps

«Estamos ante un grave deterioro de la convivencia y de la violencia en el espacio público», apuntaba la Confederación Española de Policía (CEP) en un comunicado publicado la semana pasada tras conocerse los últimos datos del Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior, que reflejaba un aumento de las riñas tumultuarias del 11,09 % en el primer trimestre del año respecto al del año pasado y de casi el 81 % desde 2018, cuando Fernando Grande-Marlaska obtuvo la Cartera ministerial.

En el caso de Castilla y León, el crecimiento de este tipo de sucesos ha sido mucho mayor que en el conjunto de España, hasta dispararse un 22,4 % los tres primeros meses de 2026 respecto al mismo periodo de 2025. Esto supone el doble que la media nacional y en parte se ha visto aumentado por el ascenso de la violencia entre bandas hispanoamericanas, que casi semanalmente dejan titulares que pasan por enfrentamientos en los que en muchas ocasiones se emplean armas blancas.

«Cada reyerta multitudinaria, cada pelea multitudinaria y cada intervención en entornos cada vez más violentos supone un riesgo directo para la integridad física de los policías. Los datos oficiales vienen a confirmar lo que nosotros percibimos desde hace años en el servicio diario: una creciente agresividad en la calle, una mayor conflictividad y una escalada de situaciones violentas que obligan a intervenir en condiciones cada vez más complejas y peligrosas», indican desde la CEP, desde donde lamentan que en diez años han aumentado las agresiones contra policías y guardias civiles un 48 %.

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