Castillo medieval de Ampudia
El ancestral aspecto medieval que convierte a Ampudia en uno de los pueblos más bonitos de España
Con algo menos de 600 habitantes, su calle Mayor es una de las más fotogénicas de Castilla y León
Soportales interminables, casas de adobe y madera, castillo impecable y trazado medieval sin estridencias componen un conjunto tan armónico que cuesta creer que sea real.
Con algo menos de 600 habitantes, este pequeño municipio de Tierra de Campos fue incorporado en 2024 a la Asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España, un reconocimiento que no sorprende a nadie que haya paseado por las calles de Ampudia.
El corazón de este pequeño pueblo es su calle Mayor, una de las más fotogénicas de Castilla y León. Sus soportales de madera, perfectamente alineados, crean un corredor que parece detenido en el tiempo.
Las fachadas, muchas de ellas con entramado de madera, mantienen la estética tradicional de la comarca. No es casualidad: Ampudia fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1965, y desde entonces ha protegido con celo su patrimonio arquitectónico. El resultado es un casco urbano que se recorre como si fuera un museo al aire libre.
Pero si hay un edificio que define la silueta de Ampudia, ese es su castillo. Construido en el siglo XV, es uno de los mejor conservados de Castilla y León y un ejemplo perfecto de fortaleza señorial. Sus torres almenadas, su patio interior y su presencia dominante sobre el pueblo lo convierten en un imán para fotógrafos, visitantes y, por supuesto, cineastas.
Vista de una céntrica calle de Ampudia
Escenario de un gran rodaje
No es casual que aquí se rodara parte de la película El Cid (1961), protagonizada por Charlton Heston y Sofía Loren. La producción buscaba escenarios que transmitieran autenticidad medieval, y Ampudia ofrecía exactamente eso: un castillo imponente y un entorno urbano que parecía sacado de una crónica del siglo XIII. Desde entonces, el castillo ha seguido siendo un referente cultural, albergando exposiciones, conciertos y visitas guiadas que permiten descubrir su historia y su colección privada de arte.
A pocos pasos del castillo se alza la iglesia de San Miguel, un templo gótico-renacentista que sorprende por su tamaño y elegancia. No es exagerado decir que parece una catedral en miniatura: su torre esbelta, su portada decorada y su interior luminoso hablan de la importancia que tuvo Ampudia en los siglos XVI y XVII, cuando era un centro comercial y agrícola de primer orden.
El retablo mayor, de estilo plateresco, es una joya artística que justifica por sí sola la visita. También destacan su órgano barroco y la colección de arte sacro que se conserva en el museo parroquial.
Iglesia de San Miguel, en Ampudia
Aunque Ampudia deslumbra por su estética medieval, no es un pueblo congelado en el tiempo. Sus calles acogen mercados tradicionales, ferias culturales, actividades deportivas y celebraciones que mantienen viva la identidad local. La hospitalidad de sus vecinos, la gastronomía de Tierra de Campos, con el lechazo y los quesos como protagonistas, y la tranquilidad que se respira en cada rincón completan la experiencia.
Su incorporación a Los Pueblos Más Bonitos de España no es un premio aislado, sino la confirmación de lo que cualquier visitante percibe al instante, que este pequeño pueblo palentino es una joya medieval que sigue brillando con luz propia.