Dos vehículos de la Policía Nacional en Palencia
Detienen en Palencia a 12 jóvenes, siete de ellos menores, por captar a homosexuales por redes para apalizarlos
Los apresados, sin ideología concreta, imitaban hechos violentos difundidos en redes sociales
La Policía Nacional ha detenido en Palencia a 12 jóvenes, siete de ellos menores, por su presunta implicación en dos agresiones de carácter homófobo cometidas en septiembre de 2025 en las inmediaciones del parque Ribera Sur de la capital palentina. Además, una decimotercera persona figura como investigada, aunque no ha sido detenida. Los hechos, que desde el primer momento fueron abordados como posibles delitos de odio, dejaron a las dos víctimas con lesiones de extrema gravedad tras sufrir brutales agresiones físicas, humillaciones prolongadas y vejaciones motivadas por su orientación sexual.
El subdelegado del Gobierno en Palencia, Eduardo Santiago, confirmó este viernes el resultado de una investigación desarrollada por la Brigada Provincial de Información de la Comisaría de Palencia en colaboración con la Comisaría General de Información y la Jefatura Superior de Policía de Castilla y León. Durante su comparecencia, insistió en que no se trata de «una pelea» ni de «un altercado aislado», sino de dos agresiones «muy graves», ejecutadas de forma organizada y con un claro componente de odio.
Las agresiones se produjeron los días 13 y 20 de septiembre de 2025 y, aunque fueron investigadas como hechos diferenciados, comparten un mismo patrón de actuación y prácticamente los mismos autores. En la primera participaron presuntamente 12 personas, siete menores de edad en aquel momento y cinco mayores, mientras que en la segunda lo hicieron 13, con un adulto más incorporado al grupo. Dos de quienes eran menores durante la primera agresión ya han alcanzado la mayoría de edad. Todos los implicados son de nacionalidad española, residen en Palencia y, en su mayoría, carecían de antecedentes penales o policiales.
Un «cebo»
Según explicó la investigación, ambas víctimas fueron captadas a través de una aplicación de contactos. En los dos casos, uno de los integrantes del grupo actuó como señuelo o «cebo», concertando una cita con la víctima y guiándola después hasta una zona apartada próxima al parque Ribera Sur. Allí esperaba el resto del grupo. A partir de ese momento, según detalló la Policía, comenzaba una agresión planificada que combinaba violencia física, humillación y trato degradante.
En el primero de los ataques, la víctima fue golpeada con puñetazos y palos durante un prolongado periodo de tiempo. Los agresores también intentaron sustraerle el vehículo, robarle efectos personales y causaron daños materiales. Una semana después, el 20 de septiembre, se repitió el mismo procedimiento con una segunda víctima: captación por la misma vía, traslado a un lugar aislado y posterior agresión grupal. En ambos episodios, las palizas y vejaciones se prolongaron durante cerca de media hora.
A los arrestados se les atribuyen presuntos delitos de lesiones graves, trato degradante por motivación de odio, robo con violencia, daños, daños en vehículo y pertenencia a grupo criminal. Para los investigadores, el carácter homófobo de ambas agresiones quedó reflejado desde el inicio de los hechos, lo que motivó su tratamiento como delitos de odio.
No eran un grupo homogéneo
Uno de los aspectos que más preocupación ha generado en el transcurso de la investigación es el perfil de los implicados. Según señaló Santiago, no se trata de una organización con ideología política definida ni de un grupo estructurado en torno a postulados extremistas. Por el contrario, describió a los detenidos como un grupo heterogéneo, unido por relaciones de ocio y amistades. Sin embargo, advirtió de que los propios investigados aseguraron haber actuado imitando contenidos violentos consumidos en redes sociales.
La comisaria jefa provincial de la Policía Nacional, Montserrat Marín (i.); el subdelegado del Gobierno en Palencia, Eduardo Santiago (c.) y la portavoz de la Policía Nacional, Ana María Álvarez (d.)
El subdelegado alertó del riesgo que supone la normalización de estos contenidos entre adolescentes y jóvenes, al considerar que determinadas dinámicas digitales pueden fomentar la violencia y la deshumanización. «Las redes sociales no pueden convertirse en una escuela de violencia, de odio y de humillación al diferente», subrayó.
La portavoz policial, Ana María Álvarez, pidió a los medios sensibilidad en el tratamiento informativo por el profundo impacto que los hechos han tenido en las víctimas y sus familias. En la misma línea, la comisaria jefa provincial, Montserrat Marín, destacó el trabajo duro realizado por la Brigada Provincial de Información, que tuvo que afrontar numerosas líneas de investigación fallidas antes de identificar a los presuntos responsables.
Marín reconoció que no fue posible prevenir los ataques, pero expresó su deseo de que el esclarecimiento del caso contribuya, al menos en parte, a reparar el daño sufrido por las víctimas. También puso en valor la coordinación con Fiscalía y con los juzgados palentinos, así como la discreción mantenida durante toda la investigación para evitar filtraciones que pudieran facilitar la identificación de los agredidos.
La colaboración ciudadana resultó clave para avanzar en el caso. Tanto la Policía como la Subdelegación del Gobierno subrayaron que la información aportada por testigos y ciudadanos fue decisiva para reconstruir los hechos e identificar a los implicados. La investigación permanece abierta y no se descartan nuevas detenciones.
Las autoridades aprovecharon la comparecencia para lanzar un mensaje directo a posibles víctimas de delitos de odio: denunciar. «La vergüenza no pertenece a quien sufre la agresión, sino a quien agrede», recalcó Santiago, quien recordó que la infradenuncia sigue siendo uno de los principales obstáculos en este tipo de delitos. A escasos días de la celebración del Día del Orgullo en Palencia, Policía Nacional y Subdelegación insistieron en que ninguna persona debe vivir con miedo por su orientación sexual, identidad, origen o cualquier otra condición personal, y reafirmaron su compromiso con la protección de la igualdad y la no discriminación.