Granja de pollos
Un sexto brote de la virulenta enfermedad de Newcastle obliga a sacrificar a más de 300.000 pollos en Valladolid
La explotación pertenece al término municipal de Olmedo y está en una zona próxima al área de vigilancia establecida la semana pasada en Íscar
nuevo foco de la enfermedad de Newcastle en la provincia de Valladolid. Esta vez, en una explotación de gallinas ponedoras situada en el municipio de Olmedo, según ha informado el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Con esta confirmación, el número total de focos detectados en la zona asciende ya a seis, consolidando un escenario de especial vigilancia sanitaria para el sector avícola de Castilla y León.
El nuevo brote se localiza en una zona próxima al área de vigilancia establecida tras la detección, la semana pasada, del foco declarado en el municipio de Íscar (Valladolid). La explotación afectada, dedicada a la producción de huevos, cuenta con un censo aproximado de 301.191 gallinas ponedoras que, además, estaban vacunadas frente a la enfermedad.
La sospecha surgió el pasado 23 de junio después de que se detectara una disminución cercana al 5 % en la producción de huevos en una de las naves, acompañada de un ligero incremento de la mortalidad. Tras la intervención de los Servicios Veterinarios Oficiales de la Junta de Castilla y León, se tomaron muestras que fueron remitidas al Laboratorio Central de Veterinaria de Algete, centro nacional de referencia para esta enfermedad en España.
Las pruebas de laboratorio confirmaron mediante la técnica PCR la presencia de una cepa velogénica del virus de la enfermedad de Newcastle, una variante de alta virulencia que obliga a aplicar de inmediato el protocolo sanitario previsto en la normativa europea.
Entre las primeras medidas adoptadas figura la inmovilización inmediata de la explotación desde el momento en que surgieron las sospechas, con el objetivo de impedir cualquier movimiento que pudiera favorecer la propagación del virus. Paralelamente, los servicios veterinarios iniciaron una investigación epidemiológica para determinar el posible origen del brote y analizar los movimientos de personas, vehículos y materiales que pudieran haber facilitado la transmisión.
Asimismo, se está llevando a cabo el vacío sanitario completo de la granja afectada, junto con la destrucción de los cadáveres de las aves, el pienso y otros materiales potencialmente contaminados en una planta de tratamiento autorizada.
Las restricciones
Las autoridades también han establecido una zona de restricción alrededor del foco, con radios de protección de tres y diez kilómetros. Dentro de este perímetro se localizan trece explotaciones avícolas comerciales con censo, aunque ocho de ellas ya estaban incluidas en las áreas restringidas establecidas por los focos detectados con anterioridad.
Los análisis genéticos realizados por el Laboratorio Central de Veterinaria revelan que el virus circulante en Valladolid pertenece al genotipo VII.2. Este resultado se trata de un subtipo diferente al identificado en los brotes registrados recientemente en la provincia de Valencia, donde se detectó el genotipo VII.1.1. Esta diferencia genética permite descartar, por el momento, un vínculo epidemiológico entre ambos episodios.
Desde el Ministerio de Agricultura insisten en la necesidad de mantener una vigilancia constante tanto en las explotaciones avícolas como sobre las poblaciones de aves silvestres, recordando la importancia de comunicar de inmediato cualquier sospecha compatible con la enfermedad.
El departamento ministerial también hace un llamamiento a reforzar las medidas de bioseguridad en las granjas, especialmente aquellas destinadas a impedir el contacto entre las aves de producción y las aves silvestres. Igualmente, subraya la importancia de mantener programas adecuados de vacunación, ya que, aunque las vacunas no ofrecen una protección absoluta frente a la infección, sí contribuyen a reducir la excreción del virus por parte de las aves infectadas y limitan significativamente el riesgo de transmisión a otras explotaciones, una herramienta clave para contener la expansión de la enfermedad y proteger al conjunto del sector avícola español.
Balance de casos detectados
El primer caso se notificó el 15 de junio de 2026 en una granja avícola de Aldea de San Miguel (Valladolid), con un censo estimado de 24.000 pollos engordados no vacunados y con 43 días de vida. La sospecha surgió después de que la mortalidad aumentara aproximadamente un 6,7 por ciento del censo.
Después, se verificaron cuatro nuevos brotes que afectaban a más de 126.000 aves. Dos de los casos se encontraron en granjas de gallinas ponedoras situadas en La Pedraja de Portillo (Valladolid), con poblaciones estimadas en 29.500 y 49.000 aves. Las dos granjas estaban vacunadas y no mostraban síntomas clínicos, por lo que fueron identificadas dentro de las acciones de vigilancia activa que se llevaron a cabo después del primer foco.
En el caso de una granja de broilers en Montemayor de Pililla (Valladolid), se reportó otro incidente con aproximadamente 9.000 aves que tenían 44 días de edad. Esta granja no tenía vacunación y sí mostró signos de la enfermedad, así como un aumento en la mortalidad cercana al 40 % del censo.
Unas 38.650 gallinas ponedoras fueron vacunadas en una explotación de Íscar (Valladolid), que fue el cuarto foco de esa actualización. En este caso, la sospecha apareció después de que se notara una disminución en el número de huevos puestos y un pequeño incremento en la mortalidad.
El nuevo foco de Olmedo (Valladolid), con 301.191 gallinas ponedoras, supone el mayor censo afectado comunicado hasta ahora dentro de este episodio en Valladolid.