Mañueco y Barcón, en la inauguración de un curso de verano sobre Adolfo Suárez
Mañueco ensalza junto a Barbón el legado político y humano de Adolfo Suárez y los valores de la Transición
El presidente de la Junta de Castilla y León ha destacado la importancia de acercar la figura del político abulense a las nuevas generaciones para preservar la memoria de una etapa decisiva en la historia democrática de España
El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, aseguró este miércoles que el expresidente Adolfo Suárez, que accedió al cargo por primera hace casi 50 años, recomendaría «apostar por la concordia» en este momento político en España. «Sin duda, yo creo que su consejo sería diálogo sobre confrontación, moderación sobre polarización», dijo.
Fernández Mañueco, que participó junto al presidente de Asturias, el socialista Adrián Barbón, en la inauguración en Cebreros del curso de verano Adolfo Suárez, presidente del Gobierno de la UNED-Ávila, recordó que el dirigente abulense decía que la política debe concebirse como un «servicio a la comunidad» que aspire a lograr la «paz» y el «entendimiento mutuo y la concordia», por lo que si no era así, no debía haber «ningún reparo» en abandonarla.
En ese sentido, el también presidente del PP de Castilla y León destacó que Suárez, un hombre «cabal», con «notable clarividencia» y "firme voluntad, lo hizo cuando «creyó que debía hacerlo», lo que en su opinión «agrandó todavía muchísimo más» su figura. Además, destacó que sigue siendo una «referencia imprescindible» por la «enorme huella» que ha dejado al ser capaz -recordó- de construir «una de las páginas más importantes» de la historia española, la Transición, que destacó sustentó sobre la base de la «concordia».
Al respecto, Fernández Mañueco lamentó que esta etapa haya sido «injustamente atacada» por fuerzas de «distinto tipo y condición». A su juicio, hay que analizar la Transición desde el «rigor crítico» sin «embalsamarla» y decir todo fue «perfecto», pero también reconocer lo que se consiguió a través de personas como Adolfo Suárez, ya que remarcó desde su «optimismo antropológico» fue capaz de afrontar un cambio régimen en medio de «enormes incertidumbres».
Inauguración de un curso de verano, en Ávila, sobre el expresidente del Gobierno Adolfo Suárez
De esta forma, el presidente de Castilla y León destacó que Suárez supo «encauzar, encarrilar o encaminar» los deseos y anhelos de la sociedad entonces, ya que advirtió de que la democracia hubiera llegado, pero el camino hubiera sido «más tortuoso» de lo que fue. Además, destacó su vinculación con Cebreros, Ávila y la Comunidad pues recordó que él decía que en estas tierras aprendió que «la gran maestra del hombres es la propia vida y que esta vale muy poco si no se entrega al servicio de los demás»
Finalmente, destacó la importancia de iniciativas como esta para que las personas de 14, 16, 18, 30 años sea consciente que conceptos como la paz, como la libertad, la igualdad, la justicia, la democracia, la Constitución del 78 «no han estado siempre ahí.» «Al contrario, son el resultado de ese camino, de ese proceso, que fue difícil, que fue complejo, y que también tuvo, o provocó, o se realizaron muchísimos sacrificios por parte de distintos ámbitos. Yo creo que esa tarea hay que analizarla, estudiarla, y también defenderla», dijo.
Rigor y profundidad analítica
El director del Centro Asociado de la UNED en Ávila, Isidro Sepúlveda, abrió la jornada que recordó tratará de analizar al «personaje», «cargo» y «persona» de Adolfo Suárez desde el «rigor académico» y la «profundidad analítica».
El alcalde de Cebreros, Pedro Muñoz, aseguró que el mejor homenaje que se hacer a la figura del presidente Alfonso Suárez es que «perdure su obra». A su juicio demostró que en «poco tiempo» se podía hacer mucho. «Fue extraordinariamente rápido, extraordinariamente sagaz, extraordinariamente hábil», apostilló para a continuación reconocer que entregó toda su «existencia política» a lograr la máxima que ahora recuerda su tumba en la catedral de Ávila: «La concordia fue posible».
Igualmente, el presidente de la Diputación, Carlos García, subrayó que Adolfo Suárez encarna los «valores cívicos, democráticos, imprescindibles en cualquier acción política», así como la concordia. «No fue la persona, no fue Suárez el que estuvo en el lugar adecuado en el momento que tocaba, sino la política española la que encontró en el momento adecuado a la persona que necesitaba», agregó.
«Adolfo Suárez demostró supeditarse a la gran tarea que la historia y la sociedad le tenían reservada. Supo interpretarlo a la perfección, supo hacer renuncias, tuvo inteligencia, cintura política y sobre todo altura de miras para dejar el legado que España necesitaba en el momento preciso», afirmó.