Yacimiento de La Gran Dolina, en Atapuerca

Yacimiento de La Gran Dolina, en AtapuercaUNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

El yacimiento de la Gran Dolina alcanza en Atapuerca el nivel con mayor concentración de Homo antecessor

Los investigadores recuperan tres nuevos restos humanos en los primeros días de campaña y continúan reconstruyendo el clima y la fauna de hace casi un millón de años en los niveles inferiores

El equipo de Investigación de Atapuerca entró esta campaña en el nivel más esperado de Gran Dolina, el conocido como Estrato Aurora de TD6, donde hace tres décadas se identificó una nueva especie humana, Homo antecessor. Los trabajos arrancaron ya con tres nuevos fósiles humanos, una vértebra y dos falanges, que elevan a 203 la colección de restos recuperados históricamente en este nivel, considerado el campamento con actividad doméstica más antiguo de Europa, con una antigüedad de unos 850.000 años.

Los coordinadores de la excavación en TD6, Palmira Saladié y Andreu Ollé, explicaron que la campaña se desarrolla sobre una superficie de unos 40 metros cuadrados y supone la tercera fase de intervención en este nivel, después de las realizadas entre 1994 y 1998 y entre 2003 y 2009. La actual etapa, comenzada en 2023, lleva aportados ya 23 fósiles a la colección en lo que va de esta tercera fase: 20 recuperados entre 2023 y 2024, más los tres localizados en los primeros días de la presente campaña.

Saladié destacó que el equipo se encuentra todavía en el techo del nivel más rico en fósiles, por lo que los hallazgos iniciales refuerzan las expectativas de una campaña especialmente relevante. «Creemos que este año podremos entrar ya al famosísimo Estrato Aurora», señaló, antes de recordar que la excavación se realiza «despacito» y con un tratamiento «quirúrgico», debido a la excepcionalidad del conjunto.

TD6 es uno de los niveles más importantes de la Sierra de Atapuerca porque permitió definir Homo antecessor a partir de una combinación de rasgos humanos desconocida hasta entonces. Además, los restos recuperados en campañas anteriores documentaron episodios repetidos de canibalismo, con marcas de corte y fracturas asociadas a trabajos de carnicería. Por ahora, los tres nuevos fósiles de esta campaña permanecen en campo y será necesario lavarlos, restaurarlos y estudiarlos antes de determinar si presentan marcas de corte.

El conjunto humano de TD6 correspondería, según los investigadores, a entre nueve y once individuos, aunque los nuevos restos recuperados desde 2023 podrían elevar esa cifra. Saladié precisó que los fósiles hallados este año pertenecen tanto a individuos adultos como inmaduros, pero todavía no permiten sumar nuevos individuos al registro.

Junto a los restos humanos están apareciendo también fauna e industria lítica. Ollé explicó que el equipo recuperó restos de ciervo, caballo, bóvidos, carnívoros y un fragmento de mandíbula o maxilar de rinoceronte, además de herramientas de piedra fabricadas con cantos de cuarcita, arenisca y sílex. La diferencia respecto a niveles superiores, indicó, es la densidad de materiales, que ya empieza a formar lo que los arqueólogos describen como «alfombras» de restos.

Esa acumulación es clave para interpretar TD6 como un lugar de ocupación prolongada. A diferencia de otros espacios de la Sierra, donde los grupos humanos entraban de forma esporádica, Gran Dolina conserva evidencias de estancias relativamente largas, con actividades domésticas, procesado de animales, talla de herramientas y abandono de materiales en el propio lugar.

Saladié subrayó que TD6 no solo es importante por los fósiles humanos, sino porque permite acercarse a la vida social de aquellos grupos. El estudio de los animales transportados, las materias primas utilizadas, las cadenas de producción lítica y la distribución espacial de los restos puede aportar información sobre cooperación, organización social y comportamiento cotidiano de estas poblaciones.

La campaña incorpora además técnicas de documentación en 3D y nuevos métodos de análisis molecular. Los investigadores están preparados para trabajar con proteínas antiguas (paleoproteómica), una línea vanguardista que permitirá profundizar en la composición del conjunto humano y abordar cuestiones como el sexo de los individuos. Esto resultará clave para contrastar la hipótesis de si el canibalismo documentado se ejercía como una táctica de control demográfico sobre grupos externos vulnerables, compuestos principalmente por mujeres y niños. Saladié recordó que en Gran Dolina ya se ha comprobado la conservación de proteínas y que el Cenieh cuenta ahora con un departamento especializado en este campo.

Antes de alcanzar plenamente el Estrato Aurora, el equipo trabaja en la subunidad TD6.1, donde el año pasado se documentó una acumulación continua de coprolitos, heces fósiles de hiena. Según los investigadores, esa actividad de los carnívoros actuó como un sello natural que contribuyó a conservar de forma excepcional el nivel inferior, donde se concentran los restos humanos, animales y herramientas asociados a Homo antecessor.

Excavaciones en TD3 y TD4

En paralelo, Gran Dolina mantiene abierta la excavación en sus niveles inferiores, TD3 y TD4, dirigidos por Elena Santos. Aunque tienen menor impacto paleoantropológico que TD6, estos depósitos aportan información esencial sobre los primeros momentos de apertura de la cueva y sobre el paisaje que encontraron los grupos humanos hace cerca de un millón de años.

El equipo trabaja este año en la parte basal de TD3 y retoma la intervención en TD4 para delimitar mejor la secuencia. Los sedimentos son muy duros y carbonatados, y ofrecen poco material, pero los restos que aparecen son de gran valor. Entre los hallazgos recientes figuran una mandíbula completa de oso y falanges de grandes cérvidos que vivieron en la Sierra en ese periodo.

Santos explicó que TD3 refleja un ambiente templado-cálido, con mayor humedad que los niveles previos y un paisaje mixto de bosques abiertos, praderas y charcas cercanas. La presencia de hipopótamo documentada en los años noventa confirma la existencia de agua en el entorno. Los investigadores tomarán nuevas muestras de polen y paleobotánica para cruzarlas con los datos de microfauna, herpetofauna e isótopos y reconstruir con más precisión la evolución climática.

Estos niveles inferiores también permiten confirmar por el momento la presencia de dos especies de oso, una de ellas considerada la forma basal de la línea de los osos de las cavernas y vinculada a los primeros comportamientos de hibernación en cuevas. Además, el registro incluye rinocerontes, caballos, bisontes, cérvidos, jaguar europeo, cánidos y antepasados del zorro, lo que ofrece una imagen amplia de la fauna disponible en el entorno de Atapuerca antes de las grandes ocupaciones humanas documentadas en TD6.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas