Margareto, junto a Tomás Martínez, de Proyecto Rubare, y el misionero Domingo de la Hera
El fotoperiodista Eduardo Margareto revela en Burgos el drama de una de las islas más pobres del mundo
El documental ‘Idjwi, la isla olvidada de África’ muestra además la labor de la Fundación burgalesa Kivu Jambo-Proyecto Rubare, que proporciona alimento cada día a 600 niños
El fotoperiodista Eduardo Margareto ha presentado en el Museo de la Evolución Humana (MEH) de Burgos el documental ‘Idjwi, la isla olvidada de África’, una obra que muestra la pobreza extrema que sufre la población de esta isla de la República Democrática del Congo y la labor de la Fundación Kivu Jambo-Proyecto Rubare, una organización burgalesa que proporciona alimento cada día a cerca de 600 niños.
El cortometraje, rodado en blanco y negro, propone un recorrido «poético y muy personal» por este territorio situado en el centro del lago Kivu, donde la riqueza natural contrasta con la falta de alimentos y el limitado acceso de sus habitantes a la sanidad y la educación. Su preestreno en la tarde de este viernes, ha completado el proyecto expositivo ‘East Congo’, que reúne actualmente en la planta -1 del MEH una selección de fotografías tomadas por Margareto durante sus viajes a la zona.
«Es un sitio maravilloso y, a nivel de naturaleza, un espectáculo, pero también es un lugar donde la gente lo pasa muy mal. No tienen qué comer ni acceso a la salud y mucho menos a la educación», ha explicado el fotoperiodista a Ical.
Idjwi tiene unos 40 kilómetros de longitud y se encuentra cerca de Goma y Bukavu, las dos principales ciudades del este congoleño. La isla se mantuvo como un singular espacio de paz dentro de una región castigada durante décadas por los enfrentamientos y la actividad de diferentes grupos armados. Parte del territorio continental se encuentra actualmente bajo el control del grupo rebelde M23 y fuera del dominio efectivo del Gobierno de la República Democrática del Congo.
Margareto, antes de proyectar el documental ‘Idjwi, la isla olvidada de África’
Su aislamiento protegió históricamente a Idjwi de la llegada de las guerrillas, pero también agravó la situación de precariedad de sus habitantes. La población necesita realizar una travesía de varias horas en barco para alcanzar Goma o Bukavu, una circunstancia que dificulta su acceso a servicios esenciales, oportunidades laborales y recursos básicos.
Margareto conoció la isla cuando la Fundación Kivu Jambo-Proyecto Rubare le invitó a documentar la inauguración del Complejo Educativo Hekima, uno de los primeros grandes proyectos impulsados por la organización en Idjwi. El centro se concibió para escolarizar a unos 400 niños en un territorio al que apenas llegan otras entidades humanitarias.
Aquel primer viaje llevó al fotoperiodista a implicarse en el trabajo de la fundación, con la que colabora desde hace varios años. Margareto se ocupa principalmente de su comunicación e imagen y utiliza sus fotografías y vídeos para dar a conocer fuera del Congo la situación de la isla y recabar apoyos para los diferentes proyectos.
La organización centra su actividad especialmente en los niños y las mujeres, los dos grupos más expuestos a la pobreza y la falta de oportunidades. «Las mujeres llevan la carga de la familia y tienen muy pocas oportunidades, mientras que para los niños resulta complicado incluso conseguir una comida al día», señaló.
Proyección del documental 'Idjwi, la isla olvidada de África'
Margareto ha recordado cómo algunos menores se quedaban dormidos durante las clases después de pasar varios días sin probar alimento. Esta situación llevó a la fundación a complementar su labor educativa con un programa de alimentación. «Aparte de darles educación, lo principal es que no se mueran de hambre», ha afirmado.
El proyecto comenzó con el reparto de comida a los 60 alumnos del centro que se encontraban en una situación más vulnerable. La mejora de los recursos permitió ampliar progresivamente esa ayuda y, en la actualidad, la organización proporciona alimento diario a cerca de 600 niños de todo el norte de Idjwi.
El fotoperiodista ha destacado además que la totalidad de las donaciones y ayudas que recibe la fundación se destina directamente a sus iniciativas sobre el terreno. Los colaboradores no perciben ninguna remuneración y asumen personalmente el coste de sus desplazamientos hasta la República Democrática del Congo. «Todo lo que llega va a la misión y a ayudar a los niños», subrayó.
El documental también aborda los orígenes de una isla que sirvió históricamente como lugar de abandono para personas con enfermedades graves y mujeres expulsadas de sus comunidades. Tras el genocidio de Ruanda, Idjwi recibió además a población que buscó refugio lejos de la violencia, lo que contribuyó a configurar un territorio marcado por la pobreza, el aislamiento y la falta de infraestructuras.
‘Idjwi, la isla olvidada de África’ pretende dar visibilidad a esa realidad y mostrar el efecto que puede tener la cooperación en territorios alejados de la atención internacional. «A veces no somos conscientes de las dificultades que existen en los lugares que no conocemos», ha advertido Margareto.
La producción combina las imágenes captadas por el fotoperiodista con la música del compositor cubano Jesús Pupo y la narración del periodista Francisco Alcántara. El presidente de la Fundación Kivu Jambo-Proyecto Rubare, Tomás Martínez, asumió la producción de la obra.
Aunque una versión del cortometraje ya figuró en una pequeña pantalla al final de la exposición ‘East Congo’, el viernes ha realizado su primera proyección pública completa después de que el equipo concluyera su elaboración hace apenas unas semanas. Margareto ha acompañado la sesión con una explicación sobre el proceso creativo, la situación de la República Democrática del Congo y la relación del documental con la muestra fotográfica.