Carolina Álvarez, durante la rueda de prensa

Carolina Álvarez, durante la rueda de prensaAyuntamiento de Burgos

Burgos se reafirma en su prohibición del burkini tras la expulsión de tres mujeres de varias piscinas

El Consistorio liderado por el PP mantiene la obligatoriedad de usar bañadores convencionales en las piscinas municipales por motivos «técnicos, higiénicos, sanitarios y de seguridad»

La expulsión, hace una semana, de tres mujeres que portaban un burkini en las piscinas de El Plantío y San Amaro, en Burgos, ha llevado al Ayuntamiento a reafirmarse en su postura y a precisar las normas de baño en las instalaciones municipales.

Así, el Consistorio liderado por el PP mantiene la obligatoriedad de usar bañadores convencionales en las piscinas municipales por motivos "técnicos, higiénicos, sanitarios y de seguridad, como ha explicado la concejala de Deportes, Carolina Álvarez.

Así se ha tratado en el Consejo de Administración de Deportes que se ha celebrado este miércoles y donde se ha abordado esta cuestión tras la «controversia» surgida.

Durante su comparecencias, Álvarez ha explicado que la norma establecida a través del reglamento que rige el uso de las piscinas municipales «pretende garantizar tanto la seguridad como la higiene de todos los usuarios» y ha puesto sobre la mesa varios ejemplos.

Así, ha indicado que llevar telas sueltas fuera del cuerpo «conlleva riesgo de atrapamiento por succión de los propios elementos que tiene la piscina» además de que los diferentes componentes químicos que regulan la salubridad del agua «se tienen que ir regulando en función de las necesidades» y cuanto más elementos dentro de una piscina «mayor cantidad o mayor diferencia de estos elementos químicos requerirá».

Asimismo, Carolina Álvarez se ha referido al uso de ropa interior, que también está «expresamente» prohibida para el baño porque se desconoce «la trazabilidad de su limpieza», por lo que ha insistido en limitar «el uso de determinadas prendas o ceñirse al uso de prendas muy concretas para evitar riesgos para los demás».

Este tipo de restricciones responde a la misma lógica por la que se prohíbe el uso de aletas en zonas recreativas, «para evitar golpes a otros bañistas» o el empleo de trajes de neopreno, que están, concebidos para aguas abiertas como ríos o pantanos, y pueden transportar bacterias adheridas que pondrían en riesgo el ecosistema acuático de las instalaciones públicas.

Una mujer se baña en la playa con un birkini

Una mujer se baña en la playa con un birkiniWikimedia Commons/Myousry6666

Igualmente, la concejala de Deportes ha explicado que la normativa se deja «al arbitrio de las corporaciones municipales» y tras revisar las de otras ciudades de todo el territorio nacional, hay lugares donde prendas más extensas de tela «se estaban permitiendo, pero se están echando marcha atrás por los problemas que están generando».

En defensa «del interés general, por motivos de seguridad y para evitar riesgo, el Ayuntamiento mantiene el criterio existente de permitir »bañadores convencionales con estándares universales y materiales aptos para el baño« y en casos determinados que lo soliciten y «esté avalado por prescripción médica», se podrá permitir algún otro tipo de prenda, como camisetas o shorts que tapen heridas o quemaduras en las piernas.

Carolina Álvarez ha indicado que en el Consejo de Deportes no se ha sometido a votación esta cuestión, pero si se ha acordado «matizar» el artículo 32 punto E del reglamento. ya que su redacción da pie a entender que «la licra requiere autorización cuando es el material del 90 por ciento de los bañadores».

Los dos partidos de la oposición, PSOE y Vox están de acuerdo en lo que la concejala ha expuesto, como así lo ha aseverado Álvarez, salvo que el Grupo Socialista está a favor de permitir el uso del burkini, lo que ha defendido y argumentado «simplemente por una cuestión religiosa».

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