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Pedro Sánchez visita el puesto avanzado de Tamajón, en Guadalajara

Pedro Sánchez visita el puesto avanzado de Tamajón, en Guadalajara

La equis por despejar

El Gobierno depende de que la UDEF no halle la pieza que falta en el rescate de Plus Ultra

El Ejecutivo sigue defendiendo la inocencia del expresidente por una lógica sencilla: si este es encontrado culpable de influir, el Ejecutivo será culpable de dejarse. ¿Ante quién, o quiénes, influyó?

Las revelaciones del presunto testaferro de José Luis Rodríguez Zapatero, así como las del presidente y el director ejecutivo de Plus Ultra, han llevado el caso del rescate de la aerolínea a otro nivel. A uno que compromete aún más al Gobierno que concedió ese crédito de 53 millones de euros a la compañía en extrañas circunstancias.

Pedro Sánchez y su Ejecutivo dependen únicamente de que la UDEF no encuentre la pieza que falta en el rescate de Plus Ultra y sus agentes puedan despejar la equis y probarlo: ante quién, o quiénes, influyó el expresidente para conseguir que la SEPI y el Consejo de Ministros aprobaran la operación. Operación por la que, según tres imputados, Julio Martínez Martínez (su presunto testaferro), Julio Martínez Sola (presidente de Plus Ultra) y Roberto Roselli (director ejecutivo), Zapatero cobró el 1 %. Él mismo comunicó a su testaferro la aprobación del rescate el 26 de febrero de 2021, once días antes de que el Consejo de Ministros lo aprobara. Martínez Martínez, a su vez, se lo trasladó a los directivos de la aerolínea, que se dieron un homenaje con ostras y champán el 2 de marzo para celebrarlo.

«Zapatero nunca hubiera podido influir sin un Gobierno capaz de convertir sus gestiones en decisiones», señaló este miércoles Alberto Núñez Feijóo. Pero el expresidente no daba cuenta de sus gestiones a su amigo «Julito», según lo que este último contó el martes al juez Calama, así que la incógnita continúa. Y esa es, precisamente, la mejor baza del Gobierno. La única, en realidad. El Ejecutivo sigue defendiendo la inocencia de Zapatero por una lógica sencilla: si él es encontrado culpable de influir, el Ejecutivo será culpable de dejarse.

De momento, la UDEF destapó una comida entre el expresidente y el entonces ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, el 7 de septiembre de 2020 en la sede del Ministerio. Un mes después, la Seguridad Social aplazó a Plus Ultra una deuda de 450.000 euros, condición sine qua non para acceder a un rescate del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas de la SEPI. Ambos protagonistas han acabado reconociendo el encuentro, pero según ellos no hablaron de la aerolínea, sino de pensiones.

José Luis Ábalos, su hijo y el empresario Víctor de Aldama han sostenido insistentemente que el expresidente presionó para que el Gobierno de Sánchez salvara a la aerolínea. Según el entonces ministro de Transportes, Zapatero lo tanteó, pero él no era partidario de conceder ese rescate. Así que el presidente debió de tocar otras puertas. La UDEF tiene documentado un encuentro entre ambos en el Ministerio, pero ya a posteriori: el 15 de marzo de 2021, seis días después de aprobarse el rescate en Consejo de Ministros.

También se sabe que Sánchez y Zapatero han venido manteniendo una relación fluida desde la pandemia, con reuniones periódicas. De hecho, poco después del Delcygate, el 18 de febrero de 2020, el presidente recibió a su antecesor en la Moncloa y allí mantuvieron un encuentro de unas tres horas. Cuando la UDEF registró el despacho de Zapatero en la calle Ferraz, los agentes se incautaron de varias agendas que guardaba su secretaria, Gertrudis Alcázar.

Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero, en un acto de la Internacional Socialista

Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero, en un acto de la Internacional SocialistaEP

De momento, las que han trascendido públicamente corresponden a los años 2024 y 2025, pero ya estas revelan un grado de interlocución de Zapatero con Sánchez y su Gobierno enorme: entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025, ambos se reunieron en diez ocasiones. Hubo otras seis visitas de Zapatero a la Moncloa sin que su secretaria identifique a su interlocutor y otra veintena de citas con diversos ministros y dirigentes del PSOE. No hay que pasar por alto que Zapatero fue mediador de cabecera ante Carles Puigdemont hasta su caída en desgracia.

Ni una palabra de Sánchez

Sánchez protagonizó este miércoles desde el puesto de mando de Tamajón, en Guadalajara, su cuarta declaración institucional sin preguntas en los diez últimos días. Y la segunda en lo que va de semana, después de la del lunes en Argel, en compañía del presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune.

En este breve tiempo, su hermano ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Badajoz a nueve años de inhabilitación por prevaricación. Su mujer ha sido enviada a juicio oral por cinco magistrados de la Audiencia Provincial de Madrid, por presuntos delitos de malversación y tráfico de influencias. Y tres imputados en el caso Plus Ultra han señalado que Zapatero cobró una comisión del 1 % por sus gestiones con el Gobierno para que Plus Ultra recibiera el rescate.

Sin embargo, el presidente no ha pronunciado una palabra ni sobre David Sánchez, ni sobre Begoña Gómez, ni tampoco sobre el expresidente del Ejecutivo. Y no se espera que lo haga hasta el martes de la próxima semana, cuando dará una rueda de prensa de fin de curso en la Moncloa tras el último Consejo de Ministros de la temporada.

Cuando Zapatero fue imputado en el caso Plus Ultra, el pasado 19 de mayo, Sánchez tardó apenas 24 horas en expresarle públicamente todo su apoyo en una sesión de control en el Congreso. Después de que se conocieran el sumario y las joyas halladas en una caja fuerte en su despacho, el presidente reiteró su apoyo y confianza en su antecesor desde Roma el 27 de mayo.

Cuando el juez José Luis Calama imputó también a sus hijas, que facturaron un millón de euros a tres empresas de la trama, a Sánchez también le faltó tiempo para mostrar toda su «empatía y solidaridad» a la familia Rodríguez Espinosa e insistir en la confianza en su inocencia. Fue el 19 de junio, y ya había trascendido la tasación de Ansorena. Incluso dio por buena la versión del entorno del expresidente de que las joyas fueron un regalo del ya fallecido Rey de Arabia Saudí Abdalá bin Abdulaziz en 2007, cuando visitó España para recibir el Toisón de Oro.

Sin embargo, ahora el presidente ha delegado la defensa de Zapatero en los ministros, que cumplen órdenes.

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