La escultura de Adares, junto a la Plaza Mayor de Salamanca

La escultura de Adares, junto a la Plaza Mayor de Salamanca

Quién es el anciano cuya escultura levanta la curiosidad de todos los turistas en Salamanca

Su presencia en la plaza que ahora ocupa su figura en bronce es inolvidable para todos los que cada día se cruzaban con él

Cuando la escultura del poeta Remigio González, conocido como Adares, fue instalada hace casi una década junto a la Plaza Mayor de Salamanca, pocos imaginaron que aquella figura de un anciano, con líneas sobrias y gesto introspectivo acabaría llamando tanto la atención de los turistas que visitan la capital del Tormes.

Concebida como homenaje a un poeta que hizo de la palabra un refugio y una trinchera, la pieza se ha consolidado como un punto de encuentro entre memoria, identidad y creación literaria.

El poeta salmantino Remigio González, Adares

El poeta salmantino Remigio González, Adares

Situada en un enclave que combina historia y tránsito turístico, la popular plaza del Corrillo, la escultura se integra en el paisaje con una naturalidad que sorprende. La obra de dos metros de altura y cuya autoría pertenece al escultor salmantino Agustín Casillas, permite recordar al poeta que nunca se fue de los soportales del Corrillo, donde repartía su poesía reposada con café.

A casi diez años de su inauguración, la obra se ha convertido en un pequeño ritual cotidiano. Los vecinos la mencionan como punto de referencia; los estudiantes la fotografían; los visitantes preguntan por el poeta que inspiró su forma.

Adares es el seudónimo literario del poeta salmantino al que la escultura rinde homenaje, Remigio González Martín (A, Adelante; D, Dolor de la madre al dar a luz; A, Amor; R, Remigio; E, España y S, Salamanca). Remigio nació en un entorno rural marcado por la austeridad y los trabajos del campo, lejos de ambientes de literatura y poesía.

Adares, en las escaleras de la plaza del Corrillo, en Salamanca

Adares, en las escaleras de la plaza del Corrillo, en Salamancahttps://www.cronistasoficiales.com/

Adares, nacido en Anaya de Alba en 1923, emigró a Francia muy joven. Fue un poeta autodidacta y regresó a su ciudad, Salamanca, hacia el año 1970. En la capital charra, ya con el seudónimo de Adares, fue escribiendo poemarios que él mismo editaba y vendía en un 'puesto ambulante' en la plaza del Corrillo.

Ese puesto en las escaleras del Corrillo decía que era su 'cátedra de poesía' y que sus alumnos eran todos los estudiantes que por allí pasaban cada día en su camino a las aulas, mucho más numerosas entonces que ahora, con la apertura del nuevo Campus universitario.

Tras fallecer repentinamente con solo 77 años, el autor de una treintena de poemarios dejaba huérfana la plaza del Corrillo, que le había acogido, hasta que en 2017 recuperó su figura de peculiar barba, visera, bufanda y zurrón, esta vez talladas en bronce.

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