Colocación actual de la Mariseca, que llevan a cabo los bomberos
Por qué una bandera de España y un toro señalan el inicio de las fiestas en Salamanca
Su existencia es incluso anterior a la contrucción de la Plaza Mayor, donde ahora se coloca cada 25 de julio
La colocación de La Mariseca en la espadaña de la fachada del Ayuntamiento de Salamanca cada 25 de julio es uno de esos gestos que la ciudad reconoce sin necesidad de palabras. Basta ver ondear la bandera de España junto a la figura negra del toro para que la ciudad entera entienda el mensaje: las Ferias y Fiestas están a punto de comenzar. Pero ¿de dónde surge esta tradición tan arraigada y por qué se ha convertido en un símbolo para los salmantinos?
Esta tradición se remonta, según algunos historiadores, al siglo XV, por lo tanto, antes de la construcción de la Plaza Mayor que fue construida entre los años 1729 y 1756. En sus inicios, La Mariseca se colocaba en el rollo (columna de piedra) que había en la Plaza de San Martín.
Tras la construcción de la Plaza y hasta mediados del siglo XIX, se izaba en el frontón del Pabellón Real, «que es la primeramente construida de las cuatro que la integran; notable pabellón profusamente ornamentado, sobre un elevado y airoso arco, destacándose en él el busto de San Fernando, entre dos escudos de Salamanca finamente esculpidos al estilo churrigueresco, rematando la traza una graciosa espadaña, en la que campea el escudo de España notablemente trabajado y en el remate de aquella se colocaba La Mariseca», como ha recordado el Ayuntamiento de Salamanca en un comunicado. Desde mediados del siglo XIX (1840) hasta la actualidad, el lugar elegido para su ubicación es la espadaña del Ayuntamiento.
Actualmente, los bomberos municipales colocan La Mariseca
Antiguamente, con la colocación de La Mariseca se anunciaban todos los festejos taurinos que se celebraban en la ciudad de Salamanca a lo largo del año. Desde las habituales corridas de toros en San Juan de Sahagún, en la Festividad de Santiago o en la Virgen de Agosto, hasta las circunstanciales por nacimientos de Reyes y Príncipes o canonizaciones de santos, que también se celebraban con espectáculos taurinos. Hoy en día, que los festejos taurinos han perdido la relevancia que tuvieron en el pasado, se identifica La Mariseca simplemente con el anuncio de las próximas ferias de septiembre.
La revista ‘Salamanca y sus costumbres’ publicada en 1928, describe esta tradición del Día de la Festividad de Santiago, con «el toque suelto del reloj municipal, el disparo de estruendosos cohetes, la Banda de Música que alegra con un pasodoble torero el acto, varios hombres encaramados en la torrecilla del pararrayos de la Casa Ayuntamiento, sujetan fuertemente con una maroma la susodicha bandera española, que en lugar de lanza ostenta, como remate, un toro morucho con las fechas en que se han de celebrar las corridas», tal y como han recordado desde el Consistorio salmantino.
Otra de las curiosidades es el por qué de su nombre. Bernardo Dorado en su libro 'Historia de Salamanca' desvela que tras el nombre hay una historia triste: el 25 de agosto de 1806 un albañil subió a colocar en el pabellón de San Fernando la bandera que anunciaba «una corrida de 26 vacas sueltas». Una vez colocada, el albañil trató de asegurarla, y en esta labor sufrió un accidente. Cayó a la Plaza y murió en el acto. Según Bernardo Dorado, el albañil era conocido por el mote 'Mariseca' y el recuerdo de su muerte es lo que habría dado el nombre a la actual Mariseca.
Tradicional acto de colocación de La Mariseca en Salamanca
Hoy, la colocación de La Mariseca se ha convertido en un acto casi ceremonial. Cada año los bomberos municipales la colocan en la espadaña de la Plaza Mayor, el acto está amenizado por la Banda Municipal de Música, que interpreta pasodobles taurinos y se lanzan nueve cohetes, uno por cada día de fiesta que se celebran desde el 7 al 15 de septiembre. Ese instante marca el inicio emocional de las Ferias y Fiestas, mucha antes de que comiencen.
Sin embargo, para muchos es el verdadero pistoletazo de salida festivo; cuando La Mariseca aparece, la ciudad cambia de ritmo, las calles se preparan para la música, los puestos, los espectáculos y la llegada de miles de visitantes.