Un vehículo de la Guardia Civil, en las puertas del Centro Penitenciario de Mansilla de las Mulas, en León

Un vehículo de la Guardia Civil, en las puertas del Centro Penitenciario de Mansilla de las Mulas, en LeónGuardia Civil

Pandilleros, yihadistas... los presos que se hacinan en León, donde ya no se puede «garantizar la seguridad»

Según Acaip, la «gravedad de la situación», con un 36 % más de reclusos que hace un año y medio «amenaza con quebrar el sistema penitenciario en el centro», convertido en «un auténtico polvorín»

el centro penitenciario de Mansilla de las Mulas, conocido como la cárcel de Villahierro, en la provincia de León, se ha convertido el último año y medio en «un auténtico polvorín», tras aumentar el número de reclusos en un 36 %. Una realidad «preocupante», según la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip), que denuncia que la curva de la población reclusa «ha entrado en una fase de ascenso acelerado que amenaza con quebrar el sistema penitenciario en el centro».

Según los datos aportados por Acaip, el centro penitenciario de León ha pasado «de albergar 840 internos a tener a día de hoy de 1.200 internos», en una prisión «en continuas obras de mejora, y con dos departamentos cerrados». El problema, asimismo, no es solo cuantitativo, sino cualitativo, con un perfil de presos cada vez más peligrosos a consecuencia de la inmigración. Y es que, según lamenta Acaip en un comunicado, sin contar los internos clasificados en primer grado, Villahierro cuenta con «alrededor de 200 internos que requieren un especial seguimiento y vigilancia».

Se refieren los trabajadores de prisiones a los internos de diferentes bandas de origen hispanoamericano, los internos con perfil de radicalización islamistayihadistas– o los reclusos de actividades ilícitas y contra la seguridad del centro, cada día más amenazada que el anterior.

Un contexto por el que los trabajadores han pedido este miércoles por escrito al director general de Ejecución Penal de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, que lidera Fernando Grande-Marlaska, que «tome medidas urgentes» ante la penosa situación del hacinado centro penitenciario, para el que piden disminuir el número de internos para poder «garantizar su seguridad».

Centro Penitenciario de Villahierro (León)

Centro Penitenciario de Villahierro (León)Subdelegación del Gobierno en León

Una seguridad que en absoluto se da por hecho en Villahierro, acostumbrada a constar en las páginas de sucesos dado que esa sobrepoblación, unida a la alta presencia de «unos perfiles complejos o conflictivos» por parte de los reclusos que se están trasladando allí en las últimas fechas «provoca un incremento de la tensión y de la conflictividad».

«Módulos ordinarios, con más de 120 internos, clasificaciones interiores hechas por huecos y carga de trabajo para el personal del centro que sobrepasa lo exigible, están generando una tensión diaria que produce incidentes, peleas y agresiones diarias», aseguran desde Acaip, desde donde recuerdan que solo en lo que va de año 16 trabajadores han resultado agredidos al intervenir en los habituales altercados que allí se producen. Y ello «sin mencionar todas las agresiones verbales y amenazas que sufren».

Por ello, y ante la «gravedad de la situación actual», que «amenaza con quebrar el sistema penitenciario en el centro y que hace que la prisión de León, a día de hoy, sea un auténtico polvorín», Acaip ha pedido a Instituciones Penitenciarias que, «de manera urgente» tome cartas en el asunto para «garantizar la seguridad de los trabajadores y de los internos» de Mansilla de las Mulas.

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