Pedro Sánchez conversa con sus homólogos de Dinamarca, Mette Frederiksen y de Polonia, Donald Tusk
La izquierda europea se paraliza para evitar el enfrentamiento tras la reacción de Sánchez a la crisis de Ceuta
Aunque españoles e italianos controlan el grupo socialista de la Eurocámara, nadie quiere enfrentarse a los socialistas nórdicos que encabeza la primera ministra de Dinamarca
Este lunes, el grupo Socialistas y Demócratas (S&D) comenzaban su nuevo curso político en el Parlamento Europeo. Sin embargo, poco o nada tienen agendado por el momento después de unas vacaciones estivales que han sido de todo menos tranquilas.
La invasión provocada el pasado 30 de julio por cerca de 80.000 marroquíes que entraron ilegalmente en Ceuta provocó la reacción inmediata de la primera ministra de Dinamarca, la socialista Mette Frederiksen, que pedía la suspensión del espacio Schengen para España ante el temor de que parte de esos inmigrantes accedieran a otros países europeos. De hecho, Frederiksen llegó a firmar una carta en tal sentido junto con la primera ministra italiana, y poco sospechosa de ser socialista, Giorgia Meloni.
Esta declaración de la primera ministra danesa provocó una rápida reacción contraria de los socialistas del sur europeo. El pasado martes el vicepresidente del Parlamento Europeo y miembro del PSOE, Javier López, y el responsable de Exteriores del Partito Democratico (PD) de Italia, Peppe Provenzano, enviaron una carta al presidente de los socialistas europeos, Stefan Lofven, en la que atacaban con dureza a Frederiksen por alinearse con Meloni.
Italia y España son los países que más eurodiputados aportan al grupo Socialistas y Demócratas con 19 y 20 representantes respectivamente. De hecho, la española Iratxe García es la líder de los socialistas en la Cámara europea.
No hay que olvidar que Sánchez y Frederiksen son los dos únicos socialistas que presiden algún país en Europa. Y ambos representan dos políticas completamente distintas de afrontar el reto migratorio. Mientras que el español tiene una política de puertas abiertas con una regularización masiva que ha generado un millón de peticiones, la danesa tiene la política más restrictiva de toda Europa.
Sin embargo, esta misiva no tuvo más apoyo entre las diferentes familias socialistas de la Eurocámara. Aunque divididos en grupos más minoritarios que españoles e italianos, una mayoría de los demás socialistas pertenecen a países escandinavos y del norte europeo y allí respaldan una política más restrictiva respecto a la inmigración, aunque los gobiernos no sean socialistas.
Así que, antes de mostrar una división evidente, los socialistas del Parlamento Europeo han preferido mantener un perfil bajo hasta el posicionamiento al que estarán obligados con el debate sobre la crisis de Ceuta que el Partido Popular Europeo y el grupo de Patriotas por Europa, donde se encuentra Vox, han llevado al próximo pleno de la Eurocámara que se celebrará a mediados de septiembre en Estrasburgo (Francia).