Torre de vigilancia de la cárcel de Topas, en Salamanca
Una nueva pelea sacude la cárcel de Salamanca mientras los funcionarios sospechan que recibirá presos de Ceuta
Los trabajadores han pedido ayuda a Marlaska, que no ha contestado, y denunciado que el centro alcanza los 1.235 internos, un 41 % más que hace solo ocho años
Los funcionarios de prisiones del Centro Penitenciario de Topas, en Salamanca, han vuelto a enviar una carta a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior, presidido por el socialista Fernando Grande-Marlaska, para denunciar una situación insostenible de «sobreocupación, violencia, falta de personal y déficit sanitario».
El portavoz y delegado sindical de ACAIP-UGT en el Centro Penitenciario de Topas, Francisco José Manso Criado, ha asegurado a El Debate que el centro salmantino alcanza ya los 1.235 internos, lo que supone un 41 % más que hace ocho años, hecho que obliga a doblar las celdas (y que los presos compartan estancia) incluso en módulos especialmente conflictivos, salvo el módulo FIES-4 (Fichero de Internos de Especial Seguimiento), que se destina a individuos cuya protección y aislamiento son primordiales, como ha indicado Manso.
Fruto de este hacinamiento, el pasado domingo se produjo una nueva reyerta entre cinco internos, uno de ellos con más de cien reseñas acumuladas de otras cárceles por agresiones, intentos de fuga y tenencia de «pinchos». En esta ocasión, la pelea (como ha relatado Manso) se produjo durante la comida, ya que el exceso de presos provoca nerviosismo en las colas de espera para que les sirvan o enfrentamientos a la hora de repetir un plato que se había terminado, por ejemplo.
Este módulo 6 de Topas, que es uno de los considerados «nocivos», cuenta actualmente con 115 internos que están atendidos por solo dos funcionarios, uno que los vigila y otro que se dedica a las labores de traslado a las actividades que llevan a cabo, como denuncia ACAIP-UGT.
La ratio que contempla la actual Relación de Puestos de Trabajo (RPT) señala que en ese módulo debería haber un máximo de 72 presos «y eso que está obsoleta», lamenta Manso.
El Ministerio «entierra la cabeza»
Afortunadamente, gracias a la ayuda de otros funcionarios que «arriesgaron su propia integridad» se controló la pelea, sin que hubiera heridos de consideración. Sin embargo, «este ejemplo es uno más, no es ninguna excepción», según Manso, que lamenta que desde el Ministerio solo «entierren la cabeza en el suelo ante los problemas, sin dar una solución que es bien sencilla, pedimos reducir la sobreocupación, reforzar las plantillas, actualizar la RPT, cubrir las plazas médicas y aumentar la seguridad» subraya.
Pero si el hacinamiento que sufre Topas no fuera por sí solo un problema, desde ACAIP-UGT están actualmente preocupados por las sospechas que en forma de recurrentes rumores han llegado ya a oídos de los funcionarios y no son otras que el «envío de internos de Ceuta a la Península en general, y aquí a Topas, en particular», como asegura Manso a El Debate.
La cárcel de Topas, en Salamanca
Sería «una locura añadir más internos a los 1.235 que ahora tenemos», ha subrayado el portavoz de ACAIP-UGT en Topas. Actualmente, enumera, hay 570 funcionarios, pero los V1 (Vigilancia Interior 1) que son los que forman el núcleo operativo de seguridad y control directo dentro de la prisión; es decir, los que tienen el contacto más directo y constante con los internos, solo hay ocho grupos de 24 funcionarios. «Topas, además, tiene una población muy envejecida, por lo que muchos funcionarios de más de 57 años y 35 en vigilancia, pasan a segunda actividad, es decir a puestos más cómodos, como en oficina o mantenimiento» asegura Francisco Manso. Actualmente hay unos 160 funcionarios en esas condiciones en la cárcel salmantina, «aunque los contabilizan como si fueran activos» se queja Manso.
«No podemos normalizar la violencia. Necesitamos más personal, más seguridad y más medios», resume el funcionario de Topas.