Iglesia San Pablo, Valladolid
Los dominicos retiran varias obras de la iglesia de San Pablo de Valladolid tras la oleada de robos
Los miembros de la Orden de los Predicadores, «consternados» y «doloridos», se plantean instalar cámaras de videovigilancia ante la posibilidad de que puedan producirse nuevos hurtos
Los robos sufridos la pasada semana en la iglesia conventual de San Pablo de Valladolid (sustrajeron un cuadro y una placa del Vía Crucis) han obligado a los dominicos a poner a salvo parte de las obras que permanecían expuestas en el templo. La comunidad ha retirado todas las estaciones que quedaban del Vía Crucis, además de pequeñas figuras, imágenes y varios cuadros, y ya se plantea instalar cámaras de videovigilancia ante la posibilidad de que pueda producirse una nueva sustracción.
«Las figuras pequeñas las hemos retirado todas, también los cuadros de dimensiones similares a los robados», explican los dominicos a El Debate. Los religiosos lamentan que proteger el patrimonio de esta manera suponga precisamente privar al templo de unas obras que fueron concebidas para estar en él. «Estos cuadros tienen sentido en este tipo de iglesias clásicas» y «fueron pintados para ellas», dicen.
La intención es que regresen a su emplazamiento, aunque antes tendrán que estudiar cómo hacerlo. «Lo volveremos a poner, pero ahora tenemos que pensar cómo lo ponemos», explican.
La Iglesia de San Pablo de Valladolid
A esa retirada preventiva se suma ahora otra medida que hasta hace apenas unos días los dominicos veían con reticencias. «Vamos a tener que poner cámaras y vigilancia continua», explican desde la Orden de Predicadores.
Hasta ahora, los religiosos habían rechazado esta medida por la propia naturaleza del templo. «Una iglesia con videovigilancia no nos parece oportuno porque la iglesia es un lugar para rezar», señalan. Sin embargo, lo ocurrido ha cambiado el escenario: «En principio dijimos que no, pero la situación te obliga a pensarlo». La posibilidad, confirman, «ya está planteada».
Las obras robadas
La comunidad denunció el pasado jueves el robo de un cuadro, una copia de un Ecce Homo de Luis de Morales, y posteriormente amplió la denuncia al comprobar que faltaba una segunda pieza (no se sabe si sucedió el mismo día). Se trata de una de las 14 estaciones del Vía Crucis, situada junto a una de las puertas. La placa estaba colocada a cierta altura por lo que habría sido necesario subirse a un banco para descolgarla.
La comunidad explica que habitualmente hay alguna persona pendiente del templo mientras permanece abierto, ya sea alguno de los religiosos o el sacristán. Sin embargo, basta una ausencia momentánea para que alguien pueda aprovecharla.
«Consternados y doloridos»
Lo ocurrido ha dejado a los seis dominicos de la comunidad de San Pablo «consternados», «doloridos» y también «enfadados» por lo ocurrido. Además, lamentan la desconfianza que estos hechos generan en un espacio abierto a quienes acuden a rezar, confesarse, preguntar o simplemente a conocer la iglesia. «Tú no tienes por qué pensar negativamente en las personas», reflexionan.
Preguntados expresamente por esa posibilidad de que se puedan producir nuevos robos, reconocen que saben que «puede pasar en cualquier momento» y lamenta que para preservar el patrimonio de la iglesia tengan que retirarlo: «La belleza de lo que se pone en la iglesia es para que la belleza también te hable de Dios», concluyen los dominicos. El mismo día que se produjo el robo del Ecce Homo de San Pablo también sustrajeron un ángel del siglo XVII de la iglesia de la Vera Cruz.