Centro penitenciario de Topas, en Salamanca
Marlaska obliga a utilizar servicios de telemedicina a la cárcel de Salamanca ante la falta de médicos
El contrato de los médicos interinos actuales terminan el 10 de octubre y hasta el 1 de noviembre no comienza el contrato del siguiente
La cárcel salmantina de Topas se quedará sin médico el próximo 10 de octubre, momento en el que finalizan los contratos de sus médicos interinos y hasta el 1 de noviembre no comenzará el contrato del siguiente.
«El problema es que eso no soluciona nada», aseguran fuentes del centro penitenciario a El Debate. «Llevamos ya un montón de años con dos médicos cuando en realidad debería haber 10 por la Relación de Puestos de Trabajo (RPT)», añaden.
«¿Cómo solucionan este problema? Funcionan con medicina externa. Esto significa que, en vez de haber un médico presencial, tenemos un servicio que llaman de telemedicina, bien sea por la mañana o por la tarde, que te atiende un médico a través de un ordenador, de cualquier centro de España. Así se ahorran el tener que contratar profesionales e incumplen la RPT como les da la gana», lamentan los funcionarios.
Las protestas acerca de esta falta de personal se han remitido en numerosas ocasiones a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, que lidera Fernando Grande-Marlaska. «No hay respuesta», critican.
En el Boletín Oficial del Estado (BOE), el Ministerio del Interior ha publicado la convocatoria de un proceso selectivo de personal laboral fijo, en el que se incluyen dos plazas de médico para la prisión de Topas. Mientras la oposición se lleva a cabo, la situación de la cárcel salmantina es un polvorín.
Incidentes con una hora de espera
«Si hay un incidente, un preso de pone enfermo o hay una pelea, y no hay un médico presencial, tienes que esperar a que el enfermero se conecte con el médico que hay de telemedicina. Igual ese trámite te lleva una hora. Es decir, es un desastre. Los incidentes en los centros penitenciarios no pueden esperar», subrayan desde la cárcel salmantina a El Debate.
Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska, en el Congreso
Los funcionarios tienen muchos ejemplos en los que la telemedicina no es válida y se encuentran desamparados. «Hay circunstancias en las que es necesario un médico, como por ejemplo, aplicar el medio coercitivo de aislamiento en celda o en sujeciones mecánicas mediante correas». Todos estos procedimientos necesitan la supervisión de un médico y no de un facultativo conectado a través de internet, se quejan los trabajadores del centro penitenciario.
Para los funcionarios, este modo de proceder del Gobierno tiene un único objetivo que es «ahorrarse dinero de esta forma, contratando los mínimos profesionales a través de la telemedicina».
Sin embargo, ha habido días en los que no se han conseguido ni esos mínimos, ya que, por ejemplo, los días 15 y 16 de este mismo mes de septiembre no ha habido médico presencial en el Centro Penitenciario de Topas y telemedicina, solo el martes 15 por la mañana, según las denuncias de los funcionarios.