Centro Penitenciario de León

Centro Penitenciario de LeónEuropa Press

«Salvo la vida por milímetros»: la brutal agresión de un preso a otro mientras cenaba en la cárcel de León

La pelea, registrada en el módulo 14, terminó con un herido grave, otro atendido en la enfermería del establecimiento y entre seis y siete internos en aislamiento

Una cena en el centro penitenciario de Mansilla de las Mulas, en León, estuvo a punto de terminar en tragedia. Un preso atacó por la espalda a otro interno con un pincho y le provocó una profunda herida en el cuello que, según denuncia la asociación de trabajadores penitenciarios Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM), pudo costarle la vida. «La víctima salvó la vida por milímetros», advierte la organización, que vuelve a poner el foco en la violencia dentro de las prisiones y en la falta de medios para hacerle frente.

Los hechos ocurrieron el martes en el módulo 14 de la prisión leonesa, donde los funcionarios tuvieron que intervenir hasta en dos ocasiones para contener los enfrentamientos entre dos grupos de internos.

Según el relato difundido por TAMPM, todo comenzó con una pelea entre dos bandos de reclusos que obligó a actuar a los trabajadores del centro. La situación quedó controlada gracias a la intervención de los funcionarios y de otros compañeros que acudieron como refuerzo. Tras recuperar aparentemente la normalidad, los presos pasaron al comedor bajo una estrecha vigilancia. Poco después, uno de los internos se lavó las manos y se acercó a la mesa de otro recluso para entregarle un pincho. Este último se situó detrás de la víctima, que se encontraba cenando de espaldas, y la atacó con el arma, cortándole el cuello desde la oreja hasta la nuez.

La asociación sostiene que la trayectoria de la herida se desvió apenas unos milímetros, una circunstancia que evitó un desenlace mortal. El preso sufrió una hemorragia abundante y tuvo que ser evacuado en ambulancia directamente al hospital. Tras la agresión, los dos grupos de internos volvieron a enzarzarse en el comedor y los funcionarios tuvieron que intervenir de nuevo para separarlos.

La jornada terminó con un preso herido grave, otro atendido en la enfermería del establecimiento y entre seis y siete internos conducidos a aislamiento, según el balance facilitado por TAMPM. Ningún trabajador penitenciario resultó herido.

«Mañana puede ser un funcionario»

La organización ha destacado la actuación de los funcionarios del módulo 14 y de los efectivos que acudieron en su apoyo, cuya intervención, asegura, permitió evitar consecuencias todavía más graves. No obstante, considera que la ausencia de víctimas mortales o de trabajadores heridos no puede atribuirse a los recursos disponibles. A su juicio, fue consecuencia de la profesionalidad de la plantilla y de la suerte.

«Esta vez fue un interno; mañana puede ser un funcionario», advierte TAMPM, que denuncia el riesgo al que se enfrentan los trabajadores cuando tienen que intervenir en peleas entre grupos numerosos de reclusos. Ante lo ocurrido, la asociación exige a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias un refuerzo inmediato de la plantilla de la cárcel de León, especialmente en los módulos más conflictivos, así como una mayor dotación de personal en comedores y zonas comunes.

También reclama cacheos y requisas periódicas, acompañados de medios de detección que permitan impedir la fabricación y circulación de armas improvisadas dentro de la prisión. Entre sus peticiones figura igualmente la adopción de medidas regimentales más severas contra el agresor y el interno que le entregó el pincho, además de la separación de los dos grupos enfrentados para evitar posibles represalias.

La organización insiste también en la necesidad de que el reconocimiento de los funcionarios penitenciarios como agentes de la autoridad se traduzca en protocolos y medios efectivos de protección, y reivindica el reconocimiento de su actividad como profesión de riesgo.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas