Acto unitario de grupos independentistas en el Fossar de les Moreres con motivo de la Diada del 11 de septiembre

Acto unitario de grupos independentistas en el Fossar de les Moreres con motivo de la Diada del 11 de septiembreEFE

Puigdemont ignora la votación de sus bases contra el acuerdo con Sánchez y prosigue la negociación

Carles Puigdemont ostenta un liderazgo bicéfalo, en Junts y en el Consell de la República. Pero esa bicefalia no ha sido obstáculo para que su partido se haya puesto de perfil al conocerse los resultados de la consulta realizada entre las bases del Consell de la Republica sobre si se debía facilitar la investidura de Pedro Sánchez y que ha dado como resultado el rechazo de las negociaciones.

Puigdemont daba el resultado por descontado y por ese motivo no promovió la votación, que ha sido inferior al 5 % entre los más de 90.000 militantes del Consell convocados a participar. Para deslegitimar el resultado Lluís Puig, el exconsejero de cultura fugado a Bélgica junto a Puigdemont y miembro del gobierno del Consell de la República, ha dicho que «era una mera encuesta».

En Junts nadie se ha pronunciado sobre el resultado de la votación. El pasado fin de semana el sanedrín neoconvergente se reunió en el sur de Francia con Puigdemont y sellaron un pacto de silencio, además de acordar delegar íntegramente todas las negociaciones en el tándem Puigdemont-Boye que trabajan con la premisa que llegar a un acuerdo con el PSOE que les permita volver a España sin carga penal alguna y avanzar en el desmantelamiento del estado español en Cataluña.

Aunque para Puigdemont sea embarazoso que solo 1.000 de los más de 90.000 miembros del Consell de la República hayan avalado las conversaciones que está manteniendo con Sánchez, esta toma de posición no frenará una relación que está muy engrasada. Se ha puesto de manifiesto, por ejemplo, durante la mañana del martes cuando el ministro Albares ha acudido en persona al Consejo Europeo que se celebraba en Luxemburgo para intentar vencer las resistencias de diversos estados miembros sobre la oficialidad del catalán, el vasco y el gallego en las instituciones europeas. A media mañana diversos medios de comunicación próximos a Puigdemont celebraban el presunto anuncio de Chipre de votar a favor de la oficialidad de las lenguas cooficiales españolas. A estas alturas de las conversaciones para Puigdemont no parece haber vuelta atrás y tan importante como lo que se pacte es que se de la sensación que el gobierno de España está a su disposición. Para sus bases el contenido del acuerdo es importante pero la sensación de que se humilla a España y a su gobierno lo es aún más.

Si bien durante la tarde lo que ha imperado es el mutismo de todas las terminales independentistas intentando que esta votación pasara desapercibida, la decisión de Puigdemont de avanzar en la negociación está tomada prácticamente desde la noche electoral del 23 de julio. Hace unos días el portavoz del Consell de la República y diputado autonómico de Junts, Toni Castellà, afirmó que «estoy en contra del bloqueo por el bloqueo». En realidad, Castellá era un ventrílocuo de Puigdemont.

En la misma línea de Castellà se posiciono Toni Comín, eurodiputado de Junts y vicepresidente del Consell de la República en una reciente entrevista en, cómo no, TV3 en la que afirmo que «el resultado de la consulta no vinculará a los partidos». Comín se puso la venda antes de la votación y exonero a Junts, por anticipado, de tener que seguir la consigna acordada por los miembros del Consell.

Se da la paradoja algo esquizofrénica que la inmensa mayoría de los miembros del Consell de la República son a la vez militantes de Junts, dado que los otros dos partidos independentistas, ERC y la CUP, siempre han sido reticentes a participar de un organismo fuera del marco legal y que ha sido percibido desde su creación a mayor gloria de Puigdemont.

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