La diputada de Vox Júlia Calvet en el Parlament

La diputada de Vox Júlia Calvet en el Parlament

Entrevista a la diputada de Vox

Júlia Calvet: «No nos estamos centrando en educar, sino en adoctrinar en lo ideológico»

La diputada de Vox en el Parlamento catalán habla con El Debate de vivienda, mercado laboral o seguridad en Cataluña con el foco en los jóvenes

Júlia Calvet fue presidenta de la asociación de estudiantes S’ha Acabat desde septiembre de 2021 hasta enero de 2024. Y decidió hacer el salto a la politica de la mano de Vox. Es una de las diputadas más jóvenes del Parlament, y con ella hemos querido hablar, precisamente, de los problemas que más afectan a los jóvenes.

–Uno de los problemas más importantes es el del acceso a la vivienda. Presentasteis desde Vox una propuesta en la línea de facilitar el acceso, pero os la tumbaron.

–La propuesta era muy básica. De hecho, nos dijeron que era sorprendente que solo presentáramos un punto. Pero nosotros queríamos ver si ese punto, que no era para nada ideológico, era bonificar el ITP en la compra de la primera vivienda habitual, si podíamos tener un apoyo generalizado. Pero no. Obviamente, todo el mundo votó en contra.

El otro día se comentaba en la Comisión de Juventud que la edad de emancipación es 30,3 años. Si quieres tener una planificación familiar, quieres formar una familia, tener una planificación profesional, el hecho de no poder comprarte una vivienda, o ya ni eso, sino incluso no poder acceder al alquiler, provoca que acabes retrasando toda tu planificación vital.

Y ahora la izquierda abandera la lucha de la vivienda. Pero, realmente, si estamos aquí es porque ellos llevan años gobernando. Van a salir a la calle a reclamar qué, si gobiernan. No lo acabamos de entender. Nosotros proponemos bonificar el ITP, mientras que el acuerdo del Govern de Illa con los Comunes propone todo lo contrario. Esa es su apuesta, incrementar los impuestos. Y ellos siempre nos dicen: si quitáis, por ejemplo, el ITP y otros impuestos, ¿de qué vivimos? Sencillo, vamos a reubicar el gasto y no lo vamos a gastar en cosas que no tienen sentido, como la política de género, u otras políticas que intentan negar la realidad. Eso es un despilfarro que no acaba yendo a los destinatarios, a los catalanes que lo necesitan.

–Ya lo apuntabas, uno de los problemas de esta situación, y especialmente en Cataluña, son las políticas que se han impulsado en materia de vivienda, criminalizando al propietario.

–El problema es el fracaso regulatorio. Ellos hablan de regular los precios y lo que han generado es que baje en picado la oferta, mientras que la demanda no para de subir. Y te siguen insistiendo en la regulación. Pero es que no ha funcionado en otros países, en nuestros vecinos europeos. Y aquí, tampoco. Pero no lo quieren ver y no sé hasta qué punto van a llegar.

–Otro problema que preocupa a los jóvenes es el mercado laboral y eso también tiene que ver con la educación, con la universidad. ¿Cómo lo ves?

–El problema es que una parte del dinero que se destina a las universidades públicas va a cuestiones como el fomento de la ideología de género o a imponer el catalán en vez de ir a innovación o a investigación, que eso sí que nos hace ser punteros a nivel español, sino a nivel europeo y a nivel internacional. La educación está centrada en políticas de izquierdas que no ayudan a fomentar esa investigación que es, al que al fin y al cabo, lo que se tiene que hacer en una universidad.

Yo esto lo he vivido con S’ha Acabat. Se preocupan más de las políticas izquierdistas y woke que en intentar mejorar y avanzar. Y el resultado es que tenemos una educación cada vez peor, porque son políticas de carácter ideológico y de espaldas a la realidad. Y luego eso se traslada el ámbito laboral. La juventud actual está sobre cualificada para muchos trabajos. Y eso es así, porque la educación no está alineada con el mercado laboral. Y acabamos teniendo un montón de estudiantes universitarios que, cuando se sacan una carrera, luego no saben dónde trabajar o al menos dónde trabajar con su cualificación y su especialización.

–Aunque los problemas en Cataluña educativos no son solo del ámbito universitario...

–Bueno, es que están acabando es con la educación de buen nivel. Y Aquí es un claro ejemplo. Todos los informes que se han conocido, Pisa, Pirls, Timms, muestran que el nivel es bajísimo. Y la imposición de la lengua influye. Pero mira, me sorprende la noticia que leía el otro día, de que, a pesar del intento por imponer el catalán, está bajando muchísimo su uso. En mi época, hace diez años, estaba en el colegio y yo hablaba en catalán, pero no porque me lo impusieran, sino porque realmente es mi lengua materna. Y yo lo hablo con naturalidad. Por eso me duele muchísimo que lo utilicen los separatistas. Y digo yo: si cada vez hay menos que hablen el catalán por la imposición, es que algo estamos haciendo mal. Por eso digo que el problema es que no nos estamos centrando en educar, sino en adoctrinar en lo ideológico.

–Hablando de catalán. Una de las cuestiones también que sorprende es que en la educación obligatoria se defienda que no valen los porcentajes para enseñar las lenguas, pero sí en la universidad...

–Y el problema es que se está cerrando la puerta a que vengan estudiantes de fuera de España y también del resto de España que, a lo mejor irían a la Universidad Pompeu Fabra, o a la Autónoma de Barcelona, porque pueden ser punteras en investigación, pero no lo hacen por la barrera lingüística del catalán. Y el problema es que aquí se fijan más en los porcentajes de lo que se habla, en vez de hacerlo en el cómo o en el qué se habla. Parece que piensen que les da igual, mientras la investigación sea en catalán. Y eso no es el mejor camino para que las universidades catalanas sean competitivas.

–Esto no lo ven los rectores de las universidades públicas.

–El otro día compareció el rector de la Universidad de Lérida. Y creo que es el único rector que, en su comparecencia, aseguró que el catalán no se tenía que imponer, porque lo que provocaba es que, alumnos de Aragón o de otras partes de España, no escogieran la Universidad de Lérida por esa barrera del 80%. Y si un rector de una universidad catalana, que normalmente no son conocidos por ser muy fachas, por decirlo en el lenguaje que utilizan los nacionalistas, reconoce que la imposición no es buena, es que no se está haciendo bien. Hay que aprovechar la riqueza lingüística que tenemos y no ponerla como una barrera, como un arma separatista, que lo que consigue es ser mucho menos competitivos.

Júlia Calvet

Júlia Calvet

–Puede sorprender esa reacción del rector de Lérida, porque es público que los rectores de las universidades públicas catalanas tocan a rebato cuando el Govern así lo pide. Se ha visto con sus pronunciamientos en el proceso independentista o con el catalán.

–Desde luego. Hay un montón de sentencias que han condenado a las universidades por vulneración de derechos, por imponer una ideología y no respetar la libertad y la neutralidad ideológica. Y las universidades catalanas, por desgracia, son las primeras en vulnerar derechos fundamentales, ya no solo contra S’ha Acabat, de la que yo formé parte, sino contra cualquier persona que levante la voz frente al pensamiento único que quieren imponer los separatistas aquí en Cataluña. Y es una pena.

–Hablemos de becas. Hay un debate sobre si se tiene que contar solo criterios económicos, y da igual las asignaturas que suspendas, o si se tienen que tener en cuenta los resultados académicos.

–Lo que siempre hemos defendido desde Vox, y yo también desde S’ha Acabat, es que se premie el mérito. Un joven, un estudiante que se está currando unas notas, unos exámenes, en casa, en la biblioteca, donde sea, para poder tener unas buenas notas, hay que premiarle. Hay que tener en cuenta, esos dos baremos, esos dos criterios. Pero sobre todo nosotros defendemos la universidad del mérito, que hoy en día parece que es lo novedoso. Pero si es que en la ESO se puede pasar de cursos con suspensos. O en el bachillerato.

–Vivienda, educación, trabajo, pero a los jóvenes también les preocupa la seguridad. Y aquí en Cataluña hay un problema importante, aunque desde el Govern aseguran que se está cambiando la tendencia.

–El otro día vi un vídeo del alcalde de Cornellá, Antoni Balmón, que decía que la inseguridad era una sensación que tenía la población. Cómo puede decir eso a gente que ha sufrido robos, que ha sufrido la inseguridad del día a día. No es una sensación, hay inseguridad, y nosotros hemos sido el primer partido en denunciarlo. Y, además, hemos sido el primero en decir que relacionamos la inseguridad con la inmigración descontrolada y masiva, que es lo que vivimos en nuestra tierra. Y lo demuestran los datos. Incluso la consejera de Interior, Núria Parlon, ha admitido que realmente sí, que son más los extranjeros que cometen determinados delitos, como el de violación.

Por eso nosotros hemos hecho una campaña sobre el billete de vuelta para un extranjero. Y si es de aquí, cadena perpetua, si es necesario. Nosotros lo que queremos es el endurecimiento de las penas, y, en caso de ser extranjero, si vienes aquí a delinquir, entonces billete de vuelta y deportaciones masivas.

El año pasado, de media, en Barcelona, se produjeron 260 hurtos cada día. Y detrás están los multirreincidentes. Es una realidad. Y eso también forma parte del efecto llamada, porque transmiten el mensaje de que aquí no pasa nada, puedes cometer tantos delitos como quieras, mientras no llegues a los 400 euros, porque entras por una puerta y sales por la otra. Y por eso los jóvenes votan más a Vox porque no negamos la realidad. Y sí, se van poniendo más policías, pero no se va a atacar el problema, van poniendo parches.

–Y a los jóvenes se les pide que usen el trasporte público, como Rodalies. Y se está haciendo campaña para el traspaso de este servicio, como si todo lo que gestiona la Generalitat fuera un ejemplo de buen funcionamiento.

–Yo cojo el regional cada 15 días, más o menos, y no hay día que funcione con normalidad. Imagínate la gente que lo coge entre semana y tiene que ir a trabajar. Nos han explicado casos de gente que ha tenido que cambiar su lugar de residencia para evitar coger el tren. Pero lo que me sorprende es que ahora la Generalitat haga bandera del traspaso. Y lo están vendiendo como si un servicio, que es pésimo, cuando cambie de manos, va a ir como la seda. ¿Perdón? Y a la inseguridad y la sanidad, y los resultados educativos… porque todo esto lo gestiona la Generalitat.

–También quería hablar de la natalidad. Cada vez se tienen hijos más tarde...

–Es un problema importante, no solo en España, sino en toda Europa. El problema es de años de políticas que no están enfocadas a fomentar la natalidad, algo que es tan importante pensando, por ejemplo, en el tema de las pensiones y en todo lo que se nos viene encima. Se fomenta mucho decir a un joven: viaja, no tengas hijos, como si fueran cosas totalmente incompatibles. Y lo que hacen es fomentar el individualismo.

Y luego hay un problema de números. Queremos que se den ayudas con prioridad nacional, para que vayan a quien realmente las necesita. Y llevar a cabo medidas, como bonificar la educación de 0 a 3 años. Pero, en definitiva, hay que dar ayudas enfocadas a fomentar la natalidad y que sean con prioridad nacional, porque si no, vamos a estar en las mismas.

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