La celda donde mosén Jacinto Verdaguer escribió su 'Canigó'

La celda donde mosén Jacinto Verdaguer escribió su 'Canigó'Cedida

Rutas por Cataluña

De ruta por los lugares donde se escribieron las obras maestras de la literatura catalana

Desde Josep Pla a Jacinto Verdaguer, recorremos los lugares donde se gestaron algunos de los mejores textos catalanes

La Fonda Europa es un mítico establecimiento en Granollers (Barcelona), fundado en el 1771, detrás de la antigua estación de tren, cuando este pasaba por las calle Gerona y Avenida de Sant Esteve. En este emblemático restaurante del Vallés Oriental se reunían tres personajes que merecen ser destacados: el dueño del establecimiento, Paco Perellada, y dos escritores que eran amigos, aunque de ideologías muy diferentes, como Josep Pla y Eugeni Xammar.

El genio ampurdanés Josep Pla pasaba largas temporadas allí. Se puede decir que era parte de la casa y su mesa aún se conserva. En la foto colgada de la pared, donde se sitúa la mesa, se le ve con su vaso de whisky y su cigarro de picadura. Debajo, la foto de Xammar con su típica pipa.

El rincón donde se sentaban Pla y Xammar, en Granollers

El rincón donde se sentaban Pla y Xammar, en GranollersC. Alcalà

Algunas partes de su extensa obra, más de 30.000 páginas, con toda seguridad se escribieron entre esas cuatro paredes granollerinas. En otra ocasión hablaremos de lo que escribió en uno de sus itinerarios sobre la Fonda y Granollers. Allí Pla se encontraba con su amigo Eugeni Xammar, nacionalista y separatista. En 1936 fue nombrado embajador. Tuvo diferentes cargos en la ONU, la OMS, o la FAO, y fue jefe de gabinete de Josep Irla.

A pesar de las diferencias ideológicas eran grandes amigos. Lo cortés no quita lo valiente. El 24 de noviembre de 1923 el diario La Veu de Catalunya publicó un artículo titulado «Adolf Hitler o la ximpleria desencadenada», que reproducía la entrevista que mantuvieron Pla y Xammar con Hitler antes del Putsch de Múnich. Xammar veraneaba en L’Ametlla del Vallés y se instaló allí una vez ya jubilado, a pocos kilómetros de Granollers, donde murió en 1973. Pla se trasladó a Llofriu, sin regresar a su Fonda, y allí murió el 23 de abril de 1981.

La Roca y ‘El Coyote’

A unos 3 kilómetros de Granollers se encuentra el municipio de La Roca del Vallés. En la calle Reixach se levantaban una serie de pequeñas viviendas, ya desaparecidas, algunas de las cuales eran alquiladas para ir a pasar el verano. Eran propiedad de la familia Mascaró.

En una de aquellas viviendas veraneó el escritor Joaquín Mallorquí Figuerola, el cual se hizo famoso con las novelas de El Coyote. Se publicaron entre septiembre de 1944 y finales de 1953 por la Editorial Cliper. En total, 192 entregas. Algunas de ellas, protagonizadas por César de Echagüe, se escribieron en este municipio.

En el Port de la Selva (Alt Empordà) veraneó durante años el escritor Josep María de Segarra de Castellarnau, que pertenecía a la nobleza catalana. Aunque durante sus primeros años se vio influenciado por la obra de Verdaguer y Pitarra, su estilo evolucionó, convirtiéndose en uno de los mejores —si no el mejor— escritores teatrales en lengua catalana. Es el introductor del teatro moderno catalán. De aquellas estancias veraniegas nació, en 1933, la obra de teatro El Café de la Marina.

Mosén Jacinto Verdaguer

Dos son los lugares que tuvieron una significación especial para mosén Jacinto Verdaguer Santaló en el momento de escribir alguna de sus obras. La primera es su lugar de nacimiento, Folguerolas. Allí escribió Els dos cristians, una obra de teatro inspirada en su viaje a Tierra Santa; La Pamerola, que evoca su juventud en Folguerolas; Dimonis, apuntes escritos en la casa de oración de este municipio.

Folguerolas no solo fue el hogar de Verdaguer, sino también un lugar de inspiración. Una escapada allí nos permitirá visitar su casa-museo. El otro lugar es el Santuario de la Virgen del Mont, construido sobre un antiguo castillo medieval. Es limítrofe con La Garrotxa y el Baix Empordà.

Se tiene noticias de la Virgen desde el 1222. Existe una hospedería desde el siglo XVIII. Allí residió Verdaguer entre los años 1884 y 1885. Es en la celda de dicha hospedería donde escribió el poema Canigó, pues era el paisaje que podía contemplar desde la ventana. El poema es una descripción de los Pirineos y la montaña del Canigó, desarrollándose una historia basada en el conde Tallaferro. Una obra mitológica sobre las invasiones musulmanas.

Víctor Català, una mujer

Acabamos con una autora que merece un gran reconocimiento. Si uno viaja al municipio de La Escala (Alt Empordà) se dará cuenta que toda la parte antigua y el cementerio marinero huelen a Caterina Albert (1869-1966), conocida por el seudónimo de Víctor Català. Enterrada en este blanco cementerio, su obra más destacada es Solitud («Soledad»), que fue publicando en entregas, en la revista Juventud, entre marzo de 1904 a abril de 1905.

Portada de 'Solitud'

Portada de 'Solitud'Wikimedia

Es una obra modernista, donde se cuentan las tensiones entre el individuo y el entorno. Novela simbólica, que huya del realismo descriptivo y selecciona elementos de la realidad para transformarlos en símbolos. Estos son la montaña, el pastor y el alma.

A Caterina Albert le pasó como a Charlotte Brontë, Emily Brontë, Amandine Aurore Dupin, Matilde Cherner, Mary Anne Evans, o Cecilia Böhl de Faber y Ruíz de Larrea, entre otras, que en una época donde las mujeres debían permanecer en el anonimato y oscuridad, tuvieron que firmar como Currer Bell, Ellis Bell, George Sand, Rafael Luna, George Elliot o Ferrán Caballero, para que sus obras vieran la luz.

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