Esperanza García, en una imagen de archivo
Obituario
Muere Esperanza García, delegada de la Junta de Andalucía en Cataluña, a los 50 años
«Una mujer inteligente, elegante, brillante y que nos deja demasiado pronto», se despide Alejandro Fernández
La delegada de la Junta de Andalucía en Cataluña, Esperanza García, ha muerto este jueves a los 50 años, a causa del cáncer que padecía. García fue diputada del PP en el Parlament en dos períodos –de 2015 a 2017, y de 2019 a 2020–, y ha sido el presidente del partido en Cataluña, Alejandro Fernández, quien ha informado sobre el fallecimiento de García en X.
«Esta madrugada nos ha dejado Esperanza García», explicaba Fernández, que la describe como «una mujer inteligente, elegante, brillante y que nos deja demasiado pronto». «Nuestro más sentido pésame a toda su familia. Te echaremos mucho de menos, querida amiga. DEP», concluye.
Nacida en Barcelona en 1975, era abogada y colaboraba en diferentes medios de comunicación. Dejó el Parlament en octubre del 2020 para incorporarse como coordinadora del área de Gobierno del Ayuntamiento de Badalona. En marzo del 2023, el presidente de Andalucía, Juanma Moreno, la nombró delegada de la Junta en Cataluña, cargo que mantuvo hasta su muerte.
Comenzó su militancia en el Partido Popular de Cataluña en 2010, después de haber estado en Ciudadanos. Fue candidata por esta primera formación al Ayuntamiento de Barcelona en 2007. Había ejercido de abogada de 2000 a 2015. Colaboró en El Periódico de Cataluña, Radio Nacional de España, Televisión Española, TV3, la SER y RAC1 y era miembro de Sociedad Civil Catalana, a cuya junta directiva se incorporó en 2019 bajo la presidencia de Josep Ramon Bosch.
Una historia personal
Las crónicas en el momento del fallecimiento de una persona siempre son tristes, y más cuando se ha conocido esta persona. En las elecciones de diciembre de 2017, cuando Xavier García Albiol se presentaba a las elecciones para la presidencia de la Generalitat, al que firma estas líneas, le tocó trabajar en el equipo de comunicación del partido.
Una de las suertes que tuve fue acompañar a Esperanza a muchos actos a los que tuvo que ir. Las campañas electorales siempre son muy largas, demasiado. Y siempre hay momentos para las confidencias. Un par de días antes de las elecciones, estuvimos mucho rato hablando a solas.
En un momento determinado me dijo: «¿Te imaginas que sólo sacamos tres diputados». Nos reímos de la ocurrencia y siempre pensando en positivo que esto nunca pasaría. Las encuestas, a 24 horas de las elecciones, según información facilitada por Santi Rodríguez, apuntaban a que el PPC sacaría ocho diputados. Esto tuve ocasión de decírselo y respiró profundamente.
Noche electoral en el Hotel Gran Marina. Nervios. Muchos nervios. Alberto Fernández Díaz y Dolors Montserrat mirando las pantallas. Albiol y otros miembros del partido encerrados en una habitación. Las cosas no iban demasiado bien. El PP sacó tres diputados, a la espera del recuento final que le podía dar un cuarto a favor de Alejandro Fernández. Al final se consiguió ese cuarto diputado.
Después de la rueda de prensa justificativa de unos pésimos resultados, Esperanza García se vino hacia mí, llorando. Nos fundimos en un abrazo. Y me dijo: «Te das cuenta de que aquello se ha cumplido». Y ciertamente se había cumplido. Uno, en aquellos momentos, intentó consolarla. Es algo difícil y más después de una noche muy tensa.
Esperanza entró en el Parlamento de Cataluña poco después, cuando abandonaron el escaño Xavier García Albiol y Andrea Levy. Su tiempo ha sido demasiado corto, pero siempre quedarán en el recuerdo aquellos días, recorriendo Cataluña en una campaña electoral. Solo queda decir que descanse en paz y que la muerte no es el final.