Vista aérea de la playa de la Barceloneta, en Barcelona, en una imagen de archivo

Vista aérea de la playa de la Barceloneta, en Barcelona, en una imagen de archivoWikimedia

Cataluña

La demanda por un piso de alquiler en Barcelona se ha disparado un 426 % en sólo dos años

También es en la provincia de Barcelona donde más oferta de vivienda de alquiler se ha destruido

La demanda para un piso de alquiler en Barcelona está desbocada: cada vivienda que salió al mercado en el segundo trimestre del año recibió, de media, 437 interesados en diez días. Así lo recoge el Observatorio del Alquiler, impulsado por la Fundación Alquiler Seguro y la Universidad Rey Juan Carlos, que ha publicado su último Barómetro del Alquiler. Esta demanda es la cifra más alta que se ha registrado, con un importante crecimiento respecto al primer trimestre del año, cuando se situó en 341.

Ese incremento, además, ha sido exponencial en los últimos dos años. En 2023, esa presión de la demanda, el número de interesados por una vivienda, fue de 81 y empezó 2024, con 101. A partir de ahí, esta cifra empezó a dispararse, puesto que en el segundo trimestre del año se triplicó, hasta llegar a los 362 interesados. Y desde entonces no ha parado de crecer, trimestre tras trimestre, excepto a principios de este año.

Barcelona, desde luego, encabeza y con diferencia, este listado. A gran distancia le siguen las provincias de Las Palmas, con 141 contactos por cada inmueble; Baleares, con 127, o Alicante, con 126. Y, de forma paralela, y volviendo a la provincia barcelonesa, la oferta es cada vez más escasa. Desde 2023, Barcelona ha perdido casi 48.000 viviendas de alquiler, pasando de 132.259 a 88.292 estimadas para este año, lo que representa una reducción del 33 %. También es la provincia que lidera la destrucción de oferta en España.

Una reducción que se atribuye, en gran medida, a la declaración de las llamadas zonas tensionadas y a los límites de precios que establece la Ley de Vivienda, y que se aplica en unos 271 municipios catalanes. Unas medidas que los expertos señalan que han generado una gran desconfianza entre los propietarios, que han optado por retirar sus inmuebles de este mercado y los han destinado hacia otras modalidades, como el alquiler turístico, de temporada, o directamente han optado por la venta.

Los precios del alquiler y un «truco»

En cualquier caso, estas medidas intervencionistas no han tenido el efecto esperado en el precio del alquiler. Todo lo contrario. El informe del Observatorio señala que el alquiler medio en Barcelona ha alcanzado los 1.656 euros al mes, un incremento del 3,6 % respecto al año anterior, y se consolida como la provincia más cara de España, por delante de Baleares (1.645 euros) y Madrid (1.584 euros).

A nivel nacional, la media está en los 1.155 euros mensuales y en el caso concreto de Cataluña, en 1.402 euros, un 2,2 % más que el trimestre anterior, a pesar, como decíamos, de esas medidas de contención.

Por cierto, este informe pone en el punto de mira la metodología que ha utilizado la Generalitat para asegurar que los precios del alquiler sí han bajado. Según el Observatorio, usa la mediana como indicador estadístico principal en lugar de la media aritmética, lo que puede contribuir a una «infrarrepresentación» del nivel real de los precios. Y es que, la mediana, que es el valor central de un conjunto de datos ordenados, tiende a ser más baja que la media en mercados con distribuciones asimétricas, como es el de Barcelona, donde hay una proporción importante de viviendas con precios muy elevados.

Por poner un ejemplo, en un conjunto de siete viviendas con precios de entre 600 y 1.800 euros, la mediana podría ser de 750 euros, mientras que la media sería 928. De ahí que la Generalitat saque pecho y afirme que los precios can caído casi un 9 % en Barcelona, mientras que este informe del Observatorio recoge un aumento del 3,6 %.

De hecho, la Generalitat se ha aferrado a estos datos para defender el «éxito» de la regulación del alquiler porque ha contribuido a su «estabilización» y a alargar la duración de los contratos existentes, algo de lo que duda el Observatorio.

Se asegura en el informe que muchos propietarios prorrogan contratos para evitar ajustar los precios a los límites del nuevo índice estatal, mientras que otros optan por otras modalidades de alquiler. Y, además, la caída de la oferta y el aumento de la demanda (con hasta 2.700 interesados por algunas viviendas en Barcelona) han generado un mercado «bajo una presión creciente en todos los aspectos».

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