Aula en una escuela pública de Cataluña
Reportaje
Padres de niños con necesidades educativas especiales, denuncian «abandono» y dejadez por parte de la Generalitat
Siete meses tardó el departamento de Educación en responder a la familia de Juan Carlos, que pedía una plaza SIEI para su hijo de cinco años con autismo
No pudo escoger centro y ahora tiene plaza en una escuela fuera del «radio de convivencia de los niños»
Juan Carlos es de Mataró y tiene dos hijos. El pequeño, de cinco años, es autista con un 34 % de discapacidad reconocido; la niña, hará pronto ocho años. Desde el colegio en el que este año los niños han cursado sus estudios, y desde el equipo de asesoramiento y orientación psicopedagógico le aconsejaron, pensando en el pequeño, que hicieran un cambio a otro centro escolar con una plaza SIEI. Y sí, tienen esa plaza. Pero Juan Carlos se queja del trato que han recibido, que se haya respondido tarde y mal, y que no les hayan dejado escoger.
¿Qué es una plaza SIEI? Estas siglas significan, en catalán, Suport Intenstiu per a l’Escolarització Inclusiva (Apoyo intensivo para la Escolarización Inclusiva). Es un recurso educativo que ofrecen algunos colegios e institutos en Cataluña para atender a alumnos con necesidades educativas especiales derivadas de limitaciones significativas, como discapacidades intelectuales o de conducta adaptativa.
Estas plazas incluyen profesionales especializados (profesores y educadores) que dan apoyo intensivo dentro del aula ordinaria, promoviendo la inclusión y un aprendizaje adaptado, con un máximo de alumnos por centro y planes individualizados.
El problema, dice Juan Carlos, es que les han dejado en el limbo durante siete meses y esa incertidumbre, apunta, es «terrorífica». En enero les explicaron que existía esta opción, estas plazas SIEI, pero llegó Semana Santa y no habían recibido ningún tipo de comunicación. Se supone que, entonces, les tenían que presentar las opciones y las plazas disponibles. Se puso en contacto con el EAP y con la escuela de sus hijos, y nadie sabía nada. No tenían ningún tipo de información por parte del departamento de Educación.
Hasta que llegó el 16 de junio, solo una semana antes de que acabara el curso escolar. Ese día ya les informaron que tenían una plaza asignada, pero todo estaba hecho: en un centro escolar fuera del radio de convivencia de los niños y, además, por primera vez, ofrecía esas plazas SIEI. En cierta manera, dice Juan Carlos, «nos forzaban» a elegir esa plaza, porque les advirtieron que «podrían perderla» si no aceptaban.
¿Cuál era la alternativa? Que el niño se quedara en el centro en el que estuvo durante el último curso, pero repitiendo el mismo curso, I5 (infantil 5). Juan Carlos asegura que tanto él como la madre de los niños quieren «lo mejor» para el pequeño. Pero les molesta especialmente «la poca delicadeza» que ha tenido el Departamento de Educación en su caso, porque «hay un niño, y con unas circunstancias especiales, de por medio».
Además, la pareja está separada, y el hecho de que les haya tocado un colegio algo alegado de sus domicilios, les complica la logística. No solo eso, sino que, además, los hermanos irían a centros distintos y alejados.
Pero teniendo en cuenta que no tienen mucho donde elegir, han pedido que la hermana mayor también vaya a ese centro, para no complicarles más las cosas. Y esa petición la ha aceptado Educación. Eso sí, Juan Carlos lamenta que ahora se haga todo a destiempo, tarde y mal. Porque hace solo unos días que han visitado las instalaciones y en septiembre, fuera de plazo, tienen que llevar a cabo la preinscripción.
Más allá del caso de Juan Carlos, lamentan la actitud de las autoridades educativas, porque durante siete meses «han guardado un silencio absoluto, sin ofrecer ninguna información, orientación ni respuesta clara». Y consideran que ese «abandono institucional» ha generado «una angustia constante en las familias y un enorme obstáculo para garantizar una planificación adecuada de los apoyos educativos necesarios». Y, al final, lo que se han encontrado es con una asignación de plazas SIEI «opaca, injusta y desprovista de criterios claros, que no responde a las necesidades reales del alumnado».