Una manifestante, en una protesta por la lengua en Valencia, en una imagen de archivoJorge Gil / Europa Press

Cataluña

El delirante mundo de las denuncias lingüísticas en Cataluña: «Los dibujos tienen subtítulos en castellano»

A pesar de la pretendida épica, muchas de las denuncias por «vulneración de derechos lingüísticos» tienen un punto ridículo

De un tiempo a esta parte, una de las principales misiones de entidades nacionalistas en Cataluña como Plataforma per la Llengua es incitar a sus prosélitos para que denuncien la vulneración de sus «derechos lingüísticos». Sin ir más lejos, así lo recordaba este mismo miércoles la citada entidad –la autodenominada «ONG del catalán»–, en un mensaje enviado a sus seguidores pidiendo donativos para una campaña.

«Hace falta recordar –decían– que tenemos derechos lingüísticos y que hemos de hacerlos valer: tenemos derecho a vivir plenamente en catalán». En el marco mental nacionalista, la diglosia no es una riqueza, sino un problema. Las denuncias a los profesionales que no usan exclusivamente el catalán nacen de esta concepción, y la cifra no es anecdótica: en 2024, la Generalitat recibió 1.576 denuncias lingüísticas, de las cuales 206 acabaron en multa.

Para entidades como Plataforma per la Llengua, estas denuncias suponen casi un acto de heroísmo contra la «catalanofobia»: de ahí que tiñan el discurso de épica nacionalista frente a la «grave amenaza» que afronta el catalán. Más allá de las grandes cifras y las palabras infladas, lo cierto es que no pocas de las denuncias interpuestas tienen un punto ridículo.

En el ámbito sanitario

Muestra de ello es un documento que publicaba este miércoles el Boletín Oficial del Parlament de Cataluña (BOPC). Un poco de contexto: el grupo parlamentario de ERC había realizado una pregunta parlamentaria a la consejera de Salud de la Generalitat, Olga Pané, para saber cuántas denuncias por «discriminación lingüística» había recibido su departamento desde septiembre de 2024, cuando empezó a andar el actual ejecutivo.

La consellera de Salud, Olga Pané, en una imagen de archivoEuropa Press

En su respuesta, publicada este miércoles pero fechada el 3 de julio, Pané confirmaba que entre el 1 de septiembre de 2024 y el 30 de marzo de 2025 se han registrado 218 reclamaciones por esta cuestión. Sin embargo, en estos meses solamente se han tramitado siete expedientes de inspección por casos en los que las reclamaciones lingüísticas «podrían haber afectado a la asistencia sanitaria».

La pregunta incluye un anexo en el que se muestra en detalle cuándo y cómo ocurrió cada queja lingüística. Revisando el listado es cuando la aparente épica, en muchos casos, se desmorona. Un ejemplo es una denuncia del 25 de febrero de 2025 vinculada al Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Lérida: «Reclama que hacen la atención telefónica en castellano», dice, pero luego añade que se trata de «un proveedor de marcapasos con sede en Madrid».

En diciembre de 2024, alguien se quejó de que en el Hospital Comarcal de Móra d’Ebre «recibió atención exclusivamente en castellano», pero se constata que no pidió a los profesionales sanitarios que cambiaran de idioma. En noviembre de ese año, un paciente del EAP de Arenys de Mar (Barcelona) puso una queja porque dos trabajadores estaban hablando castellano «en horario laboral»… pero no a un paciente, sino entre ellos.

Una de las quejas más surrealistas, no obstante, es una referida al Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, uno de los centros de referencia en toda España en pediatría y ginecología. En septiembre de 2024, se registraba la siguiente queja: «Reclama que las televisiones de la sala de pediatría del centro [que emiten canales infantiles y de dibujos animados para entretener a los niños] tienen subtítulos exclusivamente en castellano».

También hay denuncias porque los carteles de algún hospital no están en catalán, porque unas gafas de realidad virtual que emplearon durante una consulta no tenían opción en catalán o porque el personal de cafetería de un centro sanitario no hablaba este idioma. Hay una queja, incluso, por haber detectado faltas de ortografía en la web del CatSalut.

Los casos que ignora el nacionalismo

Algunas quejas son, no obstante, comprensibles, ya que denuncian situaciones en las que un profesional sanitario se niega explícitamente a usar el catalán, a veces de malos modos. Estos son los casos que el nacionalismo enarbola como estandarte… pero también demuestran que el mismo baremo que exigen para con ellos no lo aplican en la situación contraria.

De hecho, el listado ofrecido por la consejera de Salud da fe de varios casos donde ocurre esto mismo: profesionales sanitarios que insisten en mantener el catalán a pesar de que el paciente no lo entienda. Un ejemplo es esta queja de diciembre de 2024, en el Hospital Sant Pau y Santa Tecla de Tarragona: «La paciente explica a la enfermera que no entiende el catalán y se niegan a hablarle en castellano».

Hay más. «Reclama discriminación por parte del doctor, que no quería atenderla si no hablaba castellano», reza una reclamación de octubre de 2024, en el Hospital Universitario Joan XXIII de Tarragona. Y otra más, sin salir de Tarragona: «Reclama que la enfermera le continuó hablando en catalán, a pesar de haber expresado que quería ser atendido en castellano», dice una queja registrada en el EAP Tarragona 3 el pasado febrero.

«Reclama –reza otra queja– que el doctor rehusó atenderla en castellano y le dijo que debía aprender catalán. También le negaron ser atendida por otro profesional». Cabe señalar que la gran mayoría de quejas son por no haber sido atendidos correctamente en catalán: en el periodo analizado por Salud, las denuncias realizadas por castellanohablantes son un total de 20.