Edificio que alberga el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona
Cataluña
Cataluña presionará más para que los médicos no hablen español aunque la cifra real de quejas sea irrisoria
Aseguran que no quieren «minimizar» el problema, aunque las quejas por supuestos casos de discriminación lingüística suponen un 0,5% del total
El Servicio Catalán de la Salud (CatSalut) ha alertado sobre el incremento continuado de las quejas por discriminación lingüística en los centros sanitarios de Cataluña en los últimos años. De hecho, en 2022 se registraron 233 quejas, que subieron a 342 en 2023; y a 358 el año pasado. Este año, hasta julio, se han contabilizado 179. Son datos que han facilitado los responsables del CatSalut durante una comparecencia parlamentaria para explicar qué medidas se han tomado para hacer frente a estas discriminaciones por cuestiones de lengua en centros sanitarios.
Los responsables de Salud ponen el acento en la importancia de la lengua porque es un «factor condicionante» de la salud. Es más, el director general del CatSalut, Alfredo García, ha llegado a asegurar que «no atender a los pacientes en su idioma puede afectar a la salud». Por este motivo, desde la consejería se están implicando en que los profesionales de este ámbito tienen un conocimiento necesario de catalán. Aun así, hay que tener en cuenta que el número de quejas se mueven entre las 230 de 2022 a las 358 del año pasado. Representan un 0,5% del total que se presentan.
Sin embargo, no hay que perder de vista que estamos hablando de millones de actos médicos que se registran cada año en Cataluña. Así, por ejemplo, y según datos facilitados por el sindicato Metges de Cataluña (atendiendo a cifras del Consejo de Dirección del Instituto Catalán de Salud), en 2022, y solo en los centros de atención primaria, se registraron 28.303.861 consultas. A esta cifra hay que añadir otras visitas a urgencias, consultas externas, pruebas diagnósticas u operaciones.
En cualquier caso, casi la mitad de las reclamaciones de 2024 (49%) se debieron a la falta de atención oral en catalán, un 20% a la no utilización de esta lengua en trámites administrativos o informativos, y un 8% a la redacción de informes clínicos. Eso sí, a la subdirección general de evaluación e inspección han llegado 14 expedientes relativos a cuestiones lingüísticas: 7 se han archivado; 5 han acabado en sanción y 2 están en proceso de revisión.
Profesionales extranjeros
Por todo ello, el director general del CatSalut ha asegurado que la situación del catalán en el sistema sanitario es «mejorable» y ha señalado dos factores clave que explican por qué el uso del catalán no está extendido en el ámbito de la salud: la llegada creciente de profesionales sanitarios de fuera de Cataluña y la ausencia de requisitos lingüísticos en el sistema estatal de provisión de plazas de formación especializada.
De hecho, en 2022, solo el 29% de los nuevos médicos colegiados en Barcelona habían nacido en Cataluña, mientras que un 54% provenían del extranjero y un 17% del resto de España. Además, en 2023, el 40% de los 5.904 residentes de medicina, enfermería y psicología del sistema sanitario público catalán procedían de «territorios no catalanohablantes», según ha asegurado Alfredo García.
Para revertir esta situación, aunque los responsables de la consejería reconocen que no se conseguirá de forma inmediata, se han impulsado varias medidas. Así, por ejemplo, el 98% de las entidades proveedoras que tienen contrato con el CatSalut cuentan con un «referente lingüístico» designado, y el 70% han presentado planes de gestión lingüística.
También desde 2024, se ofrecen cursos de catalán para profesionales sanitarios, con 1.635 plazas disponibles este año, incluyendo el nivel A2 como novedad. Además, se han organizado talleres de buenas prácticas lingüísticas, que en 2024 formaron a 218 profesionales y que este año se prevé ampliar.
Entre las nuevas iniciativas, destaca la creación de un grupo multidisciplinar para seguir las quejas y proponer mejoras, así como el desarrollo de una plataforma digital, E-reclamaciones, que simplificará la gestión de quejas y mejorará la transparencia. A finales de este año, se prevé actualizar la carta de derechos y deberes de los pacientes para visibilizar más los derechos lingüísticos, acompañada de una campaña de concienciación dirigida a profesionales y ciudadanía.
Críticas del PP
Sobre esta cuestión, los grupos parlamentarios de Junts, ERC, PSC y En Comú Podem han coincidido en destacar la importancia de que se garanticen los derechos lingüísticos de los usuarios en el ámbito sanitario, porque una atención en catalán, defienden, no solo es una cuestión de derechos, sino de calidad asistencial.
Desde Junts, el diputado Jordi Fàbrega, ha denunciado que negar la atención por motivos lingüísticos vulnera normativas legales y éticas, y ha instado a pasar de la voluntariedad a la obligatoriedad en la formación lingüística del personal sanitario. Por su parte, Carles Campuzano, de ERC, ha insistido en la necesidad de implementar indicadores para evaluar la efectividad del plan de derechos lingüísticos y ha reclamado reformas en el modelo MIR estatal, porque dificulta la adaptación al contexto lingüístico catalán.
La diputada del PSC Imma Ferrer ha reconocido quela situación no es fácil, teniendo en cuenta el origen del personal sanitario y de los estudiantes, pero ha dejado claro que los derechos lingüísticos no deben contraponerse a la calidad de la atención sanitaria. Un argumento que también ha usado el portavoz de los Comunes en esta comisión de salud, David Cid.
La voz discordante ha sido la de la diputada del PP, Belén Pajares (Vox no ha estado presente), que ha defendido la libertad de los profesionales sanitarios para expresarse en la lengua de su preferencia y ha censurado que se quiera aplicar una «imposición lingüística», promovida pro el independentismo, pero que el PSC «asume con tranquilidad». Además, ha recordado que las quejas «son mínimas y muchas no prosperan».
También ha lamentado que se quieran poner estar «barreras lingüísticas» que implican que muchos profesionales no quieran venir, mientras dejan de lado otras cuestiones que son prioritarias, como puede ser el abordaje de la lista de espera y la falta de médicos o enfermeras.