El presidente de Junts, Carles Puigdemont, este agosto
Política
Puigdemont considera su reunión con Illa como la antesala a un cara a cara con Pedro Sánchez
El presidente de la Generalitat acude al encuentro con el mandato de convencer al líder de Junts para apoyar los Presupuestos Generales del Estado
La delegación de la Generalitat de Cataluña en Bruselas, a solo unos pasos del Edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea, será este martes a las 16 h el punto de encuentro entre Carles Puigdemont, prófugo líder de Junts, y Salvador Illa, presidente del gobierno catalán.
El lugar del encuentro no es una decisión menor. La reunión no puede celebrarse en la embajada española, dado que ahí Puigdemont debería ser detenido, porque tiene pendiente rendir cuentas ante la justicia. Así las cosas, la reunión será en un lugar que durante las presidencias de Artur Mas, Quim Torra y el propio Puigdemont fue la plataforma propagandística utilizada por los gobiernos catalanes para hacer proselitismo de la independencia en Bruselas.
La fecha elegida tampoco se ha dejado al azar: coincide con la reunión del Consejo de Ministros en el que se transferirá al Estado parte de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) contraído por las comunidades autónomas.
El Gobierno espera que el ruido generado por la reunión entre Illa y Puigdemont permita que la transferencia de deuda al Estado, acordada por el PSC con ERC a cambio del apoyo a la investidura de Illa por parte de los de Junqueras, pase más desapercibida.
Reunión extraordinaria
Salvador Illa ha intentado enmarcar la reunión en un contexto de normalidad, en el marco de un ciclo de reuniones del actual inquilino de la Casa dels Canonges – residencia oficial del presidente autonómico catalán– con todos los expresidentes de la Generalitat.
La realidad, no obstante, es que la reunión es extraordinaria en el formato, por celebrarse en el extranjero, y porque a diferencia del resto de expresidentes autonómicos Puigdemont es un político en activo: es el jefe del partido que lidera la oposición en Cataluña, pero sostiene al mismo partido al frente del Gobierno de la nación.
Esta esquizofrenia política lleva a Junts a votar con los socialistas en la Carrera de San Jerónimo pero a oponerse a ellos en el parlamento del parque de la Ciutadella en Barcelona.
Emisario de Sánchez
La reunión no es un encuentro protocolario más del presidente de la Generalitat. El secretario general de Junts, Jordi Turull, se ha esforzado en enfatizar que el encuentro se produce tras una reunión entre Pedro Sánchez e Illa en La Mareta, hasta donde el presidente regional catalán se desplazó para preparar la reunión.
Salvador Illa y Pedro Sánchez, en una imagen de archivo
El encuentro es relevante tanto en el fondo como en la forma. Illa acude al encuentro más como emisario de Pedro Sánchez que como presidente de la Generalitat de Cataluña. Su objetivo es conseguir el apoyo del líder de Junts a diversas leyes atascadas, como la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) o la reducción de la jornada laboral.
Desde Junts consideran que la reunión llega tarde, y creen que hay muchos temas pendientes de ejecutar encima de la mesa. De ellos, los más relevantes son la aplicación de la amnistía, la transferencia de las políticas de inmigración, la mal llamada «financiación singular» y la oficialidad del catalán en Europa.
Desde el equipo de Puigdemont se quieren concreciones sobre las fechas de aplicación de las concesiones ya pactadas, dado que no quieren que cunda la sensación de que el PSOE engaña a Junts, al igual que hace con ERC.
Más allá de los acuerdos políticos para retirar cualquier atisbo de presencia del Estado en Cataluña, en Junts están muy interesados en la escenografía del acto y presionan para que haya comparecencia conjunta de ambos líderes, con foto y declaración.
Asimismo, esperan que la reunión entre Illa y Puigdemont solo sea una mini cumbre que sirva de antesala al encuentro entre Pedro Sánchez y el expresidente de la Generalitat. En encuentro entre Sánchez y su aliado parlamentario más díscolo fue ya anticipado para un futuro próximo por el jefe del ejecutivo, y en la reunión es posible que se fije una fecha aproximada.