Un tren en la estación de Francia, donde opera Rodalies, en Barcelona, Cataluña

Un tren en la estación de Francia, donde opera Rodalies, en Barcelona, CataluñaEuropa Press

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Cataluña aprueba su estrategia ferroviaria hasta 2050 sin dotación económica

Tampoco hay que perder de vista que el gobierno de Illa sigue sin avanzar en las negociaciones para los presupuestos de 2026, que están en el aire

El gobierno catalán ha aprobado este martes la Estrategia Ferroviaria de Cataluña (EFC), un plan que fija la hoja de ruta del sistema ferroviario catalán hasta el año 2050. El documento plantea un modelo de transporte más sostenible, eficiente y equilibrado territorialmente, pero carece de una dotación económica concreta. Y es que, para empezar, los presupuestos de la Generalitat para 2026 están en el aire y no parecen avanzar las negociaciones entre PSC, Comunes y ERC.

Está por ver si esta circunstancia incide en el despliegue de las medidas que recoge el plan, cuyo propósito es reconfigurar el papel del ferrocarril en Cataluña en un contexto marcado por el crecimiento demográfico, el traspaso de competencias de Rodalies y los compromisos de descarbonización de la movilidad, en palabras de la portavoz del Govern, Sílvia Paneque.

La Estrategia Ferroviaria de Cataluña aspira a situar el tren en el centro de las políticas de movilidad sostenible, aumentando su peso en los desplazamientos diarios y reduciendo así la dependencia del vehículo privado. El Govern quiere que el ferrocarril no sea solo un medio de transporte, sino también una herramienta de cohesión social y territorial, capaz de conectar de manera equitativa todas las comarcas del país y de favorecer la integración urbana y la competitividad económica.

El documento aboga por mejorar la calidad y fiabilidad de los servicios ferroviarios, con un sistema más accesible y con una atención al usuario reforzada. La Generalitat plantea una red más coordinada, en la que los distintos operadores y servicios se integren con otros modos de transporte, como autobuses interurbanos, metro o bicicleta, para facilitar la intermodalidad y los transbordos ágiles.

Otro de los ejes de la estrategia es el impulso del transporte de mercancías por tren, actualmente minoritario en comparación con la carretera. El Govern considera que su crecimiento es esencial para avanzar hacia un modelo logístico más sostenible y competitivo.

Además, la EFC incluye la promoción del tejido empresarial ferroviario catalán, fomentando la participación de compañías locales en proyectos de innovación, tecnología y mantenimiento de infraestructuras. También prevé potenciar la formación profesional y universitaria vinculada al sector, así como la conservación del patrimonio ferroviario, con la intención de reforzar la identidad y el conocimiento del ferrocarril en Cataluña.

Finalmente, el documento expresa la voluntad de mantener e incluso incrementar la inversión ferroviaria en los próximos años, con criterios de equidad territorial, para garantizar que todas las regiones del país puedan beneficiarse de las mejoras de la red.

Tres horizontes y muchas incógnitas

La estrategia fija tres horizontes temporales: 2030, 2040 y 2050, en los que se desplegarán los distintos planes y actuaciones. Entre ellos se incluye la revisión del Pla de Infraestructuras del Transporte de Cataluña (PITC), la creación del Pla de Servicios Ferroviarios de Cataluña, y un programa para desarrollar nuevas terminales intermodales que integren el transporte de pasajeros y mercancías.

No obstante, la ausencia de una partida económica vinculante deja la ejecución del plan sujeta a la disponibilidad presupuestaria de los próximos ejercicios. En un momento en que el Govern aún no ha cerrado sus presupuestos de 2026, el calendario de actuación de la EFC queda, de momento, en papel.

Más autoridad ferroviaria y nuevas infraestructuras

El documento también prevé reforzar el papel de la Generalitat como autoridad ferroviaria, impulsando la creación de una Agencia Catalana de Seguridad Ferroviaria y de una nueva empresa pública operadora de Rodalies. Entre las medidas planteadas destacan la ampliación de la capacidad de los túneles urbanos de Barcelona, la implantación de sistemas de conducción más avanzados, y el fomento de la investigación y la innovación tecnológica aplicadas al ferrocarril.

En el plano territorial, la estrategia pretende equilibrar la red ferroviaria para reducir desigualdades entre áreas metropolitanas y comarcas interiores, y contempla infraestructuras largamente reclamadas, como el Eje Transversal Ferroviario o la Línea Orbital Ferroviaria, que podrían conectar de forma más directa las distintas veguerías sin pasar por Barcelona.

Cataluña cuenta actualmente con 8,1 millones de habitantes, pero el Govern prevé que la cifra alcance entre nueve y diez millones en 2050. Ese crecimiento poblacional conllevará un aumento de la movilidad diaria y una mayor presión sobre las infraestructuras de transporte. Según los datos del Departamento de Territorio, el ferrocarril ya mueve unos 750 millones de viajes anuales, la gran mayoría en el área metropolitana de Barcelona, mientras que en el resto del territorio el uso del transporte público sigue siendo limitado.

El Ejecutivo defiende que la Estrategia Ferroviaria es un paso necesario para anticiparse a ese escenario y consolidar un modelo de movilidad sostenible, aunque admite que su desarrollo dependerá de los recursos disponibles y de la cooperación entre administraciones.

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