Miriam Barroso, autora del libro "Ellas son valientes"

Miriam Barroso, autora del libro «Ellas son valientes»Editorial Albada

Cuatro jóvenes madres que apuestan por la vida pese a tenerlo todo en contra: «Piel de gallina»

«Ellas son valientes»: la joven autora que pone rostro a las madres que no renuncian a la vida

Con solo 28 años, casada y madre de dos niños, Miriam Barroso pertenece a una generación a la que con frecuencia se le dice que la maternidad «complica la vida», pero su experiencia personal la llevó justo en la dirección contraria. El nacimiento de sus hijos abrió en ella una sensibilidad nueva hacia la vida naciente y hacia las mujeres que, sin apoyos y con grandes dificultades, se enfrentan a un embarazo inesperado. Esa inquietud la llevó a colaborar con Hogar de María, una asociación que acompaña a madres en situación de vulnerabilidad, donde descubrió de cerca historias marcadas por el miedo, la precariedad y, al mismo tiempo, por una sorprendente capacidad de entrega.

En ese contexto, la editorial se puso en contacto con Hogar de María para proponer un libro de testimonios, y fueron las responsables de la entidad quienes pensaron en ella para asumir la tarea de escribirlo. Barroso confiesa que la propuesta le impuso respeto, porque implicaba manejar vidas y heridas muy delicadas, pero también sintió que era una oportunidad para ofrecer al público una mirada distinta sobre la maternidad. Frente a un discurso dominante que presenta el embarazo no deseado como un problema del que hay que «salir» cuanto antes, «Ellas son valientes» recoge cuatro relatos de jóvenes madres que, con todo en contra, decidieron seguir adelante y encontraron en sus hijos una bendición inesperada.

A lo largo de sus páginas, Barroso desgrana historias concretas en las que la fe, la presencia de una red de apoyo y la figura del padre —cuando está— se revelan decisivas para transformar el miedo en esperanza. Con un tono cercano y sin ocultar la dureza de las circunstancias, la autora busca dar voz a quienes a menudo quedan invisibles en el debate público: madres jóvenes que, lejos de arrepentirse, descubren en su hijo el sentido más profundo de su propia historia.

- ¿Qué te ha supuesto escuchar y escribir estas historias?

- En cada conversación con ellas lloraba y reía; salía siempre muy tocada emocionalmente, porque sus realidades son muy distintas a las nuestras, las de quien ha crecido con familia, estabilidad y en el primer mundo. Me ha hecho tomar conciencia de la suerte que tenemos y de lo injusto que es olvidarlo.

También me ha removido al ponerme en su piel y preguntarme qué habría hecho yo en su lugar; la fortaleza y la resiliencia con la que me contaban episodios muy duros, muchas veces con una sonrisa y anécdotas graciosas, me impresionó muchísimo. Para mí ha sido un regalo conocerlas y una llamada a agradecer más mi propia vida.

- El libro se articula en cuatro relatos. ¿Quiénes son esas mujeres y cómo llegaste hasta ellas?

- Íbamos muy de la mano con las responsables de Hogar de María; yo fui conociendo a las madres en misas, celebraciones, la graduación de un curso de liderazgo y otros eventos donde también colaboré como voluntaria. En esos encuentros me presentaban a algunas y me sugerían que su testimonio podía ser importante de contar.

Las coordinadoras de la entidad son como «confidentes» de cada madre, y fueron ellas quienes, conociendo bien sus historias, hablaron primero con las protagonistas para proponerles aparecer en el libro. A partir de ahí, empecé a reunirme con ellas con calma, con su permiso, y a grabar nuestras conversaciones.

- ¿Cómo vivías tú esos encuentros? ¿Ha supuesto para ti un antes y un después?

- Iba muchas veces nerviosa, porque sabía que iba a escuchar cosas muy fuertes y no quería herir a nadie; son realidades muy duras y sentía el peso de preguntar con mucha delicadeza. Tenía que animarlas a profundizar en detalles que a veces pasaban por alto, no por ocultarlos, sino porque quizá para ellas ya eran «normales».

Al mismo tiempo, esos encuentros han sido un abrir los ojos: te das cuenta de que nunca sabes qué historia hay detrás de la persona con la que te cruzas en un comercio, en el trabajo o en el metro. Desde entonces intento mirar a los demás con una mirada más empática y más profunda.

- Hablemos de fondo: ¿cómo entiendes tú la defensa de la vida en el contexto actual?

- Veo que vivimos en un mundo muy materialista, donde un embarazo que no encaja en los planes se percibe enseguida como algo incómodo y se busca la vía de escape más rápida. No estamos acostumbrados a que la vida nos ponga «patas arriba».

Además, no se ofrecen alternativas reales y buenas de manera abierta; por eso existen asociaciones como Hogar de María, pero, por desgracia, se conocen poco. Una de las finalidades del libro es precisamente mostrar que hay apoyo, recursos, acompañamiento y una red humana que puede cambiar la mirada de muchas mujeres.

- ¿Qué lugar ocupa la fe en las cuatro historias que recoges?

- La fe tiene un papel relevante, aunque no siempre del mismo modo: algunas ya la tenían y eso las ayuda desde el inicio a apostar por la vida, y otras la descubren más tarde. En todos los casos, la fe les da un sentido más profundo a lo vivido.

Cuando empiezan a ver su historia como un camino acompañado, donde la llegada de ese hijo no es un accidente sino una llamada, se recolocan muchas piezas del puzle. Al final, esa mirada de fe les permite ver a sus hijos como una alegría y una bendición, incluso después de procesos muy duros.

- En una cultura que presenta el embarazo como una complicación, ¿por qué, según ellas, merece la pena «complicarse la vida»?

- Muchas me decían que nadie les había explicado el amor y la felicidad que se siente al tener a su hijo en brazos; llegaban al parto agotadas, sin dinero y con miedo, pero al ver al bebé experimentaban algo que les cambiaba por dentro. Para algunas, en ese momento el niño era literalmente lo único que tenían, y aún así era suficiente para llenarlas de alegría.

Solemos quedarnos solo con el discurso de que es «imposible seguir adelante», que «tu vida se arruina» si sigues con el embarazo. Ellas, en cambio, descubren el milagro de tener una vida entre sus manos, el amor incondicional hacia esa criatura que depende de ellas y, después, la luz y la bendición que ese hijo trae a sus vidas.

- También hablas de «red de apoyo». ¿Por qué es tan decisiva y qué mensaje envía el libro a padres, maridos y compañeros?

- La red de apoyo lo cambia todo: compartir dificultades con otras mujeres, disponer de ayuda profesional, contar con recursos materiales y, sobre todo, sentir que alguien te sostiene de verdad. Con ese entorno, muchas mujeres verían la maternidad con más ilusión y menos miedo.

A los hombres, el libro les lanza un mensaje directo: los padres son la otra mitad, igual de responsables y cruciales en la vida de sus hijos y de sus parejas. Hoy hay muchos que se desentienden, y ese temor al abandono pesa muchísimo en la decisión de muchas mujeres; por eso el libro quiere visibilizar la importancia de su presencia y llamarles a asumir su responsabilidad.

- ¿Hay alguna escena o frase que resuma lo que nuestra sociedad debería escuchar sobre maternidad y vida?

- Pienso, por ejemplo, en Gabriela: en muchos momentos estuvo tentada de «desentenderse» del problema, pero cuando le ponen a su hijo en brazos y escucha su llanto comprende de golpe el valor de esa vida. Es ahí cuando se da cuenta de lo que habría supuesto perderlo.

O el caso de Cristina, que tras un parto durísimo reconoce en su hija su «luz», aquello que le da esperanza y fuerzas para levantarse y seguir adelante. A pesar del cansancio, de las hormonas y de las noches sin dormir, la maternidad saca una capacidad de entrega y de superación que a menudo parece inagotable.

P- Si una lectora está ahora mismo en una encrucijada, con miedo, presiones y un embarazo inesperado, ¿qué le dirías desde todo lo que has escuchado?

- Le diría que busque siempre la otra cara de la moneda antes de tomar una decisión; hoy es muy fácil encontrar a quien acompañe una interrupción del embarazo como si fuera un trámite más. En cambio, cuesta más dar con quien ofrezca verdaderas alternativas de apoyo.

Por eso le pediría que, antes de decidir, contacte con asociaciones, con personas que puedan ayudarla o incluso conmigo a través de redes, correo o la editorial, para conocer esas alternativas reales. Creo de verdad que, por muy complicadas que sean las circunstancias, esa vida será una pequeña luz y un sentido profundo para su propia historia.

- Para terminar, ¿qué ha significado para ti que te propusieran este libro?

- Para mí ha sido un regalo que llegara de una forma tan providencial; no lo había buscado y, sin embargo, ha marcado mi vida. Siento que el regalo me lo han hecho estas mujeres a mí.

Solo espero que el libro llegue a mucha gente, que dé voz a estas madres valientes y que aporte luz y esperanza a familias que estén pasando por situaciones parecidas. Si ayuda a que una sola mujer se sienta menos sola y se anime a apostar por la vida, habrá merecido la pena.

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